España prevé duplicar sus exportaciones de pistacho a Europa, tras el cierre de fronteras de Irán por la guerra
«Aún es pronto para saber cómo será la cosecha de este año, porque los árboles realizaron la polinización hace apenas dos semanas y hay que ver cómo evoluciona, pero todo indica que la de 2026 volverá a ser una buena campaña de pistacho«, vaticina Joan Altet, director general de Foment Agrícola Les Garrigues, una empresa con sede en Maials (Lleida) que se dedica al cultivo de este fruto seco desde hace ya 44 años, mucho antes de que se pusiera de moda. Será dentro de un mes, a lo sumo mes y medio, cuando se puedan empezar a hacer previsiones más ajustadas sobre el volumen de pistacho con que contará España este año, apunta Altet. Algunas fuentes calculan que este año, con la entrada en producción de nuevas plantaciones, posiblemente se duplicarán -o incluso triplicarán- las 8.000 toneladas que se recogieron en 2025, hasta alcanzar el rango de entre 16.000 y 20.000 toneladas.
[–>[–>[–>Pero mientras llega ese momento, los empresarios del sector pistachero español llevan ya semanas viajando por Europa para vender «un producto de calidad, de proximidad y producido en un país fiable», agrega Ramón Rivera, consejero delegado de Elaia-Atgro, una plataforma impulsada por Atitlan y Banco Santander, que gestiona la mayor plantación de este producto en España, con 3.200 hectáreas entre Toledo y Albacete. Y es que el estallido de la guerra de Irán y el anuncio de ese país de que este año no va a exportar su preciado pistacho ha abierto la puerta a los productores españoles para conquistar el mercado europeo. Para Víridi Horizons, uno de los operadores verticales del sector, el actual escenario geopolítico «podría abrir para España una ventana de oportunidad estratégica», afirma Ignacio Soler, director técnico de la compañía. También los productores españoles de azafrán, el otro gran cultivo que el país persa solía vender hasta ahora por el mundo, están a la expectativa.
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En el caso del pistacho, el objetivo es tratar de duplicar también las ventas a la industria alimentaria europea «que es nuestro mercado más cercano y donde se puede ser más competitivo en cuanto a costes», señala Rivera. Eso supondría venderle unas 12.000 toneladas de este fruto seco, con posibilidad de irse acercando en los próximos años a las 200.000 toneladas (que es el consumo actual del continente) a medida que aquí vaya aumentando la producción. «Es un mercado firme, que paga unos buenos precios y por eso estamos tejiendo relaciones comerciales a futuro», indica el empresario castellano-manchego. Que el pistacho llegue por carretera o por tren supone, además, una beneficio para grandes procesadores como Ferrero, Nestlé o Unilever, que tienen compromisos de reducción de emisiones: un pistacho transportado 15.000 kilómetros por vía marítima tiene una huella de carbono un 75% superior a uno transportado 1.500 kilómetros por carretera, apunta un estudio sobre el sector publicado el pasado marzo por la consultora alemana Roland Berger.
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La tendencia del chocolate Dubai, relleno de crema de pistacho, no explica por sí sola el mercado, pero ha potenciado la visibilidad del ingrediente / Ismael Herrero / EFE
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Para ello, detalla, hay que aprovechar, primero, que Irán va a estar fuera de juego y, segundo, la popularidad que ha cobrado en los últimos tiempos este pequeño superalimento, ingrediente estrella de casi todas las novedades gastronómicas que se presentan de un tiempo a esta parte. La industria de la confitería y los helados se ha erigido en poco tiempo en un cliente prioritario, «aunque para los agricultores sigue siendo más rentable vender el pistacho entero, que es consumido como snack y que nos deja más margen comercial», añade Joan Altet.
[–>[–>[–>Bien colocados en la parrilla de salida
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El mercado del pistacho lo han venido controlando hasta ahora tres países: Estados Unidos, Irán y Turquía, pero esta concentración en pocas manos se considera como un factor de riesgo estructural. Cualquier evento adverso en alguno de estos tres lugares puede «generar ajustes de precio significativos en el mercado global en períodos relativamente cortos», recoge el estudio de Roland Berger, que recuerda, asimismo, que «los pistachos importados desde fuera de la UE enfrentan aranceles de entre el 3% y el 5%, controles fitosanitarios, documentación aduanera e inspecciones», unos trámites que las producciones de la misma UE no tienen.
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En estos momentos tanto estadounidenses como iraníes y turcos se encuentra, según este análisis, en un momento de vulnerabilidad. Los primeros, los americanos, por las restricciones de agua que no permiten incrementar las hectáreas de cultivo en zonas como California. Los segundos, los persas, porque además de la guerra, llevan ya unos años viendo cómo se reduce la producción porque sus plantaciones están ya envejecidas y tienen problemas de riego, con una disminución que podría llegar a ser del 40% en 15 años. Turquía, por su parte, tiene la mayor parte de su arbolado en tierras de secano, con una productividad inferior por hectárea, y «además, no es un país exportador, ya que la mayoría del pistacho que recoge es para consumo doméstico«, señala el director general de Foment Agrícola Les Garrigues.
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[–>Si a eso se suma el aumento de la superficie que se ha plantado en los últimos años en España, que ha apostado por sistemas de riego por goteo computarizados, que suministran agua y nutrientes de manera precisa, con sensores de humedad del suelo conectados digitalmente, y monitoreo mediante drones de la sanidad vegetal, la posición de los agricultores españoles es óptima. Se ha pasado del 9% de superficie irrigada en 2015 al 25% en 2025, con proyecciones del 40% para 2030. Y los resultados son significativos: los rendimientos en sistemas irrigados modernos alcanzan entre los 2.200 y los 2.500 kilos por hectárea, lo que representa multiplicar por siete, y hasta por 25, los rendimientos de secano.
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«La estrategia del pistacho español no pasa por sustituir grandes volúmenes internacionales, sino por consolidar una oferta de alto valor añadido en el mercado europeo«, subraya Ignacio Soler, de Víridi Horizons. En su opinión, «en un contexto de incertidumbre geopolítica como la de ahora, la proximidad, la estabilidad regulatoria y la seguridad alimentaria adquieren un peso aún mayor en la decisión de compra de la industria».
[–>[–>[–>El azafrán pide ayuda
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También los productores de azafrán consideran que las dificultades que va a tener este año Irán para exportar su producción de este condimento supone una oportunidad para el sector, siempre y cuando las administraciones les den cierto apoyo para hacerlo. A diferencia del pistacho, que se encuentra en pleno auge, el del azafrán es un cultivo que ha ido a menos en los últimos tiempos, por lo que, según la presidenta de la denominación de origen protegida (DO) Azafrán de la Mancha, Valentina Cabra, la prioridad ahora mismo es mecanizarse con el objetivo de recuperar así la importancia que en su día tuvo el cultivo en España y poder competir mejor en un mercado internacional.
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Recogida de azafrán en una parcela de Castilla-La Mancha. / ARXIU / AP
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«El sector tiene problemas estructurales como la falta de mecanización, ya que se sigue recolectando a mano y se están abandonando las producciones», explica Cabra, en declaraciones a la agencia EfeAgro. La presidenta de la DO ha reclamado ayudas públicas y privadas para impulsar la modernización de las explotaciones y afrontar problemas como el cambio climático. La productora ha explicado también que el sector sigue abriendo mercados en el exterior, con interés sobre todo de Europa y los países árabes, y ha celebrado que en España haya también tiendas exclusivas y grandes superficies que apuestan por el azafrán con denominación de origen.
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