Europa, Trump y Groenlandia
Los estados europeos miembros de la Unión Europea (UE) y de la OTAN se comportan como vasallos de Estados Unidos y de su presidente, Donald Trump. La mayoría de los líderes europeos evitaron criticar la intervención militar norteamericana en Venezuela y la captura de su presidente, Nicolás Maduro, pese a que constituyó una flagrante violación del derecho internacional y un paso más hacia la ley de la selva en las relaciones internacionales.
[–>[–>[–>La insistencia de Trump en apoderarse del territorio autónomo danés de Groenlandia, sin descartar la opción militar, ha sido abiertamente criticada solo por una minoría de miembros de la UE y la OTAN en una declaración conjunta ––Francia, Alemania, Italia, España, Polonia, Reino Unido y Dinamarca, sumándose después Países Bajos y Canadá––, a pesar de que amenaza el territorio de uno de sus miembros, Dinamarca, y viola el Tratado de la OTAN.
[–> [–>[–>La persistente debilidad mostrada por la mayoría de los líderes europeos y por la Comisión Europea ante Trump erosiona la credibilidad internacional de la UE, en especial ante el denominado Sur Global, y refuerza la validez de las críticas contra la doble moral de Occidente en las relaciones internacionales.
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Parálisis europea
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El presidente francés, Emmanuel Macron, ha elevado el tono los últimos días, después de las críticas que recibió en Francia por su mansedumbre tras el ataque norteamericano a Venezuela. Pero el miedo a molestar a Trump y a que Estados Unidos se desentienda de la guerra en Ucrania paraliza a la mayoría de dirigentes europeos. Los países europeos se han convertido en rehenes de una guerra que no quisieron evitar al insistir en su promesa a Ucrania de que ingresaría en la OTAN, pese a que ni el anterior presidente norteamericano Joe Biden estaba dispuesto a cumplirla.
[–>[–>[–>La tibieza de la UE contribuye a consolidar la visión del mundo de Trump, donde las grandes potencias, sobre todo Estados Unidos, pueden actuar a su antojo, en especial en lo que consideraran su zona de influencia, por el mero ejercicio del poder disociado del derecho internacional. «Cuanto más los países europeos se comporten como colonias, más serán tratados como tales», avisa Nathalie Tocci, directora del Instituto de Asuntos Internacionales de Italia y exasesora de la política exterior de la UE.
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Groenlandia, con una superficie que cuadruplica la de España, es un territorio geoestratégico fundamental para Europa, por las mismas razones por las que lo desea Estados Unidos. Aunque no forma parte de la UE, Groenlandia está asociado como uno de sus territorios de ultramar, tiene acceso al mercado europeo y a los fondos europeos y los groenlandeses son ciudadanos de la UE.
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[–>A nivel militar, Groenlandia desempeña un papel fundamental en la seguridad de la zona del Atlántico norte y en el control de las nuevas rutas marítimas que el calentamiento global puede abrir en el Ártico. A nivel económico, cuenta con abundantes reservas de minerales, tierras raras e hidrocarburos, aunque su extracción resulta muy costosa por ahora.
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Campaña para fomentar el independentismo
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El 56% de los groenlandeses están a favor de la independencia, aunque un 45% estaría en contra si perjudicara su nivel de vida, según el sondeo del centro Verian. La voluntad de autogobierno está impulsada por la insuficiente inversión y los abusos del Gobierno danés (discriminación, reasentamientos forzados, separación de los hijos de las familias, campañas de contracepción forzada, exigencia de certificado de aptitud para ser padres… etc.). Pero, más fuerte que la independencia, es el rechazo masivo del 85% de los groenlandeses a incorporarse Estados Unidos, según Verian.
[–>[–>[–>La Administración Trump ha emprendido una campaña para expandir el independentismo y sospesa regalar hasta 100.000 euros a cada groenlandés. Para sortear el rechazo a la anexión, trabaja en una propuesta de Acuerdo de Libre Asociación, semejante al que EEUU tiene con algunas islas del Pacífico, como las Marshall, que conservan su independencia, mientras EEUU garantiza la protección militar y acuerdos de libre comercio.
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A pesar de que Trump lleva un año anunciando que quiere Groenlandia, Dinamarca no ha reforzado su despliegue militar en el territorio para imponer un coste político disuasorio a un intento de apoderarse de Groenlandia por la fuerza, que podría dar pie al Senado norteamericano para frenarlo. Si Trump opta por una solución militar, podría tomar Nuuk, la capital groenlandesa, «en media hora o menos«, según Lin Mortensgaard del Instituto Danés de Estudios Internacionales.
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