Hay que ir más allá de la autonomía estratégica y hablar de soberanía europea
El panorama internacional ha cambiado y Europa tiene que adaptarse a ello. Esa es la lección que ha aprendido el bloque de los Veintisiete ante la amenaza rusa que se cierne sobre el Viejo Continente, la exposición a las consecuencias de la guerra en Irán, los cambios de rumbo de Estados Unidos y los desafíos internos de cohesión política. Para hablar de estos retos, el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, y el su homólogo polaco, Radosław Sikorski, han compartido una mesa redonda en la primera jornada de la Reunión Anual del Cercle d’Economia.
[–>[–>[–>«Este es un momento definitivo para Europa, en el que hay que ir todavía más lejos de la autonomía y hablar de soberanía europea«, ha propuesto Albares. El ministro ha defendido que la guerra en Ucrania constituye una cuestión decisiva para el futuro del proyecto europeo. A su juicio, el conflicto no solo pone a prueba la capacidad de la UE para defender los valores y principios sobre los que se sustenta, sino que también marcará el diseño del futuro marco de seguridad del continente. En ese sentido, el titular de Exteriores ha reiterado la voluntad de crear un ejército europeo e integrar las industrias de defensa de los países del bloque.
[–> [–>[–>José Manuel Albares, Ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación y Radosław Sikorski, Viceprimer Ministro y Ministro de Asuntos Exteriores de Polonia en la Reunión Anual del Círculo de Economía / Marc Asensio Clupes
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Para Sikorski, también viceprimer ministro de Polonia, la ofensiva rusa adquiere una especial relevancia por la proximidad geográfica de su país al conflicto. «Somos un continente bajo presión, especialmente quienes estamos en el flanco oriental», ha explicado. Sin embargo, Sikorski ha mostrado optimismo por los avances de Ucrania en el frente. «Putin pensó que recuperaría Ucrania como una colonia en un plazo de entre tres días y seis semanas. No deberíamos entrar en pánico (…) Están empezando no solo a perder terreno, sino también a sufrir más bajas de las que son capaces de reemplazar con nuevos reclutas», ha asegurado.
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El bloqueo en las decisiones europeas
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Para afrontar los retos del presente, el bloque europeo cuenta con un problema interno, el sistema de votación en el Consejo, que garantiza el derecho de veto y ralentiza las decisiones conjuntas. «No son ideas lo que nos falta en Europa, nos falta la voluntad política para hacerlo», ha explicado Albares.
[–>[–>[–>En ese sentido, países como Hungría, bajo el liderazgo de Viktor Orbán, han esgrimido en repetidas ocasiones el derecho de veto en las decisiones de la Unión Europea como arma política. Así ocurrió, recordó Albares, con la aprobación de ayudas económicas a Ucrania, medidas que Budapest bloqueó durante meses y que han salido adelante tras el cambio de gobierno. «Acepto la unanimidad cuando hay un interés nacional vital. Sin embargo, siempre me ha repugnado cuando he visto un estado que lo utiliza simplemente para frenar que los demás avancemos cuando queremos«, sentenció el ministro.
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El debate en torno a este mecanismo, en principio concebido para equilibrar el peso de los miembros más pequeños frente a las potencias del bloque, ha resurgido en los últimos meses, aunque el cambio a un sistema de mayoría cualificada supondría un agravio para los estados más pequeños. «No creo que la unanimidad sea la única expresión de la democracia. El sistema actual de doble mayoría tampoco es exactamente justo: permite a Francia y Alemania organizar con demasiada facilidad una minoría de bloqueo«, ha expresado el ministro polaco.
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[–>El futuro de Europa
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Por su parte, Albares ha defendido el derecho de veto cuando se trata de intereses nacionales vitales, pero rechaza que se use como mecanismo para bloquear propuestas como establecer el catalán como lengua oficial de la UE, algo que considera que es «cuestión de tiempo».
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Con todo, el ministro ha recordado que las decisiones históricas en el seno europeo nunca se han tomado de forma conjunta, sino que tiene que existir una vanguardia de países pioneros, como fue en el caso de la adopción del euro o la aprobación del tratado de Schengen. «Así es como va a avanzar Europa», ha concluido.
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