FÚTBOL | MUNDIAL 2026 | El Mundial de Trump y de Infantino: más fronteras, más conflictos, más precios abusivos
La FIFA de Gianni Infantino nos tiene acostumbrados a disfrutar de los mundiales con la nariz tapada y la mirada distraída hacia el campo. La geopolítica ensombreció la elección de Rusia de 2018, le hizo un eclipse al fútbol al seleccionar a Catar para el 2022 y se estremece ahora con los Estados Unidos de Donald Trump. Más adelante, en 2034, vendrá Arabia Saudí y al mundo le pillará ya vacunado.
[–>[–>[–>La pasión que despierta la competición es tan fuerte que es capaz de sobrevivir a las maniobras del presidente del fútbol internacional, que ya apenas disimula su fascinación por el dólar y su voracidad de poder, por encima del espectáculo de las gradas, esencia de la cita. Infantino, cuyo control sobre la FIFA es absoluto y que se mueve la mar de bien entre autócratas, suele repetir como un mantra que «el fútbol une al mundo» y resulta tentador replicarle que sus esfuerzos parecen a veces destinados a lo contrario.
[–> [–>[–>Una mujer iraquí pasa junto a un mural que representa a los jugadores Ibrahim Bayesh y Aymen Hussein. / AHMAD AL-RUBAYE / AFP
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La FIFA se ha convertido en una maquinaria brutal de recaudar dinero, como un gran banco de inversión con sede en Suiza -con él como presidente se han doblado los ingresos-, pero por el camino no le ha importado lijar la capa popular del Mundial, con precios de las entradas descabellados, y claudicar ante la política inmigratoria de Trump. Hasta le hizo a medida un Premio de la Paz.
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Bajo un clima de cierta aprensión empieza este jueves un Mundial que por primera vez cuenta con tres anfitriones –EEUU, Canadá y México-, 48 selecciones participantes -32 jugaron el último- y dos países confrontados bélicamente –Irán y EEUU-. No tiene precedentes tampoco que uno de los anfitriones ponga pegas a la entrada de delegaciones y sus aficionados. Cuesta recordar un acontecimiento deportivo con tantos visitantes volando hacia las sedes de los encuentros con el miedo psicológico al trámite de la aduana.
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Jugadores de Costa de Marfil en un amistoso contra Francia en Nantes. / LOIC VENANCE / AFP
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Los incidentes producto del blindaje migratorio se van sucediendo a medida que se acerca el primero de los 104 partidos programados, tres cuartos de ellos en territorio estadounidense. Afecta a jugadores, entrenadores, periodistas y aficionados de países que Washington mira con sospecha. Un árbitro de Somalia, considerado el mejor de África, ha sido vetado y devuelto a Estambul tras 11 horas de retención; al capitán de Irak, Aymen Hussein, autor del gol que clasificó a su país para un Mundial por primera vez en 40 años, fue también retenido en el aeropuerto de Chicago durante horas, su teléfono inspeccionado y finalmente se le franqueó el paso. Otros integrantes de la delegación, como el fotógrafo oficial, no tuvieron tanta suerte. Selecciones como la surafricana aterrizaron con el tiempo justo por el retraso en la concesión de salvaconductos oficiales.
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Caso aparte es el de Irán. A última hora cambió su campo base en EEUU por otro en Tijuana, en México, pese a que sus partidos se disputan en la costa oeste norteamericana. A Tijuana llegaron con pins clavados en la ropa con el número 168, el número de víctimas, la mayoría niñas, causadas por un bombardeo del ejército estadounidense en una escuela primaria de la ciudad de Minab en febrero.
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[–> [–>[–>[–>Todos los jugadores recibieron sus visados hace apenas cuatro días. Sin embargo, a un número significativo de miembros de la comitiva, 15 en total, se les denegó el sello, incluido al presidente de la Federación de Fútbol, al director deportivo o al director de comunicación. Los visados se concedieron con la advertencia de «no introducir terroristas clandestinamente en EEUU”. Deberán volar, jugar y salir del país el mismo día del partido.
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La FIFA se lava las manos. La política de visados e inmigración corresponde a cada país y se escapa a sus competencias, argumenta. Así que fluida no se prevé la experiencia de enseñar el pasaporte de los aficionados, no solo iranís, sino de Haití, Costa de Marfil, Senegal o Túnez. Los cuatro tienen prohibidos los visados. Y por si no lo tenían claro ayer la delegación iraní denunció a través de una rueda de prensa que a todos los aficionados de su país les han sido revocadas las entradas ya compradas de sus partidos. Todo ello mientras en el estrecho de Ormuz los ataques van y vienen.
[–>[–>[–>Calma con ICE
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Por lo menos una de las armas contra los extranjeros de Trump, los famosos ICE, se han calmado últimamente después de unos meses de propagar el terror, en particular en Minnesota. Por si acaso, grupos de defensa de los derechos de los inmigrantes se han movilizado en las 11 ciudades que acogerán partidos del Mundial en suelo estadounidense para proteger a seguidores y residentes de posibles movimientos abusivos.
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La administración republicana ha prometido que no hará redadas en los estadios. Quizá porque sospechan que los astronómicos precios de las entradas ahuyentan a muchos ciudadanos indocumentados. Hasta Trump, aliado de Infantino, confesó al New York Post que no pagaría mil dólares por asistir al Paraguay-EEUU, que es el asiento más económico para ver el debut de la anfitriona y de muchos otros partidos de la primera fase. En comparación con Catar, los precios de cualquier encuentro se han doblado.
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Imagen aérea del estadio de la Ciudad de México, antiguo estadio Azteca, donde este jueves se disputa el partido inaugural del Mundial entre México y Corea del Sur. / CARL DE SOUZA / AFP
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La FIFA ha experimentado tanto con precios dinámicos como con su propia plataforma de reventa, con la que obtiene una comisión adicional del 30%. Prevé generar alrededor de 2.500 millones de dólares por la venta de entradas. No es de extrañar cuando un tícket para la final supera los 11.000 dólares. Las acusaciones de avaricia han proliferado. Hasta el punto que los fiscales generales de Nueva York y Nueva Jersey iniciaron hace un mes una investigación por su política de precios. No está claro en qué acabará. Infantino se ha justificado diciendo que los norteamericanos están acostumbrados a altos importes para asistir a espectáculos deportivos. A los demás no se les tiene en cuenta.
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Altas temperaturas
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Sobre el fútbol, por cierto, se cierne una amenaza que ya se percibió en el Mundial de Clubs del verano pasado: el calor asfixiante. El secretariado permanente para el Cambio Climático de la ONU, con sede en Bonn (Alemania), pronosticó que el calor extremo será parte de la historia del Mundial 2026. No todos los estadios están climatizados como en Catar.
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Las pausas de hidratación formarán parte de un espectáculo que puede hacerse largo: del 11 de junio al 19 de julio, con muchos partidos de primera fase irrelevantes, teniendo en cuenta que se clasifican 32 de los 48 equipos para las eliminatorias. Así es el Mundial de las férreas fronteras de Trump e Infantino.
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