Hago 10 kilómetros andando todos los días, hora y media, por la mañana o por la tarde
Karlos Arguiñano Es, sin duda, uno de los rostros más queridos y longevos de la televisión de nuestro país.
a su 77 añosSíel cocinero Zarauz Continúa destilando la misma energía, vitalidad y sentido del humor que cuando debutó en la pantalla chica hace más de tres décadas.
Graba diariamente, gestiona un imperio empresarial y combínalo con tu familia numerosa requiere una condición física excepcional.
El verdadero secreto de la eterna juventud del chef vasco está lejos de dietas milagrosascirugías o tratamientos estéticos. Arguiñano lo confía todo a la constancia, a comer con sentido común y, sobre todo, a un paseo diario innegociable.
Para el chef, el movimiento es vida. El sedentarismo es el gran enemigo de la longevidad y él lo tiene muy claro. «Para controlar el peso en la báscula camino mucho todos los días», confesó.
Surutina fisica No requiere abono a gimnasios de lujo ni entrenadores personales, sino que aprovecha los inmejorables parajes naturales y la costa de su Zarautz natal para dar un paseo por, precisamente, 10 kilómetros.
Esta marcha dura aproximadamente una hora y media. Dependiendo de sus grabaciones adapta su horario para salir por la mañana o por la tarde, pero nunca perdona a su cita.
«Cualquiera que sea el clima«dice el chef. Este ejercicio continuo, equivalente a superar cómodamente los famosos 10.000 pasos recomendados por los cardiólogos, es su mejor seguro para la salud del corazón y para mantener intacto el tono muscular en la vejez.
En plena era digital, donde es normal ver a los transeúntes absortos en música, podcasts o llamadas telefónicas, Arguiñano marca la diferencia con una regla de oro que aplica a rajatabla: tecnología cero en los oídos.
«Yo hago los diez kilómetros caminar sin auricularesque ya lo he oído todo», dijo con su ironía característica.
Detrás de esta decisión hay un profundo componente de salud mental. Caminar en silencio, prestando atención al sonido del mar, al viento o a tus propios pasos, se convierte en una especie de meditación activa, el mindfulness de los vascos.
Es tu momento de desconexión total, que te permite organizar tus ideas, bajar los niveles de cortisol y prepararte para contar»otros 10.000 chistes«antes de la estufa.
Además de su infalible andar, Karlos no descuida el cuerpo en otros aspectos. El chef se ha revelado un adepto de watsuun tipo de gimnasia pasiva y masaje de origen oriental que se realiza flotando sobre una piscina climatizada.
Las sesiones te proporcionan masajes de cuello y cervicales que te dejan “absolutamente relajado”, proporcionándote el descanso físico que tus articulaciones necesitan.
Por supuesto, la comida es la otra pata inquebrantable de la mesa. Acostumbrado a rodearse de las mejores materias primas, Arguiñano evita radicalmente ultraprocesados y defiende la comida habitual: legumbres, verdura frescapescado y buen aceite de oliva.
Come de todo, pero sin excesos. Es la filosofía que él mismo bautizó como «plato y zapato«: comer bien, variado y en la cantidad adecuada, y luego quemarlo desgastando la suela del calzado deportivo.
uno rreceta sencillaBarato y, aparentemente, funciona perfectamente.
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