¿Hasta cuándo estaremos rescatando? – José T. Raga
El término rescate Se ha convertido en uno más de la familia, utilizado casi a diario. Personalmente, me repugna incluso la palabra misma, aplicada gratuitamente para ayudar a entidades que producen bienes o servicios que, como es bien sabido, están en dificultades.
¿Dificultades de qué tipo? Si tuviéramos que establecer, con cierta generosidad, las razones que sustentan la decisión de rescatar, podemos decir que en general son dificultades económicas.
Pero hablemos claro: estamos calificando el Acción de ayudar económicamente a una entidad – pública o privada – como rescate de la entidad. Pero, la acción de rescatar, según la RAE en su primera acepción, se identifica con «Recuperar por precio o por la fuerza lo que el enemigo ha tomado«Ninguna de las empresas objeto de recientes rescates estaría incluida en lo que define el diccionario de la lengua española.
Todos conocemos los casos de rescate más recientes. Estamos hablando de la entidad Air Europacon un rescate aprobado por el Consejo de Ministros el 3 de noviembre de 2020, por 475 millones de euros; también, de Más Ultraaprobado el 9 de marzo de 2021, por 53 millones de euros; más recientemente, de Tubos recogidosrescatado por el Consejo de Ministros el 20 de julio de 2021, por importe de 112,8 millones de euros.
Su memoria está presente, fundamentalmente como fuente de conflictos, irregularidades y posible corrupción, que actualmente son seguidos ante Tribunales competentes. Todas ellas son entidades privadas que, así como tienen derecho a obtener beneficios -fruto de una gestión eficaz-, también tienen la alternativa de ir a la quiebra –cuando su gestión conduce a ello–.
Lejos de los casos anteriores, está sobre la mesa como el último rescateque afecta Correo –excepcionalmente con estructura de entidad pública– para lo que el Gobierno ha decidido inyectar 2.000 millones de euros en cinco años, como consecuencia de la reforma de la Ley Postal, por la que Correos asume la prestación de los nuevos Servicios de Interés Económico General (SIEG). el de interés general siempre es muy útil.
En este caso hablamos de un rescate, cuanto menos atípico, porque la entidad ya era de dominio público y la única novedad que hemos detectado es el contrato-programa que pretende regular la prestación por parte de Correos del (SIEG) hasta 2030. asegura a Correos una financiación de 400 millones anuales hasta el umbral de 2030, que probablemente podría haber sido, por el momento, insuficiente. Un problema de presupuesto.
Otra cosa, que merece mayor censura, es la necesaria reestructuración de personallo que se espera que represente una reducción, probablemente superior a las cien mil personas. Un ejemplo de la gestión generosa, derrochadora e irresponsable que ha incrementado las nóminas de la entidad, cuando la actividad que venía desempeñando ya estaba en decadencia.
Los rescates verdaderos, y los rescates atípicos –como el último caso que se ha señalado– son consecuencia de la absorción, por parte del poder político, de la función que corresponde al mercado, desperdiciando recursos públicos, sin resolver las deficiencias económicas y de gestión que los afectaban. Ministros, SEPI, Peritos, que intervienen en los procedimientos de salvamento, Ellos son los verdaderos responsables de tales errores..
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