ENTREVISTA ANNE APPLEBAUM | Anne Applebaum: «La UE debe tener su propia tecnología e IA para competir»
La organización Freedom House afirma que el 21% de la población vive en países libres; el 39%, en países parcialmente libres, y el 40%, en países no libres, y que la libertad global ha disminuido por 20º año consecutivo. ¿Hay algún motivo de optimismo para pensar que las democracias plenas vayan a reverdecer en el futuro?
[–>[–>[–>No hay una regla automática según la cual el mundo tenga que ir en una dirección u otra, ni que tengamos que volvernos más autocráticos o, de hecho, más democráticos. Todo lo que ocurra mañana depende de lo que la gente haga hoy. Las informaciones sobre la amplia cobertura del declive democrático que estamos viendo y escuchando en todo tipo de medios y conversaciones inspiran a la gente a pensar en qué tipo de sociedad quiere vivir. Las recientes elecciones en Hungría [el partido del primer ministro Victor Orbán perdió frente al candidato opositor, Péter Magyar] muestran que incluso los países donde el Estado y los medios de comunicación son capturados por el Gobierno puede experimentar un cambio. Sólo es necesario que haya suficientes personas dispuestas a hacerlo realidad. La esperanza está en las personas activas y comprometidas, en los jóvenes que no quieren aceptar el declive de sus países ni de sus sociedades.
[–> [–>[–>¿Exceso de burocracia, falta de líderes carismáticos, de discursos convincentes…? ¿Hasta qué punto han fallado nuestras democracias?
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Las personas más responsables del estado de sus democracias son los votantes. Estos los eligen. Es verdad que la naturaleza de la información actual -que con las redes sociales es algo más amplia que los medios tradicionales- favorece ahora a cierto tipo de políticos que gritan más alto y que hacen las declaraciones más extremas. La naturaleza de las redes sociales favorece la ira, el descontento y el extremismo. No creo que los líderes de la mayoría de las democracias hayan encontrado todavía una forma de afrontarlo. Tengo muchas esperanzas en que quizá la Unión Europea (UE), con normas de mayor transparencia y con el esfuerzo de mantener las plataformas de redes sociales dentro de la ley, ayude a corregir eso. Pero todavía estamos muy lejos de comprender el problema y mucho más de solucionarlo.
[–>[–>[–>Trump no fue el primer líder elegido en una democracia que atacó su propio sistema político
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¿Hay un antes y un después de Donald Trump?
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Sí, en la forma en que entendemos las democracias en el mundo occidental. Hay un antes de que Trump llegue a la presidencia en 2016 y luego sea reelegido. Aunque Trump no fue el primer líder elegido en una democracia que atacó su propio sistema político. Hubo dos personas que llegaron antes. Una es Recep Tayyip Erdogan, en Turquía, y la otra es Viktor Orbán, en Hungría. El patrón ya estaba establecido y, especialmente en su segundo mandato, Trump recoge ideas, sobre todo de los húngaros, sobre cómo utilizar el dinero y la corrupción para apoderarse del Estado y capturar las instituciones.
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[–>¿Y cuál ha sido su decisión más disruptiva?
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Ha eliminado el papel que EEUU desempeñaba desde la Segunda Guerra Mundial: líder del mundo democrático. Ni él ni las personas que lo rodean quieren liderar. Han destruido muchas instituciones dentro de Estados Unidos diseñadas para promover la democracia, ya fueran los medios internacionales estadounidenses o el programa estadounidense de ayuda internacional. Mucho de lo que EEUU hacía antes ha desaparecido y buena parte de eso no volverá. Eso no significa que la democracia tenga que declinar en Europa. Los europeos tienen capacidad de acción. Pueden seguir trabajando juntos con otras democracias -con Canadá, con las democracias asiáticas y oceánicas- y pueden seguir construyendo el mundo democrático en el que quieren vivir. Eso ha hecho que la tarea sea quizá más difícil, pero que en algunos sentidos sea algo bueno. Es bueno que los europeos se vean a sí mismos como líderes de la democracia y que no dependan de otro para hacerlo.
[–>[–>[–>En los años 70, Estados Unidos vivió una grave crisis durante la Administración de Richard Nixon. De Vietnam al Watergate, con su dimisión. Y se recuperó con el tiempo. ¿Es posible que EEUU vuelva después de Trump o en Europa debemos asumirlo como algo no seguro?
