Estados Unidos aumenta su presencia militar en Oriente Próximo antes de las conversaciones con Irán
Estados Unidos e Irán enfrentan un nuevo día clave en Ginebra, donde este martes segunda ronda de negociaciones indirectas sobre el controvertido programa nuclear iraní, en un intento de evitar que la tensión derivada del conflicto atómico desemboque en una confrontación militar abierta.
Tras la reanudación del diálogo el 6 de febrero en Mascate (Omán) y tras una larga pausa marcada por amenazas mutuas y una escalada de tensiones regionales con las manifestaciones masivas en Irán, Las dos potencias buscarán ahora avanzar hacia un posible acuerdo que reduzca los riesgos de enfrentamiento.
La delegación iraní, encabezada por el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araqchi, llegó a Ginebra con lo que Teherán las define como “iniciativas reales para alcanzar un acuerdo justo y equilibrado”. insistiendo en limitar la agenda negociadora exclusivamente al ámbito nuclear y tratando de evitar cualquier concesión en otros ámbitos como su programa de misiles balísticos o su apoyo a grupos armados de la región.
Un día antes del inicio de estas conversaciones, Araqchi mantuvo una reunión técnica con el director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA), en una medida destinada a restablecer la cooperación técnica interrumpida tras la crisis de 2025.
Negociar con fuerza y mantener abierto el diálogo.
A pocas horas de la nueva ronda de negociaciones en Ginebra, El presidente estadounidense, Donald Trump, alzó la voz sobre Teherán y dejó claro que la diplomacia avanza bajo presión militar. «Participaré indirectamente en estas conversaciones y serán muy importantes. Veremos qué pasa», afirmó el presidente, destacando que Irán es «un negociador muy duro».
Trump recordó a los medios los precedentes recientes: «Podríamos haber llegado a un acuerdo en lugar de enviar B-2 para destruir su potencial nuclear. Tuvimos que enviar B-2». Preguntado sobre la posibilidad de que el acuerdo sea casi imposible, el presidente se mostró convencido de que Teherán quiere evitar un escenario de ruptura. «No creo que quieran sufrir las consecuencias de no llegar a un acuerdo. Quieren llegar a un acuerdo», insistió.
Las declaraciones del presidente se producen en paralelo al fortalecimiento de los activos aéreos y navales estadounidenses en Oriente Medio, en cuyo marco Los analistas lo interpretan como una doble estrategia: negociar por la fuerza y mantener abiertas todas las opciones en caso de que fracase el diálogo.
El enviado especial de Estados Unidos, Steve Witkoff, y el asesor presidencial, Jared Kushner, encabezan la delegación estadounidense. El resultado de estas conversaciones podría determinar el curso de la política regional y la estabilidad global en los próximos meses.
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