FÉLIX PLASENCIA | Delcy Rodríguez nombra nuevo ministro de Exteriores para fortalecer la alianza de Venezuela con Estados Unidos
Con el patrocinio de Washington, el Gobierno y un sector de la oposición venezolana se comprometieron este martes a emprender juntos el camino de la reconstrucción de un país devastado por el terremoto del 24 de junio, con el saldo de 4.561 muertos. La Asamblea Nacional (AN) hizo el anuncio que implica la participación de los integrantes del parlamento disuelto en 2020 y cuya legitimidad todavía reivindica Dinorah Figuera. El secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, transmitió en su cuenta de X el comunicado de la AN, lo que supone un aval no solo a esas negociaciones sino el lugar que ocupan en el poder los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez, la «presidenta encargada» y el titular de la actual legislatura, quien semanas atrás ya se había reunido con Figuera. Aquel encuentro, auspiciado por el Departamento de Estado, encuentra tras el seísmo una materialización programática. «En el marco de la convocatoria a la unidad nacional para enfrentar todos juntos las consecuencias del doblete sísmico que nos enluta, y a los efectos del fortalecimiento de la democracia, anunciamos el inicio de una hoja de trabajo conjunta con exmiembros de la Asamblea Nacional del 2015-2020 a partir del próximo primero de agosto», consigna el mensaje del Parlamento «oficial». Se añade que las partes acordaron «promover la estabilidad, la democracia y la recuperación nacional, constituyéndose como el inicio de la construcción de una nueva etapa que dará paso a una Venezuela de progreso y libertades». La agenda aspira a fortalecer «las instituciones democráticas, el sistema electoral y el restablecimiento de las garantías para la participación política».
[–>[–>[–>El mensaje conjunto es también una señal de EEUU respecto al papel que puede desempeñar la líder opositora María Corina Machado. No solo ha sido supuestamente impedida de retornar al país, como ha denunciado, sino que parece confirmarse el desinterés de la administración de Donald Trump de colocarla en el centro de la escena política. Machado y la Plataforma de Unidad Democrática (PUD) habían pedido a Rodríguez desde Panamá un «diálogo serio» y aquello que en los hechos llevarán a cabo en agosto el «rodriguismo» y la facción opositora que encabeza Figuera.
[–> [–>[–>[–>[–>[–>Nombramiento clave
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Al mismo tiempo, la «presidenta encargada» dio un paso más hacia su alineamiento con Estados Unidos. Félix Plasencia, un hijo de inmigrantes tinerfeños y con pasaporte español en su bolsillo, es su nuevo ministro de Exteriores. La cartera ha sido fusionada con Comercio Exterior, para hacer más fácil la articulación económica con Washington que es el pilar de desde la salida de Nicolás Maduro del poder, el pasado 3 de enero. A partir de su captura por parte de un comando militar norteamericano, el Palacio de Miraflores comenzó una gradual pero inequívoca reorientación de los intereses estratégicos de Venezuela. Ese giro encontró a Plasencia, un diplomático de carrera con antecedentes en Pekín, Londres y Bogotá, en un lugar de mayor protagonismo. Sus contactos personales con Rodríguez, forjados años atrás en la capital inglesa, permitió que abandonara las funciones más discretas para asumir otro protagonismo. No casualmente tuvo la encomienda de abrir la embajada venezolana en Washington, cerrada desde enero de 2019, cuando Maduro rompió relaciones después de que Donald Trump reconociera al diputado Juan Guaidó como «presidente encargado».
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El desplazamiento de Yván Gil, el último canciller designado por Maduro, era cuestión de tiempo, y Rodríguez lo encontró en medio del mayor desastre telúrico en su país:de acuerdo con las últimas cifras oficiales. EEUU tuvo un fuerte protagonismo en la asistencia a las víctimas y las tareas de rescate. La tragedia ha obligado a Washington a manejar otro ritmo para la transición institucional. El magnate republicano a su vez anunció la suspensión por tres meses de las sanciones económicas y se ha mostrado dispuesto a que el Fondo Monetario Internacional (FNI) actúe en la misma dirección. Plasencia no ha sido ajeno a estos hechos que Gil apenas observaba como espectador. Rodríguez, quien ha renovado buena parte de los ministerios y la estructura castrense a partir de su interinato, ha decidido no obstante premiarlo con la cartera de Ciencia y tecnología para «dar impulso este sector estratégico del país».
[–>[–>[–>Plasencia se ha caracterizado por su bajo perfil público desde el 3 de enero. Lejos de los micrófonos y pantallas, pero cerca de los intereses del Palacio de Miraflores. El sigilo no ha invitado a la confusión de los analistas. Ha estado detrás de cada acercamiento a la Casa Blanca que condujeron a la normalización diplomática. Al nombrarlo al frente de Exteriores, la «presidenta encargada» ofreció una definición contundente de su hoja de ruta. Plascencia es el encargado de «conducir esta nueva etapa» de subordinación venezolana a los grandes intereses políticos y económicos de EEUU. Además de «fortalecer las relaciones de cooperación e impulsar la diplomacia de paz en el mundo».
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De Chávez a Rodríguez
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Formado en la Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad Central de Venezuela, Plasencia entró al servicio exterior en 1991, cuando gobernaba el socialdemócrata Carlos Andrés Pérez. Pocos meses después tuvo lugar el alzamiento fallido del teniente coronel Hugo Chávez que, al llegar al poder, ocho años más tarde, inició un gradual proceso de distanciamiento político de Estados Unidos. Tuvieron que pasar casi 27 años para que se abriera una nueva etapa de primacía norteamericana en la política de Venezuela.
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[–>Como parte de la actual etapa tutelar, le tocó a Plasencia iniciar, junto con otros funcionarios, la nueva etapa de aproximaciones. No ha pasado inadvertido un hecho que lo encontró como protagonista: su presencia en Washington el 26 de marzo, nada menos que el mismo día de la audiencia de Maduro y su esposa Cilia Flores ante un tribunal neoyorquino. Mientras el delegado de Rodríguez avanzaba en el restablecimiento de los vínculos con EEUU, el presidente depuesto durante una intervención militar escuchaba que los cargos por narcotráfico que habían motivado su secuestro no serían desestimados. Los que vienen siguiendo de cerca el modo en que la mandataria provisional ejerce el cargo acompañada de su hermano, Jorge Rodríguez, principal autoridad parlamentaria, creyeron en su momento que esa coincidencia no fue fruto de la mera casualidad. El nombramiento de Plasencia como responsable de la política exterior les ha dado un nuevo argumento.
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