Escocia mantiene el pulso por la independencia con un segundo referéndum en el horizonte
Escocia ha acudido este jueves a las urnas con un sentimiento de hartazgo y desafección por los grandes partidos. El elevado coste de la vida, las dificultades para acelerar el crecimiento económico y el debilitamiento de los servicios públicos ha hecho mella en los votantes y ha dado impulso a formaciones hasta ahora minoritarias como los Verdes o los ultras de Reform UK. Todo apunta, sin embargo, a que el Partido Nacional Escocés (SNP) logrará amortiguar el voto de castigo y mantenerse en el Gobierno —a pesar del desgaste de dos décadas en el poder— gracias a su principal bandera: la lucha por la independencia.
[–>[–>[–>A pesar de que la secesión figura en el sexto lugar en la lista de prioridades de los escoceses, por detrás de otros asuntos como la economía, la sanidad o la inmigración, el SNP ha vuelto a apelar al voto independentista y ha insistido en su voluntad de convocar un segundo referéndum en 2028 si consigue una mayoría en el Parlamento, ya sea en solitario o en coalición con los Verdes. El ministro principal y candidato nacionalista, John Swinney, ha dedicado gran parte de la campaña a este asunto, argumentando que la independencia permitirá reducir los precios de la energía y mejorar la situación económica en la nación.
[–> [–>[–>División en las encuestas
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Los defensores de la independencia se apoyan en las encuestas para reclamar la celebración de un nuevo referéndum, pero lo cierto es que los estudios demoscópicos recientes lanzan resultados contradictorios: uno de ellos, publicado por el diario The Times a finales de abril, apunta a que el voto favorable alcanzaría un 55%, frente a un 45% que votaría en contra. Por el contrario, otra encuesta, elaborada por el centro demoscópico Ipsos, señala que el ‘no’ se impondría en una hipotética votación si se excluye de la ecuación a los votantes indecisos.
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«Cuando se habla de estas encuestas, a menudo se excluyen los votantes indecisos, pero en realidad representan entre un 10% y un 20% de los encuestados», asegura Alastair Cameron, presidente de la asociación unionista Scotland for Union. «Creo que es razonable suponer que, ante un gran salto hacia lo desconocido, muchas personas que no tienen las cosas claras no van a apoyar ese gran salto», añade. Los unionistas advierten además de que la forma en que se formula la pregunta influye en el resultado de las encuestas, algo que, en su opinión, demuestra que actualmente no existe un apoyo mayoritario por parte de la población.
[–>[–>[–>Oposición de Westminster
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En sus planes para los 100 primeros días de Gobierno tras las elecciones, el SNP describió la independencia como el «núcleo» de su propuesta. El partido tiene previsto impulsar una votación en la primera sesión del nuevo Parlamento para aprobar una orden que otorgue a Escocia la facultad de celebrar una nueva consulta, además de iniciar conversaciones con el Gobierno británico para transferir las competencias necesarias para llevarla a cabo.
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Existen dudas, sin embargo, sobre la disposición de Londres a aceptar una nueva convocatoria. Ian Grant, presidente de la organización Independence Forum Scotland, se muestra pesimista ante esta posibilidad, pero asegura que el Gobierno escocés debería seguir adelante con su propósito si cuenta con el respaldo mayoritario de la población. Esto incluiría, afirma, que los diputados independentistas electos en Westminster en las próximas elecciones generales rechacen tomar posesión de sus cargos como medida de presión e incluso la posibilidad de declarar la independencia de forma unilateral.
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[–>Los partidarios de la independencia reconocen la dificultad de mantener a la población comprometida con la causa y aseguran que, en caso de confirmarse la victoria del SNP en estas elecciones, el Gobierno regional deberá aprovechar los momentos de mayor apoyo popular. Pero por ahora la población sigue mostrándose dividida.
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Debate en la calle
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«El Brexit nos ha puesto a todos muy nerviosos. Yo era partidaria de la independencia pero creo que actualmente no es una prioridad», asegura Fiona Brackley, una trabajadora cultural, a la salida de un colegio electoral en el centro de Edimburgo. «La única forma de que el debate vuelva a estar sobre la mesa es si sabemos que la independencia nos permitirá reingresar en la Unión Europea», añade.
[–>[–>[–>Ali Ferguson, un músico de unos 40 años, sostiene en cambio que la independencia ha movilizado a muchos votantes en estas elecciones y se muestra esperanzado con la celebración de un referéndum en el corto plazo. «Esta es una de las cuestiones que distinguen a Escocia de la política del Reino Unido. Sin duda, es algo en lo que la gente piensa y que influye a la hora de decidir a quién votar», explica. «Para mí es una oportunidad de tener control sobre nuestras propias decisiones. Hay otros países pequeños a los que les va bien y nosotros tenemos recursos naturales que pueden ser beneficiosos. No es que tenga nada en contra de los ingleses, simplemente quiero que Escocia sea independiente», sentencia.
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