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gran soledad, sin apoyos familiares y una carrera de DJ en horas bajas

gran soledad, sin apoyos familiares y una carrera de DJ en horas bajas
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  • Publishedagosto 28, 2025



La noticia de la ruptura de Kiko Rivera (41 años) e Irene Rosales (34) ha dejado en shock al mundo del corazón. El hijo de Isabel Pantoja (69) y su mujer han decidido poner fin a su relación después de nueve años juntos y dos hijas en común.

La ruptura pinta amistosa. Al menos de momento, no se prevé guerra entre ellos. No ha habido terceras personas. El propio músico ha explicado -a través de un comunicado– que ha llegado el momento de dejar ir un romance que ha llegado a su final.

De ahora en adelante, su situación personal se presenta bien distinta. Distanciado desde hace años de su familia y sin el apoyo de su mujer, que durante todo este tiempo ha sido su principal bastión, queda sumido en una posición delicada: alejado de los suyos, con una carrera como DJ en horas bajas y ante una soledad sin precedentes.

Kiko Rivera e Irene Rosales.


Kiko Rivera e Irene Rosales.

E.E.

Sevilla

Distanciado de su madre

«Después de 11 años de relación y dos hijas en común, mi mujer y yo hemos decidido separar nuestros caminos. No es fácil. Nunca lo es. Tomar la decisión correcta a veces es lo más difícil, pero también lo más necesario», ha explicado Kiko Rivera en un escrito que ha compartido a través de sus redes sociales.

Las informaciones sobre el final de su romance, adelantadas por la revista Semana, ponen sobre el tapete la crisis que el hijo de la tonadillera afronta en tiempos venideros.

El panorama con los de su sangre, como se sabe, lleva mucho tiempo en punto muerto. La relación con su madre es inexistente desde que Rivera estallara públicamente contra su ella a finales de 2020.

isabel pantoja kiko rivera


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Una guerra familiar sin fin

Han pasado ya cinco años desde que los conflictos entre madre e hijo coparan todos los titulares por discrepancias sobre la herencia de su padre, Paquirri. Kiko no dudó en reclamarle, dentro y fuera de los platós de televisión, la parte que le corresponde de los más de 6 millones de euros que dejó el torero a su muerte, en 1984.

Las bombas del músico contra su progenitora fueron consecuencia de las indagaciones a las que había hecho durante la pandemia.

Debido a la difícil situación económica que supuso el parón laboral durante coronavirus, quiso vender su parte de Cantora. Ahí se dio cuenta de que la folclórica habría gestionado el usufructo de la finca dejándolo fuera de sus derechos. Indignado, reclamó el testamento a través de sus abogados.

Isabel Pantoja se defendió de las acusaciones. «Yo no he robado nada a mi hijo«, explicó en ¡HOLA!. La guerra estaba servida. Y aunque tras la muerte de doña Ana, madre de la artista, a finales de 2021, hubo un acercamiento, resultó imposible restaurar los lazos. El vínculo se rompió para siempre. Y hasta hoy.

Isabel Pantoja junto a sus dos hijos, Kiko Rivera e Isa Pantoja.


Isabel Pantoja junto a sus dos hijos, Kiko Rivera e Isa Pantoja.

Gtres

La ‘no relación’ con su hermana Isa

Algo parecido le ha pasado con su hermana, Isa Pantoja (29). Al igual que sucedió con su madre, Kiko la batalla entre ellos ha minado su relación. A día de hoy siguen sin hablarse.

La prueba inequívoca del distanciamiento entre ellos quedó expuesta el pasado mes de junio, en una fecha muy importante para Ana (9), una de las dos hijas de Kiko Rivera e Irene Rosales. Las ausencias de Chabelita y de su madre en su comunión dejaron claro que Kiko ya no cuenta con el apoyo de su familia.

La única miembro del clan en acompañar a la entonces pareja en aquella fecha tan señalada fue Anabel Pantoja (38).

