“Fue un palo muy gordo»
El golpe de la Vuelta: cuando el cuerpo no responde
La Vuelta a España fue la primera experiencia de Cavia en una gran vuelta, una etapa reservada a la élite del pelotón. Aprendizaje acelerado, exigente y también cruel. El abandono se produjo en uno de los días más duros, cuando desde la mañana las sensaciones no eran buenas.
«Ese día me levanté bastante mal, sabía que iba a ser un día muy difícil. Fue prácticamente el día más duro de ciclismo que he tenido nunca», recuerda el propio Cavia en una conversación con MARCA. Aguantó todo lo que pudo, pero el esfuerzo acumulado y el malestar físico acabaron interponiéndose en su camino. “Traté de aguantar el mayor tiempo posible, pero al final mi cuerpo dijo basta y tuve que bajar”.
El golpe fue doble. Personal, por la frustración de no terminar la carrera, y colectivo, porque Burgos-Burpellet BH llegaba a la Vuelta con ambición. “Fue un duro golpe para todo el equipo”, admite. Cavia, sin embargo, se mantiene fiel a la esencia de la experiencia: «Correr una gran carrera es algo súper bonito, muy especial. Todo ciclista sueña con estar allí».
Compite contra los mejores del mundo.
Más allá del abandono, la Vuelta dejó imágenes imborrables para el joven corredor: compartiendo camino con los grandes dominadores del ciclismo actual. «Lo que ves en la televisión y luego lo experimentas desde dentro es muy bonito. Estar allí, correr con ellos, con gente como Vingegaard, es parte de la belleza de este deporte».
Una experiencia que no le alejó de su objetivo, sino que le dejó con una espina clavada. “No pude terminarlo, pero espero que este año podamos recibir otra invitación y poder terminar uno”.
Reanudación de la temporada: China como nuevo objetivo
Lejos de quedarse estancado en la decepción, Cavia reaccionó rápidamente. Nada más finalizar la Vuelta pidió al equipo un nuevo horizonte competitivo. La respuesta fue clara: una gira asiática con un objetivo marcado en rojo, la Vuelta a Huangshan, en China.
«Cuando terminé la Vuelta pedí buscar un nuevo objetivo. Encontramos la carrera en China, la tenía marcada y, con las ganas que tenía de volver a correr, todo salió bien», explica.
Y el resultado es más que impresionante. En China, Cavia no sólo volvió a sentirse ciclista, sino que también dio un paso adelante como líder. Ganó una etapa, levantó los brazos y acabó ganando la general, confirmando que el golpe de LaVuelta no frenó su progresión, sino que la fortaleció. «Fui allí con muchas ganas, ambición y con la idea clara de ganar. Levantar los brazos después de lo que pasó fue muy especial».
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