este es el tiempo máximo que un niño debería pasar frente a una pantalla
Las pantallas forman parte del día a día de millones de familias, pero cada vez son más los especialistas que alertan sobre los riesgos de un uso excesivo durante la infancia. Móviles, tablets, televisores o videoconsolas se han convertido en una herramienta habitual de ocio entre los más pequeños -y los no tan pequeños-, aunque su abuso puede tener consecuencias importantes en el desarrollo físico, cognitivo y emocional de los menores.
[–>[–>[–>En esta misma línea incide el doctor Goran Ristic, jefe de Pediatría del Hospital El Pilar, para el artículo «Pantallas y niños: cuánto es demasiado» del hospital Quirón salud. El experto resume con una advertencia clara: «El cerebro infantil es especialmente sensible a la sobreestimulación digital». Por ello, insiste en la importancia de adaptar el tiempo de pantalla a la edad de cada niño y evitar que la tecnología sustituya actividades fundamentales para su desarrollo y crecimiento.
[–> [–>[–>¿Cuánto tiempo?
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Las recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría (AEP) son orientativas, pero sirven como referencia para muchas familias. En los menores de seis años se aconseja evitar el uso de pantallas, salvo las videollamadas con familiares. Entre los siete y los doce años, el tiempo no debería superar una hora diaria y siempre bajo la supervisión de un adulto. En la adolescencia, de los 13 a los 16 años, el límite recomendado es de dos horas al día, procurando que ese uso no interfiera con el descanso, el ejercicio físico o la vida social.
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Los efectos del abuso de pantallas están ampliamente estudiados. Uno de los primeros problemas que aparecen suele ser el sueño. La luz azul emitida por los dispositivos dificulta la producción de melatonina, la hormona encargada de regular el descanso, haciendo que muchos niños se acuesten más tarde y duerman peor.
[–>[–>[–>A ello se suma el sedentarismo, ya que el tiempo frente a una pantalla suele sustituir el juego al aire libre o la práctica deportiva, favoreciendo el aumento de peso y otros problemas de salud. En los más pequeños también puede afectar al desarrollo del lenguaje al reducir la interacción verbal con los adultos, un estímulo esencial durante los primeros años de vida.
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Además, el especialista recuerda que la exposición continuada a contenidos digitales puede provocar dificultades para mantener la atención, una menor tolerancia al aburrimiento y problemas posturales o visuales derivados de pasar demasiado tiempo en la misma posición.
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[–>Sin embargo, la preocupación no se limita a la salud física. El impacto emocional también es cada vez más evidente. «Cuando las pantallas sustituyen al juego libre, al tiempo en familia o a las relaciones presenciales, empezamos a ver problemas en el desarrollo emocional del niño», advierte el doctor Ristic. En el caso de adolescentes, un uso intensivo de redes sociales también se ha relacionado con una mayor ansiedad, baja autoestima y comparaciones constantes con otros usuarios.
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Frente a esta situación, el pediatra no apuesta por prohibir la tecnología, sino por aprender a utilizarla con equilibrio. Recomienda fijar horarios para utilizar los dispositivos, evitar las pantallas durante las comidas y antes de dormir, crear espacios del hogar libres de móviles y tabletas, como los dormitorios, y priorizar contenidos educativos o creativos frente al consumo pasivo.
[–>[–>[–>Además, recuerda que el ejemplo de los adultos es determinante. «Los niños suelen responder mejor a los comportamientos que observan que a las instrucciones verbales. Cuando los padres usan sus teléfonos, explicar el contexto, como revisar correos electrónicos o buscar recetas, puede ayudar a los niños a comprender un uso adecuado», remata.
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