He venido este mundo a hacer reír
la actriz mayor taquilla del cine español‘chica Almodóvar‘ -y convencida de que así la recordarán cuando muera-, pero también una mujer práctica que no pierde los anillos por hacer»malas películas«sólo por dinero. Así es como se presenta Loles León durante su estancia en Lo de Évole, un recorrido vital por la Barceloneta, el mercado y la memoriacon risas, ajustes de cuentas y alguna que otra confesión sin filtro.
El programa arranca entre puestos de comida y listos para el fricandó, con su hermana Paca como cómplice perfecta. Loles compra carne – también para llevársela Mira a Ibarguren.-su «bebé de verdad»- y se declara embajadora del catalán en Madrid, mezclando castellano y catalán con la naturalidad de quien ha vivido ambos mundos. En el exterior, hay bingo callejero, feria y barrio; hay raíces.
Y Loles habla mucho de raíces. Su familia regentaba la cadena de churrerías los leoneses en los años 50.»Mi padre era un ‘caballero’«, dice, aunque admite que fue «muy peculiar». Y remata con una de esas frases que sólo ella puede pronunciar sin pestañear: «Las mujeres me gritaban: ‘Bebé, a tu padre me he follado’. «De él dice que heredó».vivir, comer, tallar y gastar«; lo llama «ADN fantasma».
su madre era libertarioprogresista, llegado desde Lora del Río tras la represión franquista. En casa no había vacaciones, siempre trabajábamos. Era una niña criada en la calle y acogida por las madres de sus amigas. Ese espíritu combativo y matriarcal marca la conversación, que salta del complicado pasado al Apartamentos turísticos que asfixian la Barceloneta. Paca lo resume en cifras: alquileres de 3.000 euros, vecinos que desaparecen. Évole incluso reprende a un YouTuber brasileño que vive en la zona: «Los que pagáis tanto estáis jodiendo la vida de los vecinos».
Entre vecinos y balcones, paseando por el mercado, Loles repasa su juventud y sus novios «a puñados» con sus vecinas de toda la vida, que comparten su espíritu irreverente y cómico. Elogios como «eres más joven de lo que eras joven“Le llegan de quienes la han visto crecer. Ahora, Loles, se define con orgullo como”la abuela del cine español«. Del cine de Almodóvar al de Santiago Segura, pasando por ‘No hay nadie que viva aquí.‘-«el de la cadena que nos paga«-, la actriz reivindica una carrera popular y masiva.
Su distanciamiento de Almodóvar
Cuando Évole le pregunta ¿Qué dirán las noticias el día que muera? No lo duda: «Dirán de la ‘chica Almodóvar’, la etiqueta la tenemos para siempre». Y, a pesar de la distanciamiento Con el cineasta se muestra generosa: «Nunca he dejado de quererle, le sigo queriendo igual. Creo que gracias a él y él gracias a mí hemos hecho algo bonito que está en la historia del cine español e internacional». La etiqueta pesa, pero también honra.
hacer el humor
El defensa del entretenimiento Parece casi una declaración de principios: Mientras otros buscan la trascendencia, ella reivindica la risa como servicio social. «He venido a este mundo para hacer reír y ayudar a la gente», afirma convencida de que subir a un escenario puede ser más terapéutico que cualquier consulta: el artista puede estar hecho polvo por dentro, pero el público sale mejor de lo que entró.
Para Loles, hacer humor no es frivolidadEs de utilidad pública con lentejuelas: una especie de curación emocional sin receta, donde la risa -si es buena- también cura.
Durante su paso por la revista, cuando se desempeñó como estrella cómicaLoles recuerda que ahí empezó «la pana» y describe el escenario como un espacio de catarsis colectiva, con mujeres que llegaban al camerino para pedir venganza contra sus maridos y lo interpretó en vivo, sin sutilezas: «Me subía encima y le metía el coño y las tetas en la cara».
Esas cifras, afirma, salvaron incluso matrimonios: «¿Qué te ha hecho Loles? Pues ven aquí, que yo lo hago por ti.» La actuación fue terapia popular, provocación y comedia física a partes iguales, y reivindicó su trabajo como si de un servicio público se tratara: gente destrozada por dentro que salió del teatro riendo a carcajadas.
