EXOPLANETAS / Una posible primera exoluna desafía las categorías del cosmos
Astrónomos que han trabajado con el Very Large Telescope han detectado una señal compatible con un cuerpo de unas 0,9 masas similares a Júpiter y una órbita de unos 170 días, que gira alrededor de una enana marrón. El hallazgo podría convertirse en la primera exoluna identificada, aunque aún resta confirmarlo con nuevos análisis.
[–>[–>[–>Las observaciones realizadas con el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral (VLT del ESO) han revelado evidencia de un objeto similar a una luna en el sistema CD-35 2722. A diferencia de las lunas de nuestro Sistema Solar, el objeto recién descubierto no orbita un planeta: en cambio, gira alrededor de una enana marrón. Si se confirma el hallazgo, esta podría ser la primera «luna» descubierta fuera de nuestro Sistema Solar.
[–> [–>[–>Un objeto difícil de definir
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La pieza central del descubrimiento es un cuerpo con una masa mínima de unas 0,9 veces la de Júpiter, que completa una órbita de aproximadamente 170 días alrededor de una enana marrón de unas 37 masas jovianas. A su vez, esa enana marrón orbita una estrella de tipo M, más pequeña y fría que el Sol.
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La configuración es tan poco habitual que los investigadores han preferido hablar de “exosatélite” antes que forzar una etiqueta que no encaja del todo con las categorías del Sistema Solar.
[–>[–>[–>Una compañera que deja huellas
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De acuerdo a una nota de prensa, el equipo científico del Observatorio Europeo Austral (ESO) utilizó el instrumento CRIRES+ del VLT y aplicó una técnica de velocidad radial para medir pequeñas oscilaciones en la enana marrón, causadas por el objeto que la acompaña.
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Según ESO, esa señal se interpreta como una evidencia fuerte de que existe un compañero orbitándola, aunque los propios autores del estudio, publicado en la revista Nature, admiten que harán falta más datos para confirmar su naturaleza con total seguridad.
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[–>Un objeto con una masa cercana a la de Júpiter orbita alrededor de una enana marrón. / Crédito: NASA Hubble Space Telescope en Unsplash.
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Novedad metodológica
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La novedad metodológica también es importante: demuestra que las velocidades radiales pueden medirse directamente en enanas marrones muy tenues y servir para buscar objetos aún más difíciles de detectar.
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Vale recordar que una enana marrón es un objeto celeste intermedio entre un planeta gigante gaseoso y una estrella. Como no poseen la masa suficiente para mantener la fusión nuclear del hidrógeno como las estrellas, pero son más pesadas que los planetas, habitualmente se las cataloga como «estrellas fallidas».
[–>[–>[–>Referencia
Exosatélite de masa planetaria detectado alrededor de la compañera subestelar de una estrella. Kevin Hoy et al. Naturaleza (2026). DOI: https://doi.org/10.1038/s41586-026-10751-w
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Una nueva comprensión
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Para Pedro Amado, especialista del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), quien no participó de la investigación, «lo más interesante de este resultado es que nos ofrece otro ejemplo de lo diferentes que pueden ser otros sistemas planetarios respecto al nuestro».
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«Durante muchos años, el Sistema Solar fue la única referencia que teníamos y solíamos pensar que representaba, más o menos, la forma habitual en que las estrellas forman planetas y satélites. Ahora sabemos que no es así», indicó a Science Media Centre.
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En definitiva, el posible descubrimiento apunta a comprender mejor cómo se forman y evolucionan los sistemas múltiples en la galaxia. Si se confirma, el objeto de CD-35 2722 se convertirá en un candidato excepcional para estudiar el límite entre planeta, luna y enana marrón, y podría anticipar detecciones futuras con telescopios aún más potentes, como el Extremely Large Telescope, que ESO prevé usar para buscar exolunas más pequeñas.
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