GUERRA IRÁN-EEUU-ISRAEL | EEUU e Israel arman a los kurdos en Irán con la intención de instigar una insurrección contra el régimen
Si no implosiona el centro, que arda la periferia. Esa parece ser la próxima vuelta de tuerca en la estrategia de Estados Unidos e Israel para tratar de tumbar al régimen iraní o, como mínimo, sumir al país en el caos. Varios medios estadounidenses han informado en las últimas horas de que la CIA trabaja para armar a las facciones kurdas en el noroeste de Irán y mantiene conversaciones con sus pares baluchis en el sureste para instigar una rebelión armada contra el gobierno de los ayatolás. La idea de explotar las fracturas sectarias dentro de Irán se ha debatido desde hace años en los círculos del poder en Israel y habría sido su primer ministro, Binyamín Netanyahu, quien convenció a Donald Trump para apoyarse en los kurdos durante la campaña militar en curso, según publica ‘Axios’.
[–>[–>[–>Los kurdos son la segunda minoría de Irán en población, donde el 60% de la población es persa, y están principalmente asentados en sus fronteras occidentales. Opuestos al régimen teocrático en Teherán, con el que se han enfrentado de forma intermitente desde hace años, cuentan con varias facciones armadas que abogan por la secesión o una mayor autonomía dentro de la República Islámica. Cinco de esas facciones anunciaron el pasado 22 de febrero —seis días antes de que comenzara la agresión militar de Washington y Tel Aviv—, una coalición para «luchar por la democracia, la justicia y los derechos nacionales del pueblo kurdo en Irán«, según publicó el portal Rojhelat Info, especializado en asuntos kurdos.
[–> [–>[–>Esa maniobra está lejos de ser una coincidencia. De acuerdo con ‘The New York Times’, los servicios de inteligencia estadounidenses comenzaron a armar a las milicias kurdas iraníes con armas ligeras meses antes de que comenzaran los bombardeos con el objetivo de que puedan entrar pronto en acción. No en vano, según ‘The Atlantic’, miles de combatientes esperan a estas horas en la frontera para recibir la autorización definitiva. «Creemos que existe ahora una gran oportunidad», ha dicho a CNN uno de los dirigentes kurdos.
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El propio Trump ha estado en contacto con sus líderes estos últimos días. El pasado domingo habló con Massoud Barzani y Bafel Talabani en Irak para pedirles que permitan a los combatientes iraníes asentados en su territorio cruzar la frontera, mientras este martes departió con otro líder kurdo en Irán. La Casa Blanca confirmó anoche esas conversaciones, pero negó que el presidente haya aprobado un plan para armar a los kurdos iraníes.
[–>[–>[–>Bombardeos de Israel
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Para facilitarles los posibles envíos de armas o la entrada de combatientes desde Irak, Israel ha concentrado parte de sus bombardeos en los acantonamientos iraníes cerca de la frontera. Al tiempo que trata de destruir a la infraestructura del aparato represivo del régimen para facilitar un alzamiento. Pero también la Guardia Revolucionaria iraní —consciente de lo que podría venírsele encima— ha atacado con drones posiciones de las mencionadas milicias en el Kurdistán iraquí, cuyos dirigentes mantienen estrechos lazos con EEUU e Israel. «Este cambio refleja la creciente preocupación iraní de que EEUU pueda apoyar a grupos insurgentes que operan desde Irán, particularmente facciones armadas kurdas y baluchis en las fronteras del país», escribió el miércoles en X el analista Hamidrezza Azizi, especializado en la región.
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Los baluchis son originarios de Baluchistán, una región que se extiende desde el sudeste iraní hasta zonas de Pakistan y Afganistán. Como los kurdos, son mayoritariamente suníes en un país de mayoría chií, y cuentan con varias facciones armadas y activas, aunque no demasiado numerosas, según el New Lines Institute. Algunas de ellas, vinculadas al yihadismo suní.
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[–>Otra minoría que potencialmente podría ser instrumentalizada en la campaña contra el régimen es la azerí, la más numerosa del país y asentada principalmente en el noroeste. «Hay media docena de pequeños grupos azeríes que luchan clandestinamente desde Irán o desde el exilio por la independencia cultural o étnica de Teherán», escribe el New Lines Institute. Algunos trataron de acercarse a la oposicion monárquica que lidera desde EEUU Reza Pahleví, el hijo del último shah de Persia, pero esos esfuerzos habrían descarrilando, según la misma fuente.
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Riesgo de guerra civil
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Tanto Washington como Tel Aviv confiaban en que el descabezamiento del régimen iraní, con el asesinato de su líder supremo en los primeros compases del asalto, desencadenaría una insurrección popular. Pero de momento, la población iraní no ha vuelto a tomar las calles, como hizo de forma multitudinaria a principios de año, una revuelta sofocada entonces con miles de muertos por las fuerzas de seguridad. Los reiterados llamamientos de Trump y Netanyahu a la insurrección no han tenido hasta ahora ningún efecto entre la población, conocida por su fuerte sentimiento nacionalista, a pesar del extendido rechazo que generan los ayatolás. Las amenazas de las autoridades, sin duda deben haber ayudado.
[–>[–>[–>Esa pasividad de las calles iraníes y la cohesión interna mostrada hasta ahora por el régimen ayudaría a explicar la opción que ahora se baraja. Una opción que no solo podría provocar eventualmente una guerra civil, sino también requerir la intervención de fuerzas especiales foráneas para que la pretendida rebelión tome cuerpo. Eso es precisamente lo que temen algunos demócratas en Washington, como dijo el martes el senador Richard Blumenthal tras asistir a una reunión a puerta cerrada en el Capitolio con los funcionarios de la Administración Trump. «Después de este ‘briefing’, tengo más miedo que nunca de que acabemos mandando tropas sobre el terreno, ya que es posible que sean necesarias para conseguir los objetivos que esta Administración parece tener», dijo Blumenthal.
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