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“Entrenar con Juan Ayuso es como un juego, me recuerda a Alejandro Valverde”

“Entrenar con Juan Ayuso es como un juego, me recuerda a Alejandro Valverde”
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  • Publishedmarzo 24, 2026



La temporada 2026 de Carlos Verona (San Lorenzo de El Escorial, 1992) tiene algo especial. Más allá del trabajo realizado en las últimas temporadas, el madrileño tendrá el claro papel de ser una de las piezas de apoyo más importantes para un Juan Ayuso que persigue el podio del Tour. Su capacidad de adaptación e inteligencia le han llevado a convertirse en un ciclista fundamental para un Lidl-Trek que busca dar el salto para ser la formación referencial del pelotón internacional.

PREGUNTA. ¿Qué supone esta vuelta a casa en la Volta a Catalunya?

RESPUESTA. Con muchas ganas, la verdad. Venía de un buen periodo de entrenamiento en casa; hice el Algarve y después corrí la Milán-Turín esta semana. Para mí es una carrera especial: es mi decimotercera participación, no he faltado desde 2013, cuando debuté en el WorldTour, así que siempre es especial estar aquí.

P. ¿Qué espera de esta carrera?

R. Creo que, dentro de las vueltas de una semana, seguramente sea la más dura del año por cómo está diseñada. Es muy bonita, especialmente en las últimas cuatro etapas: el encadenado desde Vallter, el Col de Pal, la etapa de Berga y el final en el circuito de Montjuïc, que para mí es una auténtica trampa y probablemente la etapa más exigente. Va a ser una carrera muy bonita y disputada. La frescura será clave. Quienes vengan de Tirreno-Adriático o París-Niza pueden sufrir más porque el final está muy concentrado. En cualquier caso, quien gane será uno de los nombres importantes del pelotón.

P. ¿Cuál será su rol?

R. A priori tenemos un equipo muy sólido, con corredores como Skjelmose, Derek Gee y Ciccone. Contamos con tres de nuestros mejores cinco corredores, así que no habrá mucho margen para improvisar. Aun así, es una carrera y pueden surgir oportunidades. Probablemente no tengamos al gran favorito para la general, teniendo en cuenta que está Vingegaard, así que quizá tengamos que jugar nuestras cartas desde lejos. Si surge una oportunidad, no dudaré en aprovecharla porque mi condición es bastante buena. En cualquier caso, mi idea es estar al 110% para el equipo.

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P. ¿Cómo se encuentra Juan Ayuso?

R. He estado entrenando con él en casa y lo he visto bien, recuperado tanto del golpe físico como del golpe moral. Caerse siendo líder en una París-Niza no es algo habitual, pero creo que a largo plazo le vendrá bien. Le hará crecer como corredor y aprender a gestionar los momentos difíciles. Ganar el Algarve es muy bonito, pero el ciclismo también incluye estos momentos. Todo esto lo hará más fuerte. Ha demostrado que tiene una gran condición y ahora mismo nadie duda de que ha sido uno de los corredores más fuertes del inicio de temporada. Como la lesión no fue grave y está entrenando bien, ya está centrado al 100% en sus próximos objetivos, que creo que serán en el País Vasco. Yo espero salir bien de Cataluña y estar allí para ayudarle y resarcirnos del mal sabor de boca de París-Niza.

P. Usted ahora ejerce un poco de consejero. ¿Cómo se gestionan esos momentos difíciles?

R. El ciclismo es así. Hay que ayudar a todo el mundo. Las caídas, las enfermedades y los malos momentos forman parte de este deporte. Precisamente, eso es lo que lo hace interesante: no es lineal. Todo cambia constantemente y no todo depende de uno mismo, y esa es parte de su esencia. Juan está madurando, es joven pero ya tiene experiencia y lo entiende. Es cierto que existe presión externa y críticas, pero eso forma parte del deporte. Para él será un aprendizaje más. Muy poca gente sabe lo que es competir en las condiciones de una París-Niza, donde en cuestión de segundos todo puede cambiar. Hay que vivirlo y seguir adelante.

P. ¿Recuerda alguna anécdota entrenando con Ayuso?

R. La verdad es que lo pasamos muy bien. Para mí es una inyección de frescura. Entrenar con él es casi como un juego. Me recuerda en ese sentido a Alejandro Valverde. Juan es metódico, pero también deja espacio para la improvisación: a veces encontramos un segmento de Strava y nos retamos. Con Aleix entrenamos mucho los tres juntos y se nos pasan los días volando. A veces intercambiamos series, aunque normalmente acabo perdiendo, pero lo importante es que lo pasamos bien.

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P. Dentro del equipo, ¿tiene un rol cercano a él en carrera?

