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Greta Alonso presenta ‘El asesino de invierno’ dejando atrás el pseudónimo: «Si no nos enfrentamos a los miedos, se hacen grandes»

Greta Alonso presenta ‘El asesino de invierno’ dejando atrás el pseudónimo: «Si no nos enfrentamos a los miedos, se hacen grandes»
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  • Publishedfebrero 24, 2026



La escritora, quien ha ‘dado la cara’ con la publicación de su tercera novela, nos ha contado todas las claves de la historia.

Greta Alonso presenta su nueva novela, ‘El asesino de invierno’, su tercera novela pero la primera que lanza sin estar refugiada bajo el pseudónimo con el que publicó las dos anteriores. Ahora, Greta Alonso ha decidido dar un paso al frente y mostrarse tal cual es, superando sus miedos y decidiendo mostrarse para poder disfrutar de todo lo bueno que le da la escritura.

Bekia: Presentas ‘El asesino de invierno’, con el que por fin dejas atrás el pseudónimo para que podamos ponerte rostro.

Greta Alonso: He decidido dar el paso, lo decidí hace tres años. Yo necesitaba el pseudónimo. Fue muy triste, con la segunda novela hubo momentos en que ya ni siquiera existía. Sentía la necesidad de tener más contacto con los lectores, de interactuar de otra manera, no tan fría como las redes sociales. Yo tenía miedo a todo este mundo literario, me creaba muchísimo vértigo, porque siempre lo he valorado mucho y lo veía como algo muy ajeno a mí. Y por ese miedo al final no estaba viviendo cosas que yo creo que merecía vivir. Entonces tomé la decisión. No ha sido fácil, todavía estoy un poco nerviosa, inquieta. Pero yo creo que ha sido una decisión acertada. Y ahora veré cómo va la cosa, si sigo publicando o no, dependiendo de cómo yo me encuentre. Escribiendo sí, porque yo necesito escribir, que es inherente a mí.

B: ¿Qué es lo que se van a encontrar los lectores en ‘El asesino de invierno’?

G.A.: Es una novela que comienza con la aparición de un cadáver. El cadáver tiene la cabeza envuelta en un retal antiguo y se han cosido trozos de corteza de árbol, trozos de panal de abeja. En el lugar donde están los ojos hay dos bolas de ceniza y los investigadores muy pronto relacionan la aparición de ese cuerpo con las mascaradas de invierno, que son unos rituales paganos, muy antiguos, que se celebran en Europa. Son unos rituales que se hacen después del solsticio. Entonces, lo que se hacía era exorcizar todo lo malo, lo negativo. Aunque al principio los investigadores relacionan la aparición de estos cuerpos, porque luego van a haber más cuerpos, con estos rituales, pronto hay un giro en la novela y ven que no tiene nada que ver, que el asesino que está sembrando el terreno en esa pequeña localidad del norte no tiene nada que ver con estos rituales. Yo creo que ese giro ha sido lo que más me ha gustado de la historia. Lleva a la novela, conduce al lector, a un punto que está muy poco visto en la novela española.

Greta Alonso | Foto: Javier Ocaña

Hay mucha investigación forense en la novela, mucha investigación policial, mucha investigación antropológica. Me he documentado muchísimo sobre ese tema después del giro, que es lo que no quiero comentar. Y el desenlace redondo está basado en un hecho real, muy dramático, del que tuve noticia hace tiempo. De hecho, ya he articulado toda la novela en base a este desenlace. Yo ya tenía el desenlace y he ido creando la novela para llegar a ahí. Yo creo que esto va a encantar, porque es muy sorprendente y, como digo, muy novedoso. Otro punto fuerte son los personajes. A mí siempre me gusta mucho crear personajes muy ricos, con flaquezas. Me gusta que a veces se dejen vencer por sus emociones más que por la razón.

Y hay dos personajes maravillosos, los protagonistas, aunque hay muchos más. El protagonista principal es Martín Benot, que es un hombre que se ha auto-exiliado de Tesalia -Tesalia es el lugar donde se desarrollan los acontecimientos-. Se fue hace años por un problema, al principio no lo sabemos. Es un hombre que está cansado, está hastiado, ha tenido que regresar porque ha fallecido su madre, pero él realmente quiere irse cuanto antes, quiere resolver el caso y regresar a casa, a Madrid. Y luego tenemos a Cecilia Flores, que es la forense, que es la que nos dice las causas de las muertes, que también son bastante impactantes. En el capítulo 3 vemos que la causa sobrecoge a los investigadores. Es una mujer pertinaz, obsesiva. A Martín le suena de algo, Cecilia, la primera vez que la ve.