Kiko Rivera defiende a Anabel Pantoja con una tierna fotografía en Instagram


Kiko Rivera defiende a Anabel Pantoja con una tierna fotografía en Instagram

Anabel, su principal apoyo

La sevillana es la única ‘superviviente’ de la catarsis en el seno de la saga. A pesar del cisma entre Isabel Pantoja y sus hijos, ha sabido seguir llevándose bien con todas las partes implicadas sin que los enfrentamientos entre ellos la salpiquen.

En la actualidad es el único eslabón de la familia que aún mantiene contacto con Isabel, Kiko e Isa. Eso sí, por separado.

Y aunque Anabel y Kiko siguen unidos, lo cierto es que ella tienen fijada su residencia en Canarias, donde vive con su pareja, David Rodríguez (39) y con Alma, la hija que tienen en común, que ya tiene nueve meses.

Desde que la influencer se ha convertido en madre, los encuentros entre ellos no son ni tan frecuentes ni tan numerosos como a ambos les gustaría. Así, aunque siguen siendo uña y carne, puede que la excolaboradora de Sálvame no sea capaz de brindarle las dosis de apoyo extra que, de ahora en adelante, Kiko va a necesitar.

los-hermanos-francisco-cayetano-y-kiko-rivera-reunidos-en-navidad


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Un vínculo cada vez más frío con sus hermanos

Durante un tiempo, Kiko Rivera tuvo a sus hermanos, Francisco (51) y Cayetano (48), como sus grandes aliados en la vida.

En una época no muy lejana, los tres hijos del desaparecido Paquirri hicieron piña. Parecían inseparables. E indestructibles después de haber retomado el contacto que, durante años, había quedado congelado por la incesante guerra entre los toreros e Isabel Pantoja.

Cuando Kiko Rivera le dio la espalda a su madre buscó refugio en sus hermanos. Y estos se la dieron. Sin embargo, hoy vuelve a reinar el frío.

El ‘colegueo’ que los unió años atrás ha dado paso a una especie de indiferencia de la que ninguno de ellos habla. Pero es palpable y evidente.

Ya no hay llamadas. Ni mensajes. Ni encuentros. Ni alusiones públicas entre ellos. El afecto sigue, pero en ese vacío que se ha creado entre ellos solo da cabida a un incómodo silencio.

Kiko Rivera, en una imagen de sus redes sociales.


Kiko Rivera, en una imagen de sus redes sociales.

Instagram

Sus esfuerzos para triunfar como DJ

A su delicado panorama personal se suman sus esfuerzos para salir a flote como DJ. No es nuevo que su carrera ha tenido sus altos y bajos. Y tras un verano no tan apoteósico como el de años anteriores, hay quien pone su futuro profesional en entredicho.

Hace apenas unas semanas, el pasado 8 de agosto, Kiko Rivera escribió un post en el que recalcaba que sigue trabajando duramente para triunfar como músico.

«Por mucho que intenten empañar lo que hacemos, lo cierto es que seguimos creciendo, sumando y avanzando«, decía, «mientras otros siguen repitiendo el mismo artículo disfrazado de “análisis”, con cero contexto y cero visión».

Afanado en mostrar que le va bien, recordaba que este verano ha ofrecido un total de «21 shows«. Espectáculos que suele ofrecer en bares y salas de fiesta a lo largo de toda la geografía española y que considera «21 oportunidades de compartir música, energía y momentos únicos» con su público.

Si alguien pudiera pensar que su verano se ha presentado aciago, según él, ha estado «lleno de risas, viajes, abrazos, bailes… y recuerdos» rodeados del un «pedazo de equipo humano«.

En sus esfuerzos por mantener a flote su carrera como DJ no ha descartado ‘reciclarse’ y rebuscar una nueva faceta artística con DLuz, un proyecto artístico que «avanza paso a paso».