R. Por afinidad, idioma y convivencia es normal que estemos cerca, ya que no somos tantos españoles en el equipo. Sin embargo, en carrera el equipo intenta evitar grupos cerrados porque somos un bloque grande con varios líderes. Yo estoy aquí para todos. Cuando coincida con Juan, estaré cerca, pero en otras pruebas, como aquí en Cataluña, también trabajaré para el resto. No quiero que se me encasille como alguien que solo trabaja para él. Dependerá de cada situación y del rol que toque asumir.

P. ¿El objetivo es el podio en el Tour de Francia?

R. Lo definiremos más adelante según avance la temporada. En mayo habrá un ‘training camp’ que marcará la preparación. Sobre el papel, un podio es factible, aunque es muy complicado. Hay muchos corredores fuertes.

P. ¿A quién quitaría del podio del año pasado entonces?

R. No lo sé, no lo he pensado. Todo puede ser muy diferente. Está claro que Pogacar y Vingegaard están un escalón por encima, pero el ciclismo es impredecible. En una gran vuelta de tres semanas puede pasar de todo.

P. ¿Cómo es Mads Pedersen como corredor?

R. Otro corredorazo. En el equipo no teníamos claro si Mads estaría para correr; de hecho, yo estaba en Milán-Turín y me dijeron que en principio no iba a estar en San Remo. Es un corredor que entrena muy duro y eso se nota. Además, el equipo estuvo muy bien a su alrededor. Tenerlo de vuelta es muy importante porque es una pieza clave, tanto por sus cualidades como por su liderazgo. Es un líder muy completo, dentro y fuera de la carretera, y hace que todo el mundo dé el 100%. Es de esos corredores que elevan el nivel de todo el equipo. Además, se entiende muy bien con Juan, lo cual es muy positivo de cara al Tour. Tengo muchas ganas de lo que viene.

P. ¿Cómo valora el crecimiento del Lidl-Trek?

R. Sí, yo creo que, en parte, es una suerte. Desde que Lidl entró no solo como patrocinador, sino como propietario del equipo, tenemos una base muy sólida. Contamos con muchos medios y, además, tienen una visión muy clara del ciclismo: quieren acercarlo a todo el mundo, fomentar que la gente use la bicicleta y aprovechar el equipo para transmitir ese mensaje. Incluso dentro de la propia empresa están impulsando cada vez más iniciativas para promover el deporte, y formar parte de eso es una pasada.

A nivel de recursos, en casi 16 o 17 años de carrera nunca había tenido tanto a mi disposición. Son pequeños detalles, pero marcan la diferencia: concentraciones en altura, material, el hecho de buscar siempre lo más rápido y no solo patrocinadores, el uso del túnel del viento… Hay una gran inversión. Tenemos un equipo muy fuerte y con margen de crecimiento. Han llegado relativamente tarde y, hoy en día, con contratos a medio y largo plazo, no es fácil incorporar corredores. Casos como los de Juan o Derek Gee no son habituales, pero con una visión más a medio plazo seguro que llegarán más refuerzos. El objetivo es claro: intentar ser el mejor equipo del mundo. Para mí, como corredor, es algo muy bonito de vivir. Estar en un equipo que aspira realmente a ser el número uno es muy motivador. Si me hubieran dicho que en esta fase de mi carrera tendría esta motivación y estas ambiciones, no lo habría creído. Es una de las etapas que más estoy disfrutando y, además, físicamente me encuentro muy bien. Con los años también aprendes a gestionar mejor las cosas, a afrontarlas con más calma, algo que con 20 años no tienes. Ahora estoy disfrutando del ciclismo de una manera mucho más plena.

P. Llega un nuevo camión cocina, ¿cierto?

Al final, nada es estático y en este equipo también había margen de mejora. Hemos pasado de ser una estructura de nivel medio, siempre competitivo, a estar en el camino de ser el número uno y poder compararnos con equipos como UAE, Visma o INEOS. Para eso hace falta también una inversión importante en infraestructura, que quizá antes no teníamos. Por ejemplo, el tema del camión cocina, que lo tendremos de cara a las clásicas de primavera. Son pasos que hay que ir dando poco a poco. Como corredor, que te faciliten el trabajo al máximo siempre es algo muy positivo, y en ese sentido el equipo está creciendo mucho.