B: ‘El asesino de invierno’ es una novela policíaca pero termina siendo un thriller psicológico. ¿Por qué has querido plantear así la novela?

G.A.: A mí siempre me ha gustado mucho indagar en las causas que llevan a los personajes y a las personas en la vida real a conducirse de determinada manera. Esto me ha ocurrido desde niña. Siempre me gusta mucho indagar, me fijo mucho en las personas y pienso por qué actúan de una manera o de otra. Yo cuando leo novelas, porque soy también gran lectora, me gusta que la trama vaya acompañada de una riqueza psicológica, precisamente por eso. Yo creo que la forma en la que las personas se manejan, su pasado, su presente, su futuro, sus relaciones familiares, sus relaciones de pareja, influyen mucho luego en cómo desempeñan su trabajo. Entonces tenemos personajes que están trabajando porque resolver el caso es su tarea, pero están muy influenciados por eso.

En el caso de Martín hay algunas pinceladas de cómo era su vida cuando era niño. De hecho aprendió muchísimo. Era un niño ilusional, de ideales, y vemos que ahora todo eso se ha perdido. No sabemos el porqué. Y en el caso de Cecilia, esa obsesión por todo, esa obsesión que tiene por ser la mejor y por llegar siempre a desempeñar todo lo que está investigando. Sí que veo que en esta novela quizá dejan un poco de lado la psicología de los personajes, aunque es algo esencial para mí, pero creo que tiene mucha más trama. Está mucho más centrada en la trama. Y es más ágil también.

B: ¿El hecho de que hayas estudiado psicología te ha hecho adentrarte un poco más en los aspectos psicológicos de tus personajes?

G.A.: Yo he estudiado psicología precisamente porque siempre he sentido esta curiosidad. Yo soy ingeniero y el trabajo que tengo está relacionado con la ingeniería. Yo lo que hago es documentarme. Por ejemplo, la personalidad psicoprática que es algo que también suele estar presente en mis historias, me documento mucho. Leo a los mejores autores que pueda encontrar sobre estos temas e intento ajustarme a la realidad. Es algo que siempre me ha fascinado. El tema del animal también. Me intriga mucho por qué hay personas malas que son malas no con ninguna finalidad concreta. No es una maldad instrumental porque no van a conseguir nada, es una maldad porque disfrutan del mal. Y eso siempre me pone la piel de gallina y siempre está presente en mis novelas porque es algo que me impacta mucho.

B: En la novela tenemos thriller científico, que eso no es tan habitual en este tipo de novelas.

G.A.: Es por lo que yo creo que esta novela es un poco distinta a lo que se está publicando y a lo que se está escribiendo. Yo soy ingeniero químico y es un tema también que me apasiona. Yo escribo novelas pero soy de ciencias. Al final, cuando tuve que decidirme un poco sobre qué iba a estudiar, pues me decanté. Mi familia me dijo ‘estudia algo que tenga salidas’ y en aquel momento las letras no tenían muchas salidas.

Me gustaba mucho también la química, la física y estudié ingeniería química y yo creo que en esta novela se ve mucho la influencia de este perfil. Hay un tema que se trata de la neurotoxina y ese giro, que no quiero comentar ahora, se disfruta mucho de la documentación científica también. La autopsia que te comentaba antes, el tercer capítulo, tardé tres semanas en escribirla. Es un capítulo cortito pero es muy exhaustivo y quería que fuera realista.

B: Dentro de la novela encontramos otra novela en sí misma, ‘El caso Palmira’. Háblame un poco de esto.

G.A.: El nombre de Palmira aparece en las escenas de los crímenes y al principio los investigadores no saben muy bien si Palmira ha existido, si no ha existido y surge una historia, una historia que son pinceladas. No tiene tanta extensión como la historia principal y nos vamos al año 1987. Aquí hay también un caso policial que lo lleva a una inspectora llamada Palmira y me ha gustado mucho desarrollar esta parte de la trama porque he tenido que volver al pasado, he incluido algunos recuerdos. Yo era muy niña en el 87, pero sí tengo recuerdos de la época. Recuerdo ir con mi madre al Colmado a comprar y había sacos llenos de legumbres y uno se autoservía las legumbres, cosa que ahora es poco habitual. Recuerdo la droga. Es una ciudad industrial del norte, como en la novela y había mucha droga, había mucha heroína. Recuerdo que a los niños nos pedían que no se nos ocurriera tocar las jeringuillas que a veces había tiradas con la cuneta. Entonces, he volcado ahí muchos recuerdos. Y es también una trama que va en paralelo, muy dinámica, no tiene tanto peso como la trama principal, pero yo creo que es muy interesante también porque vemos un poco cómo era todo en aquella época.