Se trata de una nueva marca con la que pretende alejarse del estilo de música que ha hecho hasta ahora. «No es un golpe de suerte, ni un producto de laboratorio, ni un intento desesperado de llamar la atención. Es un camino a largo plazo, con metas claras que se van cumpliendo, aunque algunos solo sepan mirar con lupa lo que aún está creciendo», ha detallado.

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Los planes inmediatos de Irene Rosales

Tras hacerse oficial su separación, Kiko no es el único que se plantea una especie de reciclaje profesional, indagando en nuevos estilos musicales en su faceta artística.

Lo mismo le sucede a Irene Rosales, quien de un tiempo a esta parte ha puesto más hincapié que nunca en su faceta como instagrammer.

Con más de 710. en Instagram, la sevillana sabe que su principal fuente de ingresos son las redes sociales. Al menos, de momento. Dada su nueva situación como mujer separada, será cuestión de tiempo que le lancen alguna suculenta oferta para regresar a la televisión en calidad de colaboradora.

Una faceta, por cierto, que dejó de lado en julio de 2021. En aquella fecha anunció su marcha como tertuliana de Fiesta superada por las circunstancias familiares. La muerte de sus padres,-los dos fallecieron en 2020-, y lo sucedido entre su suegra y Kiko, fueron la gota que colmó el vaso.

«Yo tenía mucha ansiedad, lo estaba pasando muy mal y tenía que parar», dijo poco después de abandonar su trabajo en la pequeña pantalla.

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La «falta de dinero» en casa

En las últimas horas, las teorías sobre los motivos de la ruptura han ido viendo poco a poco la luz.. Una de ellas apunta a la economía familiar. Según ha deslizado Gema López (54), el matrimonio vivía «broncas por los malos hábitos, broncas por no ejercer como en una familia tradicional que espera Irene».

Isabel Rábago (51), por su parte, ha apuntado a que en el domicilio conyugal ha habido «una falta de dinero». Según la periodista, «Irene se ha enterado por muchísimas ocasiones de la economía real que no llegaba a casa y por qué«.

Kiko Rivera ha asegurado en las redes sociales que soltar es la mejor manera de cuidar lo que realmente importa.


Kiko Rivera ha asegurado en las redes sociales que «soltar es la mejor manera de cuidar lo que realmente importa».

Instagram

«Empieza una transformación»

Una incógnita que queda en el aire es si Kiko Rivera se sentará en un plató para contar los motivos del final de su matrimonio. En el comunicado donde ha confirmado su separación ha insistido en que no desea ganar dinero de este revés personal.

«Quiero dejar claro algo desde el principio: no voy a sacar partido económico de esta situación, ni voy a acudir a televisión para hablar de mi vida privada», ha sentenciado.

Una cosa está clara. Kiko Rivera se queda solo. En el pasado, bien es conocido, tuvo problemas de adicciones. A partir de ahora tendrá que mantenerse fuerte para mantenerse al margen de los hábitos que un día lo llevaron a perderse a sí mismo.

Una labor que deberá realizar apoyado fundamentalmente en el amor que profesa a sus tres hijos, Francisco, fruto de su relación con Jessica Bueno (35), y Ana y Carlota, nacidas de su unión con Irene Rosales.

En sus propias palabras, a Kiko le ha llegado el momento de «soltar«, Un verbo que, para él, supone ahora «la mejor manera de cuidar lo que realmente importa«.

El balance sobre lo sucedido lo ofrece él mismo. «Hoy no empieza un final, empieza una transformación. La vida me ha enseñado que incluso en medio del dolor hay lugar para la gratitud, y que de cada cambio nace una oportunidad«.

«El futuro es incierto, sí, pero también está lleno de posibilidades, y voy a recibirlo con la fuerza de alguien que sabe que lo más valioso ya lo tiene: mis hijos y la paz de haber hecho lo correcto», zanja.



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