Gumer, un referente del sindicalismo en la educación asturiana
El pasado sábado se reunió en el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo el Consejo Sindical de ANPE para elegir la dirección que ha de suceder a Gumersindo Sainz Rodríguez. Fue casi un cuarto de siglo al frente de un sindicato que por encima de todo responde a un carácter eminentemente profesional en el que militan y militaron muchos docentes de diferentes ideologías, ya sean progresistas o conservadoras.
[–>[–>[–>Casi dos décadas de amistad han transcurrido desde que conocí a Gumer y por eso hoy, cuando ha decidido dar paso a una generación joven al frente de esta organización creo que procede reconocer públicamente el trabajo realizado por este docente. Ha convivido en el ejercicio de sus funciones con ocho consejeras y consejeros de educación y si por algo se ha definido su relación profesional con las y los titulares de esta cartera fue por la lealtad y la colaboración en aras de lograr siempre la mejora en la prestación de un servicio básico y fundamental como es la educación.
[–> [–>[–>Si tuviera que identificar las virtudes que definen a Gumer he de decir que son la prudencia, el talante, la inteligencia y sobre todo la perspicacia aderezada con una buena dosis de serenidad y de coherencia que tan poco se prodigan en la sociedad actual. Quizás la forja de estas cualidades sea la consecuencia de su formación humanística y deportiva. Además, nunca duda en manifestar lo que piensa fruto del análisis previo que hace de cada situación y así lo refrenda esta frase pronunciada en febrero de 2025: «Apostamos por el diálogo y la negociación para alcanzar soluciones que contribuyan a la docencia en las mejores condiciones». Junto con este espíritu debe reconocérsele la importancia y consideración que concedió al ámbito educativo y prueba ello son estas reflexiones que identifican su compromiso y respeto por el trabajo que a diario realiza el profesorado: «No se puede olvidar que, de nuestra profesión salen todas las demás, por lo que debe ser considerada un poderoso bien social» –diciembre de 2019–. «La sociedad encomienda a los docentes formar ciudadanos con capacidad crítica, libres y responsables ante una sociedad mutante que deposita toda la responsabilidad en la escuela» –diciembre de 2023–. «La educación sirve para transmitir valores, conocimientos y competencias, pero no hay competencia sin conocimiento previo» –diciembre de 2024–. «La educación es el único ascensor social para los más desfavorecidos» -diciembre de 2025-. Son cuatro testimonios, pero hay muchos más, que corroboran esa armonía que marcó la relación entre la docencia y la lucha para conseguir que esta contribuya a prestar una educación que permita atenuar las desigualdades sociales que tiene que afrontar el ser humano.
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La generosidad de Gumer llega hasta el punto de que te permite concluir que tienes frente a ti a un amigo, porque en situaciones complicadas siendo consciente de que aquello que va a decirte te romperá muchos esquemas no duda en hacerlo, porque está convencido de que ese testimonio abrirá los ojos a esa persona que ha sido objeto de una tropelía, una traición, una faena. Puedo dar fe de ello porque lo experimenté en propia carne como se suele decir. Aquel mensaje que me transmitió por teléfono el fatídico 3 de febrero de 2017 alrededor de las tres de la tarde pude verificarlo hasta en tres ocasiones, si bien he de confesar que me costó porque durante muchos años pude desenmascarar al lobo disfrazado de cordero. Ahí es cuando uno considera un honor disfrutar del aprecio y afecto de un amigo, un compañero, en una palabra un paisano. Menos mal que aún queda alguno como él.
[–>[–>[–>Querido Gumer, ya es un clásico en mí pronunciar este deseo a quienes alcanzan la jubilación o va a disfrutar de ella en unos meses: ¡Qué la nueva etapa que vas a inaugurar sea larga, fructífera e intensa! Espero que desde ese nuevo status sigas con tus sabios consejos colaborando en la mejora de la educación, porque como bien compartes conmigo esta encierra un tesoro (Jacques Delors) y es, en palabras de Mandela, el mejor instrumento para cambiar el mundo, pues falta nos hace dado el panorama internacional en el que vivimos. Un fuerte abrazo.
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