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Eric Clapton se despide sin bis de Madrid después de que un fan le lanzara un vinilo en pleno concierto

Eric Clapton se despide sin bis de Madrid después de que un fan le lanzara un vinilo en pleno concierto
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  • Publishedmayo 8, 2026



Hacía más de dos décadas que Eric Clapton, autor de composiciones emblemáticas como ‘Layla’ o ‘Tears in Heaven’, actuaba en España, una ausencia que a sus 81 años (y tras más de 60 como una de las figuras más emblemáticas de la historia del rock y el blues) ha finalizado esta noche en Madrid.

El aforo del Movistar Arena ha estado a la altura de la expectativa, Agotado en su capacidad para más de 15.000 personas.muchos de ellos deseosos de presenciar por primera vez que su apodo de «mano lenta» contrasta efectivamente con sus altísimas habilidades como guitarrista, habiéndose consolidado como uno de los intérpretes más ágiles y revolucionario de su versión eléctrica.

Decir que mantiene su dignidad en ese terreno sería un eufemismo odioso y probablemente injusto, como se han empeñado en resaltar los propios primeros planos que le han acompañado destrozando su Fender Stratocaster (la que la marca lleva su propio nombre).

Brillante no sólo es su forma de tocar (aún), sino también la duración del concierto, poco más de 80 minutos y sólo 13 cortes. Tendrían que haber sido 14, pero el músico ha prescindido del bis con ‘Before You Accuse Me’ para sorpresa de todos, una eventualidad que la promotora no ha explicado a EFE.

Llegó desde Praga y antes de dirigirse al Palau Sant Jordi de Barcelona para actuar allí su segundo concierto en el país el 10 de mayoEl británico ha saltado al escenario unos minutos incluso antes de la hora prevista.

Tal y como estipula el guion, lo ha hecho con ‘Badge’, coescrita con George Harrison durante su psicodélico paso por Cream, que fue una de las tres etapas de su carrera que le valieron otros tantos honores como digno miembro del Salón de la Fama del Rock And Roll.

El repertorio, aunque pequeño, ha sido diseñado estratégicamente para abarcar casi todas sus etapas a excepción de sus inicios con The Yardbirds, de modo que no han dejado de sonar temas propios, ya sean en solitario (‘Tears in Heaven’) o como miembro de Derek & The Dominoes (‘Layla’) o versiones de otras que ha hecho crecer con sus icónicas interpretaciones (ver ‘Cocaine’).

Todo el «blues» que lleva dentro pronto ha aflorado con ‘Key to the Highway’, el tema de Charles Segar que grabó con BB King a principios de este siglo, desplegando con su banda un sonido redondo y envolvente más tarde con ‘I’m Your Hoochie Coochie Man’, otro tema extranjero que también tocó Muddy Waters y que lleva en su repertorio toda su vida.

final abrupto

Con el pelo plateado, como la montura de sus icónicas gafas, elegante con un traje sencillo y bien plantado en el escenario, ha comenzado a desentrañar notas que, al romperse, eEl público lo ha reconocido con entusiasmo como ‘Le disparé al Sheriff’el tema de The Wailers con el que ha hecho gala de su faceta más «reggae» y un largo solo de guitarra que le ha valido sus primeros grandes aplausos.

Momento pues del segmento acústico, que empezó completamente solo y se sentó a interpretar ‘Kind Hearted Woman Blues’, una de las tres canciones de Robert Johnson que interpretó esta noche, esta incluida en su disco ‘Me And Mr. Johnson’ (2004).

De vuelta, el resto de la banda interpretó ‘Nobody Knows You When You’re Down and Out’, de Jimmy Cox y presente en sus directos desde los años 70, y ‘Golden Ring’, uno de sus temas del disco ‘Backless’ (1978), creando una sección de descanso con el colchón del contrabajo. Cuando ‘Layla’ empezó a sonar y su melodía empezó a definirse, los murmullos se hicieron cada vez más notorios y aparecieron los celulares.

No fue la versión eléctrica, sino la que repopularizó tiempo después en uno de sus discos más recordados, ‘Unplugged’ (1992), como ocurrió después con ‘Lágrimas en el cielo’la emocionante canción para su hijo Conor, quien falleció con tan solo 4 años en un terrible accidente. Suspiro y pausa necesaria.

La banda procedió a enchufar los instrumentos nuevamente, primero para tocar ‘Holy Mother’, que sonaba esperanzadora. Para entonces ya casi era la hora del concierto y al repertorio le quedaban poco más que otras dos canciones de Robert Johnson, primero ‘Cross Road Blues’ y, sobre todo después, ‘Little Queen of Spades’.

Clapton, que hasta entonces había soportado el peso y protagonismo del concierto, ha dejado más espacio a la brillantez de sus músicos, especialmente el guitarrista Doyle Bramhall II, Chris Stainton a los teclados y Tim Carmon al órgano Hammond, todos ellos junto a Sonny Emory a la batería, Nathan East al bajo y las coristas Sharon White y Katie Kissoon.

Hubo tiempo para ampliar, para regodearse, y el corte superó los 10 minutos de duración para deleite de los músicos y del público, que luego vio cómo se repetía la operación para llegar al clímax de la velada con otros casi 10 minutos de ‘Cocaine’, el clásico de J.J. Cale que muchos creen suyo.

Todavía quedaban los bises, que tal vez habrían redondeado el marcador final a la duración más estándar de 90 minutos, pero las luces se han encendido y el equipo ha empezado a limpiar.

Algunas personas dijeron haber visto poco antes Un vinilo vuela al escenario que casi golpea a uno de los músicos.. El promotor, sin embargo, no lo ha confirmado ni si ese fue el motivo del repentino final del concierto, quizás el último de Clapton en Madrid y que concluyó con menos fanfarria de la que merecía.

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