Posado de Greta Alonso | Foto: Javier OcañaPosado de Greta Alonso | Foto: Javier Ocaña

B: ¿Qué te gustaría destacar de los personajes principales, Martín Benot y Cecilia Flores??

G.A.: De Martín Benot, sobre todo la pérdida de la ilusión. Yo creo que es un personaje que muchos y muchas nos vamos a sentir reflejados. Yo veo que a veces las personas sabemos que tenemos que tomar decisiones para adaptarnos a nuestros principios y como a corto plazo es doloroso, no lo hacemos. Y al final nos vemos inmersos en vidas y en rutinas que no son las que deberían ser. No nos atrevemos a dar el paso y eso es lo que yo destacaría de Martín. Yo creo que crece mucho a lo largo de la novela su personaje, que vemos cómo va evolucionando y cómo al final, de alguna manera, recupera esa ilusión de la infancia.

En Cecilia destacaría que es una mujer muy fuerte porque ella sufre un trastorno mental y a pesar de ello no se detiene. Ella hace su vida, ella sigue peleando cada día. Hay una frase que me gusta mucho y es que no hay que esperar a estar bien para hacer cosas. Tienes que hacer cosas y a lo mejor gracias a eso acabas estando bien. Y eso es lo que ella hace. Ella al final no se rinde y aunque haya pasado una noche terrible, aunque haya estado sufriendo mucho, ella cada mañana se levanta, hace su trabajo de la manera profesional y para mí es un personaje admirable.

B: ¿Qué más personajes te gustaría destacar y por qué?

G.A.: Siento mucha debilidad por un personaje que es el padre de Martín, que se llama Faustino Benot. Es un arquitecto jubilado, pero es un hombre muy sabio. Su hijo Martín, cuando vuelve a Tesalia por el fallecimiento de su madre y luego encuentra el primer cadáver, en principio, está muy a disgusto en Tesalia. Su padre es su único nexo con los afectos. Es decir, Martín es un hombre un poco frío, no se lleva muy bien con el resto de su familia, con su hermana Pilar, con su hermano Ernesto, pero con su padre sí. Y es el lugar al que Martín regresa para pisar tierra. Es decir, él ha pasado un día terrible, se le ha complicado todo en el caso y él llega a casa, está allí su padre escuchando música, mirando por la ventana y él charla con su padre y ahí se le arregla todo. Es un gran personaje.

B: Las localizaciones también son muy importantes en tus novelas. Háblame de las de esta nueva historia.

G.A.: Esta novela, como todas mis novelas, está ambientada en el norte y tenemos Cantabria, la capital, Santander, tenemos lugares como Trasvía, la Ría de la Rabia y hay una ciudad ficticia que he creado, he conjugado en realidad y ficción, y es Tesalia. Tesalia es una ciudad que yo creo que muchos lectores la van a reconocer. Tiene rasgos de Bilbao, tiene rasgos de Gijón, de Torrelavega, que es una ciudad industrial de aquí del norte, también de Reynosa. Hay un hospital que es imaginado que es el hospital Márquez de Izaro, que recuerda mucho a los viejos pabellones del hospital Marqués de Valdecilla en Santander.

Entonces, he disfrutado muchísimo porque la ciudad es un personaje más y además es una ciudad, yo creo, a la que nos gustaría a todos viajar porque, aunque tiene rasgos reales, tiene también algo que la hace un poco gótica. Es una ciudad acogedora, al mismo tiempo tiene un halo de misterio. Fue una ciudad industrial muy potente y ahora está un poco en decadencia. Está rodeada de bosques, se ven los Picos de Europa, tiene el mar muy cerquita y yo creo que es un lugar maravilloso, que si nos sumergimos en la lectura, nuestra mente va a divagar hasta ese lugar.

B: ‘El cielo de tus días’ y ‘La dama y la muerte’ fueron tus primeras novelas y con ellas cosechaste grandísimo éxito pero es verdad que en ese momento decidiste publicarlas bajo pseudónimo. ¿Por qué?

