Guerra, tensiones y dólar devaluado
La guerra de EEUU-Israel contra Irán está introduciendo cambios posiblemente irreversibles en el sistema de comercio mundial. Las reservas de oro superan por primera vez las de dólares en los bancos centrales. El patrón dólar parece que transita hacia un mundo multipolar o multidivisa que abre nuevas incertidumbres. El orden basado en reglas vigente desde la Segunda Guerra Mundial se ha desmoronado.
[–>[–>[–>La comparación de reservas que hace el FMI de manera nominal tiene alguna trampa incorporada, ya que si un inversor compra oro no genera intereses. En cualquier caso, los bancos centrales (casi exclusivamente de mercados emergentes) han aumentado sus reservas físicas de lingotes, en toneladas, en un 15%. El presidente de EEUU, Donald Trump, ha sembrado la desconfianza internacional en el dólar. El mercado ha vuelto a la antigua solución del oro como garantía global indiscutible —en detrimento del dólar estadounidense— tras la creciente desconfianza en el patrón dólar.
[–> [–>[–>Dos elementos han sido claves en esa desconfianza. El primero fue la incautación internacional de activos tras la invasión rusa de Ucrania. La posibilidad de incautación internacional es un riesgo evitable eludiendo al dólar. La segunda clave es la crisis de Oriente Próximo, que ha favorecido el aumento de pagos internacionales en yuanes, rublos o bitcóin.
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Las presiones sobre el sistema del dólar también provienen de los precios más altos de la energía y las continuas restricciones de suministro causadas por las guerras. Los precios del petróleo y el gas se disparan. La agencia Bloomberg describe la situación que se avecina de manera diáfana: «Si Estados Unidos deja de ser percibido como un garante fiable de la estabilidad y la seguridad, entonces disminuye el incentivo para comerciar con dólares y reinvertirlos en Estados Unidos. El carrusel del dólar que ha sustentado el sistema monetario global está sufriendo una presión cada vez mayor».
[–>[–>[–>Según datos de Bloomberg, «el comercio mundial en dólares ha caído a alrededor del 40% en los últimos años, mientras que el de euros y yuanes ha aumentado; los préstamos internacionales denominados en dólares han retrocedido al 60% del total mundial; las tenencias de bonos del Tesoro de los bancos centrales son ahora menores que sus tenencias de oro; y la participación del dólar en las tenencias mundiales de divisas y oro de los bancos centrales está disminuyendo rápidamente».
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Las consecuencias de estos movimientos de divisas se van a ver en el futuro. También para los inversores particulares. El menosprecio de las criptomonedas en esta coyuntura es un error, al ser instrumentos útiles pese a no estar respaldados por estados. Pero el flujo de inversiones a bitcóin, por ejemplo, dependerá del marco regulatorio que los propios estados preconfiguren.
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[–>Para los analistas de Safra Sarasin, el dólar aún tiene margen para depreciarse desde estos niveles actuales. Añaden que una reapertura del estrecho de Ormuz para la mayor parte del tráfico sería probablemente el escenario más alcista para el oro. Los inversores en bolsa harán bien en monitorizar el precio del petróleo, que en opinión de Safra Sarasin marcará las tendencias bursátiles a corto plazo: «Si se avanza rápidamente hacia una resolución duradera del conflicto, el Brent podría caer hasta los 80 dólares por barril, lo que implicaría un potencial adicional de subida cercano al 2% para la renta variable global». En términos generales, el consenso de los analistas a día de hoy apuesta por que el actual régimen iraní (quizá con otra cara visible) permanezca en el poder y conserve cierto grado de control sobre el estrecho de Ormuz, aceptado por EEUU ya que en su caso o de sus empresas se verá siempre libre de peajes.
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