Éramos 5 hermanos y mi padre fue marino mercante durante 40 años. Fue lo más duro de mi infancia
Hoy lo vemos cosechando éxitos deportivossonriendo frente a las cámaras y dirigiendo el Selección Española con una calma asombrosa. Sin embargo, detrás del hombre de semblante tranquilo, hay un niño que tuvo que madurar mucho antes de su tiempo.
luis de la fuente tener hoy 65 años y una carrera llena de triunfos deportivos, pero su verdadera historia no comenzó en los grandes estadios, sino en las calles de Haro (La Rioja)marcado por una realidad familiar que forjó para siempre su carácter de hierro.
Para entender a Luis el entrenador, primero hay que conocer a Luis el niño. Lejos de las comodidades y grandes lujos que hoy rodean a la fútbol de éliteLa infancia del técnico riojano estuvo marcada por el esfuerzo, el trabajo y una ausencia muy prolongada.
«Estábamos cinco hermanos y mi padre era marina mercante durante 40 años», confesó el técnico con la voz llena de nostalgia y emoción.
Esta dura profesión obligó a su padre a pasar largas temporadas en alta mar, a miles de kilómetros del mar. casa familiar.
«Fue lo más difícil de mi infancia. porque casi no tuvimos la oportunidad de disfrutarlo. 11 meses al año, a veces incluso 17 meses«, ha llegado a reconocer De la Fuente con el corazón abierto. La figura paterna, aunque profundamente querida y respetada, era intermitente.
Pasaron los meses y la numerosa familia tuvo que arreglárselas sin su presencia diaria, lo que obligó a su madre para tomar el control absoluto de la casa y convertirse en el gran pilar de los cinco hermanos.
En sus propias palabras, el técnico creció en un entorno donde las mujeres llevaban el verdadero timón del día a día: «Viví en una sociedad matriarcal. Mi madre era la que mandaba y organizaba todo. Ahora, con la perspectiva del tiempo, valoro muchísimo aquellos tiempos y el sacrificio inmenso que hacían por nosotros».
Aquella modesta casa en Haro era un hervidero de actividad, donde la falta del padre exigía renuncias dolorosas y mucha responsabilidad por parte de todos para poder salir adelante.
Esa necesidad de adaptarse a las circunstancias le arrebató, en cierto modo, la pausa natural de la niñez. Mientras otros chicos de su edad soñaban con distintas profesiones y jugaban sin mayores preocupaciones, el destino de Luis de la Fuente se aceleró de golpe cuando la oportunidad del fútbol llamó a su puerta.
Con apenas 15 años hizo las maletas para marcharse a las categorías inferiores del Athletic Club, dejando atrás su hogar. «Mi infancia fue rápida«, reflexiona el técnico al echar la vista atrás.
Los orígenes de Luis de la Fuente
«Todo pasó tan rápido que ni siquiera podía pararme a pensar si quería ser abogado cualquiera plomero«, reflexionó.
El balón se convirtió en su gran refugio, pero fueron los valores inquebrantables los que abrazó en aquel casa de la rioja en el que lo mantuvieron castigado.
Disciplina, respeto por el trabajo duro, compañerismo y el modestia Lo que hoy exige a sus jugadores no lo aprendió de los manuales federativos, sino de la memoria de un padre navegando por los océanos y de una madre criando a cinco hijos contra todo pronóstico.
A sus 65 años, luis de la fuente Ya no es ese niño que esperaba regreso de su padre al puerto, pero mira hacia atrás con el profundo orgullo de quien sabe que las verdaderas tormentas no se capean en los campos de fútbol, sino en la vida misma.
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