Hamás elige a su líder político con el fantasma del retorno a los combates en Gaza de fondo
Mientras la Franja de Gaza languidece en silencio, Hamás trata de elegir a su nuevo líder. La formación palestina ha sobrevivido al asesinato de sus altos cargos y a la ofensiva israelí más brutal de los últimos tiempos. Ahora, en medio del secretismo y las altas medidas de seguridad, el grupo islamista se prepara para escoger a su nueva cara visible. Las elecciones internas en las regiones de Gaza, Cisjordania y el extranjero dieron la victoria a Jalil al Hayya, Zaher Jabarin y Jaled Meshaal respectivamente, según informa el medio libanés Al Ajbar, simpatizante de Hezbolá, a través de fuentes bien informadas. Pero queda por nombrar el más elevado de los cargos, el de jefe del buró político de Hamás, y Al Hayya y Meshaal se disputan este puesto.
[–>[–>[–>Estos comicios son los más excepcionales y delicados en la historia de la organización, creada en 1987. Frente a los renovados líderes de Hamás, se plantean amplios debates relativos al futuro de la Franja y su posicionamiento regional como miembro del eje de la resistencia de Irán, pero, por encima de todo, hay un factor que domina todas las conversaciones y ese es el desarme de la milicia. El grupo se ha negado a entregar sus armas como parte del acuerdo de alto el fuego vigente desde octubre del año pasado, al mismo tiempo que el Ejército israelí no está respetando la tregua manteniendo su control sobre más de la mitad de Gaza. Esta semana, un alto funcionario del Estado Mayor del Ejército israelí dijo al Canal 15 que, debido a esta negativa, una nueva ronda de combates era «casi inevitable».
[–> [–>[–>A su vez, alegó que otro de los motivos era el supuesto «fracaso» de la Fuerza Internacional de Estabilización, un organismo multinacional desplegado en el marco de la tregua para supervisar la seguridad y gestionar su implementación. Con la amenaza israelí de renovar la violencia contra Gaza de fondo, los nuevos líderes de Hamás se enfrentan a una encrucijada identitaria, ya que el grupo ha defendido la lucha armada como principal herramienta para la liberación nacional. Además, es precisamente el enclave palestino, el 90% del cual ha sido arrasado, la región palestina más influyente en la formación de la toma de decisiones y la postura política de Hamás. Los acontecimientos de las dos últimas décadas en Gaza, donde gobernaba de facto desde 2007, han marcado profundamente al grupo islamista.
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Quinteto al cargo
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Con la excepción de 2021, Hamás ha realizado sus elecciones en un absoluto secreto, con solo unos cientos o miles de miembros de alto rango emitiendo su voto de forma discreta. Incluso, el grupo no comunicaba sus resultados para proteger a sus líderes de los intentos de asesinato israelíes. El actual ciclo electoral finalizó el año pasado, aunque, de forma excepcional, fue prorrogada otro año. Antes, Israel había asesinado a sus más altos dirigentes: el jefe del buró político, Ismail Haniyeh, en julio de 2024, su sucesor, Yahya Sinwar, en octubre de ese mismo año, y el comandante en Cisjordania, Saleh al Arouri, en enero. Después de esas muertes, se formó un consejo de liderazgo excepcional, que dirigió Sinwar hasta su muerte, para gestionar las batallas política y militar sobre el terreno.
[–>[–>[–>Tras su asesinato, un comité integrado por cinco miembros, Al Hayya, Jabarin, Mashaal, Mohammad Darwish y Nizar Awadallah, se encargó de la dirección del grupo desde el extranjero. Quien toma verdaderamente las decisiones en Hamás es la dirección en el extranjero, pero aún se conserva una coordinación bastante estrecha con los representantes en Gaza que han sobrevivido a la violencia israelí y en Cisjordania si aún no han sido encarcelados o asesinados. La mayoría de sus líderes fuera de Palestina se encuentran en Qatar o en Turquía. El politburó del grupo tiene las responsabilidades de gestionar las prioridades estratégicas de la formación, incluso en el ámbito diplomático, y su brazo militar, las brigadas Izzedine al Qassam. Estas se encargan de ejecutar las decisiones estratégicas que llegan del extranjero, respetando una firme jerarquía.
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Perdería su legitimidad
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«A nivel interno, el movimiento se encuentra en una encrucijada respecto a su desarme, que le arrebataría su legitimidad y su apoyo popular», escribe el periodista y escritor gazatí Youssef Fares en Al Ajbar, en la que describe como «una de las fases políticas más complejas de la historia de Hamás y de la causa palestina en general». «Si bien Hamás debe mantener su legitimidad, encarnada en su resistencia y sus armas, también se ve obligado a evitar una nueva guerra en la Franja de Gaza, especialmente dadas las intenciones del primer ministro israelí, Binyamín Netanyahu, y su gabinete extremista de reactivar la política de desplazamiento forzado con el pretexto de las armas», insiste, señalando a la presión estadounidense, «cuyo objetivo es arrebatarle su última baza sin garantizar el cumplimiento de sus demandas, principalmente la retirada israelí de Gaza».
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[–>El actual miembro del politburó político de Hamás, Abdul Jabbar Said, ha declarado al sitio web palestino Ultra Palestina que el alto representante de la Junta de Paz, Nikolay Mladenov, ha intentado imponer una hoja de ruta que exige el desarme completo en 281 días, dividido en cinco etapas. El plan, basado en la visión de 20 puntos del presidente estadounidense Donald Trump, condiciona estrictamente la ayuda humanitaria, la reconstrucción y la apertura de los cruces hacia Gaza a la entrega gradual de armas, buscando imponer de alguna forma la rendición política total de los grupos armados. En El Cairo, los mediadores están ejerciendo una intensa presión sobre las facciones palestinas para que lo acepten. Mientras, la población gazatí sigue sucumbiendo a las bombas israelíes, a la desposesión territorial y a la falta de ayuda humanitaria. Desde la entrada en vigor de la tregua, al menos 828 palestinos han muerto en Gaza.
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