Su salida de ‘Aquí no vive nadie’
Con Santiago Segura la relación es volcánica: «Él es muy dominante, quiere mandar y yo no me lo permito.pero es muy divertido y lo quiero mucho». Y si hay que negociar, con quien sea, negociar: «Soy caviar, así que me pagas». Así también explica su salida de ‘No hay nadie que viva aquí.donde el trabajo a destajo y la negativa a aumentar su salario terminaron con su personaje en coma… a causa de José Luis Moreno.
Aunque ha trabajado con los más grandes (porque es una de las más grandes), JA Bayona sigue sin llamarla. Y lleva años intentando contactar con él a través de Instagram. Jordi Évole se ofrece a hacer de intermediario entre ambos y realiza una videollamada a su amigo. La conversación entre Bayona y Loles es puro cine. La actriz cuelga con la esperanza de interpretar algún personaje en su próxima película… aunque sea un dinosaurio.
No puede devolverle el favor a Jordi, quien le pide que la llame. antonio banderas. Pese a intentarlo, el actor malagueño no responde. Sin embargo, de alguna manera estará con ellos al final del espectáculo.
Lejos de la impostura, defiende descaradamente lo que algunos extrañamente ven como tan feo en su profesión: trabajar por dinero: «No me gusta nada, pero dame dinero, porque Me divierto mucho cuando me dan dinero, me pongo muy feliz«. Y recalca: «Esta película no es buena para mí, pero ¿me vas a pagar lo que te pido? ¿Sí? Bueno, lo haré.» Porque hay hipotecas, mochilas y responsabilidades.
Y porque, como recuerda ante los que hablan de subvenciones y apoyos al cine español… «Pero ¿qué dinero, maricón? Soy yo quien paga los impuestos para que operen a tu hijo de apendicitis. ¡Nos quitan el 50%!»
Sexualidad a los 75
A sus 75 años, Loles habla sin eufemismos, también de su propia sexualidad: «Hace 21 años que no tengo una relación con ningún hombre.. Sexo, puedo manejarlo. No tienes que dejarlo. Porque si lo dejas, tu mundo interior se enfría. Yo, conmigo mismo y mis gadgets y mis cosas.… y a veces uno de ‘aquí te pillo, aquí te mato'». «El sexo es lo que mantiene el cerebro activo», dice. Recuerda cuando daba charlas en los barrios, espejo en mano, para que las mujeres conocieran su cuerpo y perdieran el miedo que aprendieron con el franquismo.
También aborda la menopausiatema del que fue divulgadora cuando casi nadie hablaba. Confiesa que lo pasó mal, que tomó estrógenos durante seis años y medio y que decidió «abrir temporada». Sobre el retoques esteticospragmatismo: cada uno hace lo que necesita. «Hay gente que se compra un Maserati, un yate, y hay gente que quiere operarse la nariz porque no les gusta. A mí me encanta la ciencia».
«Mira, el Goya ha salido«, dice sarcásticamente cuando Jordi se lamenta delante de ella de que nunca ha ganado este premio. La presentadora no lo entiende, pero ella sí. «Cuando la profesión vota…», se deja caer, e insinúa que a veces Almodóvar ha sido ‘castigado’. Una reflexión que hace mientras mira la Barceloneta desde las alturas.
Un momento amargo que no deja pasar. «No busques mi boca», le pide a Évole, y envía con gracia un último mensaje a Bayona, que ya sabe qué rima con Goya, y luego canta su ‘hit’: «Tengo muchas ganas, tengo muchas ganas de comerme una buena polla.. «No lo hago por dinero, que lo sepa todo el mundo, lo hago por mi vocación».
Y no, este no es el toque final. Aún nos queda por ver a Loles reinterpretando con Jordi Évole y un Banderas de Cartón Antonio su escena mítica de ‘átame‘, cantando ‘Resistiré’.
Y que Loles, a sus 75 años, hace mucho más que resistir. Algo que a muchos les gustaría decir a sus 25 años.
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