ESTAFA BALAS UCO | Se hacen pasar por el Teniente Coronel Balas, el investigador de la UCO del caso Ábalos, para hacer chantajes sexuales
El hombre había contactado por Facebook con una chica mulata, de piel clara, pelo largo y liso, muy atractiva y muy joven, que hablaba en portugués y decía llamarse Mónica. Pronto se intercambiaron mensajes subidos de tono y luego algunas imágenes sexuales.
[–>[–>[–>«Soy el investigador Balas»
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Poco después, este hombre, un importante y respetado profesional conocido en toda España, recibió aterrado una imagen y un mensaje en su teléfono móvil. La imagen era el escudo de la Guardia Civil. El texto decía: «soy el investigador judicial de la Guardia Civil, Antonio Balas».
[–> [–>[–>El que decía ser el teniente coronel de la UCO, famoso por dirigir las investigaciones del caso de José Luis Ábalos, la del ex fiscal general del Estado y la de Begoña Gómez, la mujer del presidente del Gobierno, entre otras, le escribía para solucionar un asunto feo, castigado, le decía en los mensajes, hasta con «25 años de cárcel», según la documentación del caso a la que ha tenido acceso el canal de investigación y sucesos de Prensa Ibérica.
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El supuesto oficial de la UCO le decía al hombre que se había metido en un lío. La chica era menor de edad y vivia en Angola. Sus padres se habían enterado de su intercambio de imágenes sexuales con el profesional español y querían denunciarlo.
[–>[–>[–>Casi inmediatamente, el falso teniente coronel Balas le ofrecía arreglarlo «con la mayor tranquilidad posible». Eso sí, el hombre tendría que pagar, primero 10.000 euros, luego 30.000 euros más. De lo contrario, le anunciaba que sería detenido.
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«En el lugar del crimen»
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Para aumentar la presión sobre el hombre, quien decía ser el teniente coronel Balas le envió imágenes de agentes con chalecos de la Guardia Civil y la Interpol, que ya estaban, le dijo, «en el lugar del crimen» y le anunció supuestas reuniones policiales en las que se estaba debatiendo su caso y su detención inminente.
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[–>Aterrado, el hombre respondió: «yo no soy ningún pederasta. Solo recibí por redes sociales por Facebook una solicitud de amistad y contesté. Comenzamos a escribirnos».
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La Interpol y la embajada
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Antes del supuesto Teniente Coronel Balas, el hombre ya había recibido mensajes en su teléfono móvil de alguien que decía ser funcionario de la Interpol y le anunciaba la investigación abierta contra él por supuesto abuso sexual a una menor de edad a través de redes sociales. Le advertía también de una posible denuncia de los padres de la chica ante la Audiencia Nacional. El hombre también respondió entonces por whatsapp: «yo no pretendía cometer ningún delito. Pensé que era mayor de edad y quería tener relación de amistad».
[–>[–>[–>Imagen y contacto de un falso policía angoleño que los estafadores enviaban a las víctimas. / SUCESOS
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La presión para que pagara los 40.000 euros fue creciendo. Además del supuesto oficial de la Guardia Civil y el funcionario de Interpol, este hombre recibió también mensajes de un supuesto policía de Angola (país de origen de la supuesta víctima) y hasta de quien decía ser el padre de la chica. Finalmente, en agosto de 2025 denunció las extorsiones que estaba sufriendo.
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Una red de sextorsión
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La investigación del juzgado número 17 de Madrid ha revelado toda una trama de sextorsión. Todas las personas que escribieron al profesional madrileño «no existen» o «suplantan identidades ajenas». Es decir, los delincuentes han utilizado el nombre, entre otros, del Teniente Coronel Balas de la UCO, que entonces se había hecho famoso por sus investigaciones contra la corrupción, para «generar confianza inicial» en la víctima y luego poder intimidarlo y chantajearlo, según la denuncia.
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La Policía Nacional ha logrado conectar este chantaje al profesional madrileño con una trama que ya había extorsionado a otras personas y que estaba siendo investigada en un juzgado de Sevilla. Agentes de la UDEV de esa ciudad habían desarticulado en la operación Desiderium un grupo criminal compuesto por ciudadanos españoles, malienses, portugueses y angoleños de habla portuguesa que extorsionan al menos desde febrero de 2025.
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Otra chica mulata
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El método es el mismo. Habían cambiado, eso sí, el nombre de la supuesta chica mulata y menor de edad utilizada como cebo. Ahora se llamaba Mónica, antes era Paula. Las víctimas que fueron localizadas por la policía, en la Comunidad de Madrid, Sevilla, Alicante y Navarra, habían pagado casi 11.000 euros a este grupo para evitar que sus grabaciones con la supuesta menor salieran a la luz.
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La joven mulata contactaba con ellos por Facebook «enamorándolos», según el atestado policial, les enviaba fotos suyas desnuda y luego les pedía a los hombres «que le enviaran fotografías pornográficas de ellos», según los informes del caso. Poco después, aparecía la supuesta madre de la chica que escribía a los hombres y comenzaba el chantaje.
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Ya entonces la trama usaba el nombre del Teniente Coronel Balas para intimidar a las víctimas. Uno de esos hombres recordó en su denuncia que después de enviarse imágenes sexuales con la chica, alguien que dijo ser «teniente general (sic) de la Guardia Civil», contactó con él, le dijo que la madre de la chica «estaba en el hospital por el shock que había sufrido» y le pidió 5.000 euros por «arreglar las cosas». Aterrado, aquel hombre pagó cuatro mil euros antes de denunciarlo. No fue el último.
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