Guía para llegar a sus raíces
Conmemorar la llegada de la II República no es más legítimo que reprobar errores suyos, pero tampoco menos. He elegido para hacerlo, tirando del hilo de su himno, el recuerdo de uno de sus más lejanos protomártires, el general Rafael del Riego. Opto para ello por abrir al albur, y a partir de ahí enhebrar atrás y adelante fragmentos, «Ciudadano Riego, el asturiano que no quiso ser Napoleón», del cineasta y escritor Tito Montero, una sucesión de textos e imágenes bajo el rótulo «Cuaderno de apuntes para un[a película] collage» que, reutilizando materiales preexistentes, propios o ajenos, aspira a levantar en la mente del lector un polvo fino y ascendente que, al depositarse poco a poco y compactarse gracias a la sensación de humedad de la tierra, logra darle forma y envoltura, a modo de cenotafio, de un espíritu que sigue siendo nuestra alma más soberana y heroica en el dolor.
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