P. ¿Qué supone competir en la misma época que un corredor como Tadej Pogacar?

R. Lo que vi ayer, sinceramente, no lo había visto nunca. La facilidad con la que lo hizo fue impresionante. Yo nunca he corrido San Remo, pero puedes imaginar perfectamente el nivel de velocidad y tensión: todo el mundo luchando por colocarse delante. Y ver que un corredor se cae en un momento clave y es capaz de remontar como lo hizo en la Cipressa es algo increíble. No solo por cómo volvió, sino por cómo gestionó la situación: enlazar con el pelotón, ponerse a tirar y arrancar después… me parece algo al alcance de muy pocos, prácticamente solo suyo. Creo que refleja aún más el tipo de corredor que es. Para mí, probablemente sea el mejor de la historia. Hay que disfrutarlo mientras esté. Es cierto que a veces, a nivel competitivo, puede restar incertidumbre cuando está en la salida, pero al mismo tiempo ofrece un espectáculo y unas exhibiciones que hacen que el ciclismo crezca, sea más interesante y tenga más repercusión. Al final, estos corredores fuera de serie ayudan mucho al deporte. Es con lo que hay que quedarse. Ojalá siga ampliando su palmarés, aunque tampoco dure demasiados años para que se abra un poco más el abanico. Pero mientras esté, es una gozada verle.

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P. ¿Cree que logrará ganar los cinco Monumentos?

R. Yo creo que sí, que lo hará antes de retirarse. Al final, con el nivel que tiene, no se le puede resistir nada. También pienso que hay una ambición que es la que le mantiene vivo, ¿no? Es ese palmarés y esa facilidad, entre comillas, junto con la presión mediática. Al final, está claro que su carrera deportiva no es tan fácil como la de los demás, y esas son las cosas que lo mantienen activo. Entonces, yo creo que su motivación será ganar los cinco monumentos, conseguir los hitos que él considere más importantes y, después, ahí sí que quizás veamos el final de Pogacar. Pero mientras tenga objetivos como estos en mente, creo que todavía tiene mucha cuerda que dar.

P. Nairo Quintana ha anunciado su retirada. ¿Qué destacaría de él?

R. Para mí, Nairo ha sido un corredor que ha marcado una época. Creo que, dentro del ciclismo colombiano, ha sido uno de los pioneros y también de los que más tiempo ha perdurado en el pelotón. Nosotros llevamos casi dos décadas en él, y la verdad es que solo puedo desearle lo mejor en su nueva etapa. Como ciclista ha sido un referente y, como compañero, siempre ha sido alguien muy profesional, exigente consigo mismo y con los demás. El tiempo que compartí con él fue, sin duda, un gran aprendizaje. De hecho, a día de hoy seguimos manteniendo relación, entrenamos juntos y la verdad es que le deseo lo mejor. Y ojalá podamos seguir viéndole en las carreras.

P. ¿Qué ha ocurrido con el tema de las licencias en Andorra?

R. Bueno, por lo que sé, ahora mismo el tema está en manos de la UCI y se está gestionando junto con la federación y el gobierno. Creo que en Andorra hay una especie de problema, o también una particularidad, y es que somos muchos profesionales en un país muy pequeño. Al final, la federación es relativamente pequeña y la forma de gestionar las cosas quizá no siempre alcanza el nivel de profesionalidad que una estructura así requeriría. Son situaciones que pueden darse. Creo que todos hemos analizado un poco cómo proceder. Muchas veces la gente se queda con el mensaje de que todo gira en torno a impuestos o dinero, pero no es una cuestión de mil euros más o menos. Es, sobre todo, una cuestión de cómo deben hacerse las cosas. Los corredores, estemos donde estemos, cumplimos con nuestras obligaciones fiscales, pero también esperamos ver un retorno: que ese esfuerzo sirva para fomentar el ciclismo de base y para impulsar iniciativas que beneficien a la comunidad ciclista en general. Cuando eso no ocurre, genera frustración.

P. ¿Cómo se puede solucionar?

Ahora mismo creo que se ha encendido una señal de alerta en el sistema, y espero que quienes tienen la responsabilidad lo solucionen. Yo me limito a dar mi punto de vista y a alzar la voz cuando veo cosas que considero injustas. Prefiero ser claro y expresar lo que siento antes que callarme. Creo que el mensaje ha llegado a quien tenía que llegar, y ahora confío en que a partir del próximo año se introduzcan cambios. Una posible solución sería establecer una licencia internacional con la UCI, como sucede en otros deportes. En mi opinión, el sistema actual de licencias ligado al país de residencia se ha quedado obsoleto. Creo que el ciclismo debe dar un paso más hacia su profesionalización en este aspecto, permitiendo, por ejemplo, elegir dónde tramitar la licencia. Además, hay que tener en cuenta que no todos los casos son iguales. Para los corredores españoles puede parecer diferente, pero hay ciclistas de países como Australia o Nueva Zelanda que necesitan residir en Europa para competir y no pueden hacerlo en su país de origen. En esos casos, se ven obligados a pagar una licencia en una federación que, en cierto modo, no los representa, lo que también puede resultar frustrante. Por eso, considero que las reglas del juego deberían ser las mismas para todos.



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