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Trump tiene ahora a su alrededor a personas muy ideologizadas, muy comprometidas con acabar con el papel del país como democracia líder. Esas personas van a permanecer dentro del sistema político estadounidense durante mucho tiempo: en el Congreso, en los medios y en otras partes del sistema. Así que, aunque pierdan las elecciones de mitad de mandato o incluso si pierden las próximas presidenciales, esos argumentos seguirán con nosotros. Por tanto, yo no asumiría que EEUU volverá a su papel anterior. Es muy posible que la próxima vez tengamos un presidente estadounidense muy diferente a Trump, pero no creo que pueda volver el papel del país como garante de estabilidad y previsibilidad. Siempre estará ahí la posibilidad de otro presidente con otro conjunto de políticas disparatadas. Ya hemos visto que ha ocurrido dos veces. Europa debe asumir que podría ocurrir una tercera vez y empezar a prepararse para ello.
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Los europeos necesitan su propia planificación, su propia inteligencia, su propio mando y control, pero también necesitan su propia industria de defensa
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¿Cree que la relación transatlántica tal y como la conocíamos se ha terminado?
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Por debajo de la superficie, si habla con cualquier general o almirante del Ejército estadounidense, le dirá que sus relaciones con sus homólogos europeos son exactamente las mismas de siempre. Hay ejercicios militares que se realizan en Europa todo el tiempo, con participación estadounidense. El intercambio de inteligencia continúa como antes. También se mantiene una relación cultural y económica muy compleja y estratificada, que implica miles de millones de dólares, millones de empresas, turistas, educación, intercambios, etcétera. Las cosas que EEUU y Europa comparten seguirán existiendo. Todavía hay muchos estadounidenses que comparten los mismos valores que los europeos, que quieren vivir en una democracia liberal. Esas ideas, su base, pertenecen tanto a Europa como a EEUU. Las inventamos juntos durante los últimos 200 o 300 años. Eso continuará. Lo que ocurre es que algunas instituciones políticas no van a funcionar como antes. Y asumir que la OTAN es una especie de póliza de seguro o de garantía quizá fue siempre un error. En el futuro, los europeos no pueden pensar así. Siempre tendrán algunos amigos y contactos en el aparato de seguridad estadounidense y, bajo futuros presidentes, esos contactos importarán más.
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Aun así, los europeos deberían planificar la posibilidad de tener que defenderse por sí mismos. Es realismo. Los europeos necesitan su propia planificación, su propia inteligencia, su propio mando y control, pero también necesitan su propia industria de defensa, basada en su propia tecnología, que ya tenemos en el continente. La industria de defensa más avanzada del mundo ahora mismo, la que está haciendo las cosas más punteras, está en Ucrania, y gran parte de la tecnología ucraniana de drones y robótica también se va a fabricar en otros lugares de Europa. Si Europa quiere ser soberana, no puede depender de EEUU y China para las plataformas de redes sociales, la inteligencia artificial y el almacenamiento en la nube. La UE debe tomarse mucho más en serio la creación de mercados de capitales capaces de financiar inversiones grandes y empezar a competir. Si los países europeos quieren tener sus propias reglas, sin interferencias de la desinformación rusa o de las ideas de Elon Musk sobre quién debería ganar unas elecciones, es muy importante que empiecen a pensar de esa manera. Para mantener la seguridad y la soberanía, para que Europa sea europea y no acabe dividida en estados vasallos enfrentados dirigidos por Estados Unidos, Rusia y China, Europa debe empezar a desarrollar su propia tecnología.
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Ha mencionado Ucrania. Han pasado ya más de cuatro años desde la invasión. ¿En qué momento estamos?
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La situación es la misma ahora que hace tres años, o incluso cuatro. Debemos recordar cuáles son los objetivos de Vladímir Putin en Ucrania. Su objetivo no es tomar algo de territorio. No se trata de una disputa del siglo XIX por un pedazo de tierra. Su objetivo es destruir Ucrania como nación, quitarle su soberanía, convertirla en parte de Rusia o en una especie de Estado vasallo ruso, y matar a tantos civiles ucranianos como sea posible. Solo renunciará a ese objetivo cuando crea que no puede ganar. La única manera de asegurarse de que no puede ganar es presionar a Rusia y ayudar a Ucrania a seguir luchando. Desgraciadamente, uno de los efectos de la política de la Administración de Trump -que consiste en presionar a Ucrania y no a Rusia- fue convencer a los rusos de que podían seguir luchando. Esto ha prolongado la guerra, que ya podría haber terminado si hubiéramos tenido un presidente estadounidense diferente.
