FORO NOROESTE | El Noroeste podrá ser líder en inteligencia artificial si logra «retener talento», aseguran las empresas
El Noroeste no podrá elegir si adopta o no la inteligencia artificial, está obligado a hacerlo si no quiere quedarse atrás, pero parte con una ventaja: el tamaño de sus territorios, más pequeños, permitirá una transformación más rápida. Así lo piensan, al menos, algunas de las empresas que ya lideran esta nueva revolución tecnológica desde el norte, en concreto, Izertis, Aqualia, el Instituto Oftalmológico Fernández-Vega y la Universidad Europea, invitadas todas ellas al II Foro del Noroeste para hablar de los retos que se vienen. Sus representantes defendieron la importancia de no temer a la inteligencia artificial y de, al mismo tiempo, no confiar en exceso en ella. «A día de hoy, no hay ningún modelo que no sufra alucinaciones», aseguró Juan José Beunza, director de inteligencia artificial en la salud de la Universidad Europea.
[–>[–>[–>Además de Beunza, participaron en este debate sobre tecnología Pablo Martín, que es fundador y CEO de Izertis, junto a Luis Fernández-Vega, presidente del Instituto Fernández-Vega, y Manuel Sánchez, que es director de la delegación Noroeste de Aqualia. En conversación con Amor Domínguez, periodista de LA NUEVA ESPAÑA y moderadora de un debate que se tituló «Tecnología transformadora», los cuatro expertos explicaron que ese proceso de cambio, en realidad, ya está en marcha, y desde hace tiempo.
[–> [–>[–>«La inteligencia artificial no es algo novedoso; ya se describía mucho antes de que hubiese las computadoras modernas, pero su avance en los últimos años ha sido mayor que en las dos décadas anteriores. Y a ese cambio debemos sumarnos», señaló Pablo Martín. Él fue el primero en defender esa idea de que, ante la inteligencia artificial, no hay decisión posible. Dijo: «Es como si en los años 90 nos pusiésemos a debatir si usar o no internet. La inteligencia artificial será una de las grandes revoluciones tecnológicas, al mismo nivel que la máquina de vapor o que la invención de los ordenadores».
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El papel que jugará el Noroeste en esta revolución en ciernes está aún por decidir, pero a juicio de Beunza el potencial es claro. «Las oportunidades son todas. Es una carrera en la que estamos todos en el punto de salida y la clave será el conocimiento», aseguró. La Universidad Europea, de hecho, se implantará pronto en Asturias con un campus adscrito que sumará una nueva sede del grupo en Gijón. Según Beunza, «Asturias está perfectamente posicionada» en el reto de «atraer y retener talento».
[–>[–>[–>El Instituto Fernández-Vega trabaja en esa misma línea y de ahí su alianza, hace ya unos meses, con el Instituto Tecnológico de Monterrey, una unión que, según explicó este martes su presidente, permitirá al complejo asturiano ahondar en un objetivo en el que ya venía trabajando de antes: la innovación clínica. «Las empresas se dedican a exportar, pero nosotros queremos importar siempre, importar pacientes», bromeó Luis Fernández-Vega, que destacó el trabajo del grupo en las áreas de simulación quirúrgica. «Nuestra clínica nunca fue una clínica privada al uso; siempre tuvimos vocación por la investigación y la docencia», defendió.
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Por su lado, Manuel Sánchez, de Aqualia, explicó que esa revolución tecnológica está modificando también la gestión del ciclo de agua, que permite automatizar cada vez nuevos procesos. «En estos últimos años podemos hablar de una explosión tecnológica enorme, mayor que la de los 30 años anteriores», aseguró. A su juicio, sin embargo, esas mejoras técnicas se han ido aplicando sin que el consumidor se haya vuelto apenas consciente. «El ciudadano está acostumbrado a abrir el grifo y que salga agua. Somos un sector resiliente porque es invisible, y esa es nuestra fortaleza», afirmó.
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[–>Con la idea clara de que la inteligencia artificial puede y debe ayudar a las empresas, los cuatro ponentes quisieron también alertar de algunos de sus peligros, que son varios. «Hay barreras importantes, como la responsabilidad legal: saber quién es responsable cuando un algoritmo falla. Nosotros usamos un modelo en el que el profesional está en el centro: el médico es quien decide y la inteligencia artificial es una asesora para él», señaló Beunza sobre las prácticas de la Universidad Europea.
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«La inteligencia artificial no puede, y esperemos que no lo pueda hacer nunca, sustituir a un médico. No tiene sentimientos y ni capacidad de empatía», valoró, por su parte, Fernández-Vega, que explicó que desde hace ya tiempo es habitual que los propios pacientes se fíen en exceso de la inteligencia artificial o internet y que acudan a consulta ya convencidos de los tipos de lentes que necesitan. «Y eso es un problema», recordó.
[–>[–>[–>Pablo Martín, en cualquier caso, señaló que en torno a la inteligencia artificial están surgiendo ahora discursos «distópicos» que él no comparte, especialmente aquellos que vaticinan una destrucción inmensa de puestos de trabajo a muy corto plazo. «Creo que va a ser una adaptación mucho más progresiva y eso es bueno, porque tendremos tiempo para adaptarnos», defendió. Por su lado, Manuel Sánchez aseguró que las nuevas tecnologías permitirán mejorar cada vez más los modelos matemáticos que calculen los niveles de consumo y los procesos de tratamiento del agua.
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El papel del Noroeste en esta transformación, por lo demás, se decidirá en estos próximos años. Martín se mostró optimista porque, dijo, al territorio «no le falta talento», sino, más bien, «un ecosistema que ayude a retenerlo», y que puede crearse con «nuevas dinámicas legislativas, fiscales y laborales». Fue también el presidente de Izertis quien lanzó la idea de que el Noroeste, por pequeño, puede hacerse grande más rápido. «Pero para eso tenemos que ser rupturistas«, adelantó.
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