Es el momento perfecto, se lo merece
«¿Cómo no me voy a emocionar? Si están todos aquí para despedirme«. Con esas palabras, todavía con la voz entrecortada, Lourdes Luzán recibió este miércoles la sorpresa que le habían preparado a la salida del Centro de Salud de Luanco, donde vivió su último día como médica. Familiares, amigos, pacientes y compañeros quisieron arroparla en el momento en el que ponía punto final a más de cuatro décadas dedicada a la medicina en Asturias. Hubo gaitas, bailes regionales, flores y muchos abrazos en una despedida que reunió a unas treinta personas y que terminó, como mandan las grandes ocasiones, con una espicha en el interior del hospitalillo.
[–>[–>[–>La jubilación de Lourdes Luzán cierra una trayectoria profesional larga, intensa y repartida por buena parte del Principado. Su recorrido la llevó por más de cuarenta consultorios de Asturias. Comenzó en el área de Avilés, continuó durante dieciséis años en el área sanitaria de Jarrio, donde pasó consulta en localidades como Boal, Trevías y otros muchos pueblos del occidente asturiano, y regresó hace alrededor de dos años a Luanco, precisamente uno de sus primeros destinos al terminar la carrera de Medicina.
[–> [–>[–>Una despedida «a la asturiana»
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La sorpresa fue preparada con mimo por sus allegados. Su pareja, Víctor Iglesias, explicó que la idea surgió precisamente por esa vida profesional repartida por tantos lugares. Lourdes había trabajado en muchos sitios y querían dar la oportunidad a personas de distintas etapas de acompañarla en un día tan especial. «Va a venir mucha gente de esos sitios a despedirla hoy: compañeros, incluso pacientes, familia y amigos. Decidimos hacerlo así, un poco a la asturiana. Por eso va a venir un gaitero, van a danzar y demás. Es simplemente despedirla de una etapa para empezar otra«, relató.
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No era solo una despedida laboral. Era también el reconocimiento a una forma de ejercer la medicina, muy pegada al territorio y al trato directo con los pacientes. «En todos los lugares fue marcando esa pequeña huella que vas dejando«, destacó Víctor Iglesias, convencido de que ese cariño quedó reflejado en la respuesta de quienes acudieron a recibirla. La emoción de la doctora al encontrarse con tantas caras conocidas fue la mejor prueba de una carrera construida desde la vocación de servicio.
[–>[–>[–>Un momento de sorpresa. / P. M.
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Su hija, Laura Iglesias, tampoco escondía la felicidad por el momento que vive la familia. «Es el momento perfecto para jubilarse, lleva toda la vida cuidando de todos nosotros, se lo merece. Ahora vamos a tener tiempo para disfrutar más de ella y, lo que es más importante, ella va a tener todo el tiempo del mundo para dedicarlo a las cosas que le gustan. Es una alegría«, afirmó.
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Lectura, viajes, telares y un nieto en camino
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Aunque la medicina ha ocupado buena parte de su vida, quienes mejor la conocen aseguran que a Lourdes Luzán nunca le faltaron inquietudes fuera de la consulta. Su pareja explica que la decisión de jubilarse llegó de forma natural. «Era su momento«, señala. También influyó que él mismo dejara recientemente la enseñanza, lo que permitirá que ambos disfruten juntos, y con más calma, de esta nueva etapa.
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[–>Los planes no le faltan. «Le encanta mucho la lectura, está muy metida por los telares y en esas dinámicas de lectura, viajes, paseos y telares es un poco donde ocupa su vida«, explicó Víctor Iglesias. A todo ello se suman las ganas de seguir descubriendo mundo. Después de regresar hace apenas unos días de un crucero, la pareja ya sueña con viajar a Tailandia, uno de esos destinos que aparecen ahora en el horizonte de una vida con más tiempo propio.
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Pero si hay una fecha marcada en rojo en el calendario familiar es la del próximo mes de diciembre. Entonces llegará un acontecimiento que ilusiona especialmente a la doctora: ser abuela por primera vez. Tras una vida dedicada a cuidar de miles de asturianos, Lourdes Luzán inicia ahora una nueva etapa en la que cambiará el fonendoscopio por los viajes, los libros, los telares y el tiempo con los suyos.
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