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La lección para Europa es que ahora Europa está desempeñando el papel principal. Europa es ahora el principal financiador de Ucrania. Hace dos años la gente me decía: «Es imposible, Europa nunca podrá financiar esta guerra; no podemos imaginar cómo podría ocurrir». Pero, en realidad, Ucrania está ahora financiada en un 90% por Europa. Además, Ucrania produce ya muchos millones de drones cada año, y está innovando y fabricando misiles de crucero y misiles balísticos. Hace pocos días se produjo en Ucrania la primera batalla librada íntegramente por robots, con armamento impulsado por inteligencia artificial. Es posible que los rusos tengan un límite. Solo pueden continuar luchando durante un tiempo determinado. Están perdiendo cada mes un número extraordinario de personas. Y creo que, si mantenemos la presión, tendrán que encontrar una manera de terminar la guerra.
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Los rusos deben aceptar que Ucrania es un país real
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¿Negociar la paz?
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Cuando decidan terminar la guerra, la guerra se acabará. Podremos discutir dónde está la frontera y de garantías de seguridad. Los rusos deben aceptar que Ucrania es un país real, que puede seguir existiendo y que Volodímir Zelenski es el presidente legítimo. No han llegado todavía a esa conclusión. Nunca han aceptado un alto el fuego. Que Trump haya levantado la presión sobre ellos les ha dado la esperanza de que todavía pueden derrotar a Ucrania. Ahora corresponde realmente a Europa convencerlos de que eso no es cierto.
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¿Puede cambiar Rusia?
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Todos los países pueden cambiar. Le hablo ahora desde Polonia, un país que ha cambiado de forma dramática desde que vine aquí por primera vez en los años 80. Usted vive en España, otro país que cambió profundamente. Así que los países pueden cambiar, pero necesitan estar dirigidos por personas que quieran hacer ese cambio. Rusia está dirigida por un grupo de antiguos oficiales del KGB que están enfadados y resentidos por el hecho de que la Unión Soviética se derrumbó, y que han dedicado sus vidas a revivirla de alguna forma. Si Rusia hubiera tenido otro grupo de líderes desde 1990 o, mejor dicho, desde 2000, cuando Putin llegó al poder, estaríamos en un mundo diferente.
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Rusia ha tenido periodos de economía más liberal. Hace unos días, los Archivos Nacionales de EEUU publicaron algunas comunicaciones entre Putin y George W. Bush de hace más de 25 años. En esas conversaciones se escucha a Putin restando importancia al papel de la OTAN, diciendo que espera que haya una cumbre Rusia-OTAN y que quizá él forme parte de ella. Habla de trabajar con Estados Unidos en la guerra contra el terrorismo. El tono de la conversación es completamente diferente y la forma de hablar también. Incluso la idea de que Putin estaba destinado desde el principio a terminar así, reimponiendo el totalitarismo, es errónea. Existen y siempre han existido corrientes de pensamiento liberal en Rusia. Hay muchas personas pragmáticas en Rusia que no quieren que la guerra continúe, que entienden el daño que está haciendo al país. Solo podemos esperar que al final ganen la lucha política.
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Los chinos están interesados en dominar el mundo con su forma de inteligencia artificial
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Desde la UE, ¿cómo tratar con China?
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El tipo de suicidio suave de EEUU que estamos viendo ahora en Irán ha dado muchas ventajas a China. Todos los países europeos, igual que los canadienses y otros, necesitan tener una relación económica y de política pragmática con China, pero deben ser muy cuidadosos. Los chinos están interesados en dominar el mundo con su forma de inteligencia artificial. Recopilan y roban datos. Están interesados en penetrar la seguridad europea y la infraestructura europea, igual que hacen en EEUU. La mejor respuesta es que Europa tenga su propia tecnología y su propia inteligencia artificial, para poder competir tanto con China como con Estados Unidos.
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¿Qué piensa de este movimiento de la nueva derecha europea?