G.A.: Yo no estaba en mi mejor momento. Yo creo que nos pasa a todos y si no nos pasa, nos va a pasar. La vida es muy larga y se pasan momentos duros y yo precisamente había escrito esa novela ‘El cielo de tus días’ un poco por descansar de mi realidad y a la gente de mi entorno le gustó. Al final empecé a enviarle editoriales y me vino muy grande que Planeta quisiera comprarla porque yo he leído desde niña, he leído muchísimo además, tuve un problema en los oídos de pequeña, he pasado mucho tiempo en casa leyendo y para mí, la lectura, el mundo de la literatura, los autores, era casi como otra dimensión y era un mundo mágico y me vino grandísimo. Yo recuerdo cuando me dijeron que me quería publicar Planeta sentí ilusión pero al mismo tiempo sentí un vértigo…

En aquel momento yo no estaba preparada y, de hecho, no habría podido manejarlo. El pseudónimo me vino muy bien para protegerme pero el problema de los miedos es que si no nos enfrentamos a ellos, se hacen más grandes. Y he tenido que dar el paso al final porque no estaba viviendo algo que yo creo que debo vivir y que cuando sea ancianita estaré feliz de haberlo vivido. No haber huido de ello ni no haberme escondido porque al final sentí incluso un poco de vergüenza por mi cobardía. Ya que una segunda novela que te decía no lo pasé bien, me sentí muy triste, era como si esa novela no fuera mía y me sentía cobarde.

B: Además ahora recibirás el cariño de los lectores ya sabiendo tu identidad.

G.A.: Los lectores son maravillosos. El otro día hice un club de lectura de la segunda novela, ha sido mi primer club de lectura y ha sido muy gratificante. Además, veo que ellos conocen a mis personajes incluso mejor que yo misma porque yo al final en muchas ocasiones cuando escribo voy introduciendo rasgos y lo hago de forma inconsciente. Yo siempre digo que conozco a mis personajes a medida que voy escribiendo y los lectores detectan matices y rasgos que a mí me han pasado un poco desapercibidos y eso es maravilloso.

B: Dices que esta es tu novela más personal. ¿Es la más personal porque ya has dejado de publicar bajo pseudónimo o te ha salido más personal por eso mismo?

G.A.: Sabía ya mientras la escribía que si se publicaba iba a ser sin pseudónimo. Yo creo que es mi novela más personal precisamente por el tema que te comentaba de los capítulos en los que aparece Palmira del año 87. Hay muchos recuerdos míos de la infancia. La buhardilla en la que vive Palmira era la buhardilla en la que yo vivía de niña y he introducido muchas anécdotas que yo reconozco en mis memorias. Pero no es personal porque los personajes tengan rasgos míos.

Y luego también hay un miedo que siempre he tenido, una especie de terror infantil, que es el miedo a las máscaras, a los rostros cubiertos. De hecho vi un cartel sobre los carnavales de invierno en un bar antes de empezar la novela y me impactó mucho. Fue bastante impactante ver un rostro cubierto con hojas, bellotas, simulaba una cara pero era algo bastante espeluznante. Entonces decidí introducir esto en la novela para introducir uno de mis miedos. Aparecen muñecas también con el rostro quemado que es algo que siempre me ha espantado. Yo creo que esos terrores los tenemos todos. Creo que son terrores innatos. Están en todos los niños en la infancia porque son cosas que a todos nos hacen sentir mucho desagrado.

B: ¿Te gustaría ver alguna de tus novelas en formato serie o película?

G.A.: No lo sé. Yo he hablado con autores y he oído hablar autores del riesgo que conlleva esto porque al final mis personajes están en mi mente y me gusta que cada lector imagine a los personajes en su mente de una manera. Imagine Tesalia. Y ahí hay un riesgo y cuando se cede el derecho se pierde el derecho. Entonces, yo ya no podría intervenir. No lo tengo muy claro. Hay autores como Ruiz Zafón que nunca quisieron que se cedieran los derechos audiovisuales de su novela. No sé, en mi caso no sé lo que haría. Tendría que ser un proyecto en el que se estuviera muy segura y cómoda.

B: Ya para terminar, ¿tienes más proyectos de aquí en adelante? ¿Más novelas entre manos?

G.A.: No. Yo escribo muy despacio. Tengo ideas pero yo llevo sin escribir desde que acabÉ esta novela, que acabé en septiembre de 2024. Yo me dedico a otras cosas. A día de hoy lo de la literatura aún es un hobby. Aún es algo que hago para disfrutar, por divertirme y además ‘cocino’ a fuego lento, me documento mucho. No tengo plazos, ni precontratos ni nada. Yo escribo y cuando acabo lo envío a la editorial a ver si lo quieren. No sé si podría escribir un libro al año. Es otra forma de hacerlo en mi caso.





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