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El nuevo primer ministro de Hungría va a ser una voz muy interesante en defensa de la democracia. Es un conservador social que cree en el control de la migración, pero quiere hacerlo dentro de un contexto liberal-democrático. El primer ministro de Polonia [Donald Tusk] También es alguien que habla claramente a favor de Europa y de los valores europeos. Lo mismo piensa el canciller alemán, Friedrich Merz. Además, como ha demostrado Giorgia Meloni, algunos sectores de la extrema derecha son capaces de cambiar su política y volverse proeuropeos. La transformación de Meloni es muy interesante. Proviene del movimiento posfascista italiano y, sin embargo, no ha roto con la Unión Europea ni ha creado una ruptura radical con la UE. Continuar apoyando a Ucrania. No es una figura prorrusa. Por eso debemos diferenciar entre estos diferentes grupos y movimientos.
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Es un tema difícil de tratar en general porque la situación de cada país es específica. Sé que España es específica; es muy distinta de Francia. La naturaleza de sus divisiones políticas es muy diferente. Por tanto, no quiero hablar de forma demasiado general. Pero lo que sí está claro es que este es el momento en que Europa afronta un doble desafío, o en realidad un triple desafío. Frente a una administración estadounidense que, por primera vez, es realmente antieuropea; frente a Rusia, que busca activamente socavar la UE, y frente a China, que no creo que quiera romper la Unión Europea, pero que no tiene ningún interés en mantenerla y tiene otros intereses comerciales, es el momento de que los líderes europeos que se preocupan por sus países, que son patriotas, trabajen para mantener la independencia de las naciones europeas. Durante demasiado tiempo mucha gente trató a Europa como una burocracia aburrida. El tiempo de ese tipo de política se ha acabado. La gente tiene que empezar a ver que Europa solo puede competir y mantener su independencia si trabaja unida. Solo junta puede Europa competir realmente y mantener su independencia en un mundo de grandes potencias hostiles.
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Cuál es el país del futuro
Anne Applebaum será una de las conferenciantes del tercer Foro Económico y Social del Mediterráneo de Prensa Ibérica, que tendrá lugar el 17 y 18 de junio en Barcelona. En el primero, en 2024, en Valencia, el historiador Robert Kaplan respondió que Irán era el país del futuro por el que más apostaba. Viendo la situación actual, ¿comparte esta opinión Applebaum? «También se ha dicho de Brasil. Y siempre lo será. Irán es un país profundo, complejo y sofisticado, con una cultura antigua extraordinaria. Tengo muchos amigos iraníes; todos viven fuera. Es un país que debería ser muy rico. Tiene petróleo, gente educada. Sin embargo, ha sido mal dirigido. Es un poco como la historia de Rusia. Han sido mal dirigidos por políticas e ideas muy malas durante varias décadas. Incluso si mañana se produjera un cambio milagroso de régimen, los efectos a largo plazo del daño continuarían. Espero que algún día haya un Gobierno diferente en Irán. Pero incluso si mañana hubiera mejores líderes, todavía llevaría mucho tiempo deshacer el daño causado por la República Islámica. Veremos qué ocurre en los próximos meses con el petróleo. No podemos predecirlo. Ni siquiera puedo predecir qué dirá el presidente estadounidense durante el día. Venezuela es otro caso similar. Un país rico mal dirigido. En Europa, Polonia ha sido un milagro. ¿Y por qué no Ucrania? Tiene la industria de defensa más avanzada del mundo».
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¿En España entendemos los temores de Polonia y los países Bálticos sobre Rusia?
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España está en una posición geográfica diferente a la de Polonia o los países Bálticos, y nadie culpa a España por ello. España ha sido siempre un miembro muy importante de la OTAN y de la Unión Europea. Espero que, con el tiempo, la gente empiece a comprender mejor la reciprocidad de estas uniones. España tendrá en algún momento en el futuro dificultades con el norte de África, con Oriente Medio o con amenazas de seguridad procedentes de esa parte del mundo. Espero que haya líderes polacos y bálticos que comprendan por qué es importante ayudar a España. Y, del mismo modo, espero que España entienda por qué a veces será importante ayudar a Polonia y a los países Bálticos. De hecho, España ha apoyado bastante a Ucrania de muchas maneras, y sé que la gente está agradecida por ello.
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¿Cree que la situación actual durará todavía más de uno o dos meses?
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La situación en Irán es muy inestable. Es un Gobierno muy impopular. Vimos las protestas de 2009, hemos visto oleadas de protestas hace un par de años y luego de nuevo en enero, y sabemos que el régimen es profundamente impopular. Pero también sabemos que está muy arraigado, que tiene un Estado de seguridad muy complejo y muy difícil de destruir.
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