Hice que me expulsaran del instituto para estudiar albañilería
Diego Martí solo tiene 29 años, pero ya lleva quince entre ladrillos. Nacido en Valencia, empezó en la obra de la mano de su padre cuando apenas era un adolescente, y hoy es una de las voces más reconocibles del oficio en redes sociales, donde combina reparaciones reales con críticas humorísticas.
[–>[–>[–>Martí ha acudido al pódcast más reconocido dentro del sector de la construcción, llamado Sector Oficios Pódcast. En uno de sus últimos episodios, explica cómo fueron sus inicios en la construcción, su opinión del sector y su faceta como creador de contenido.
[–> [–>[–>Su historia es la de alguien que decidió muy pronto que la escuela no era su sitio. «Empecé en la construcción a los 15 años. De hecho, cuando empecé, tuve algún problema, sobre todo con la asistenta social. Teóricamente, tienes que estar en el instituto hasta los 16, pero yo quería trabajar. Dejé de ir a clase y empecé a trabajar; de hecho, hice que me expulsaran del instituto para estudiar albañilería», expone Martí.
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Relación de Diego con la educación formal
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Aunque empezó con 15 años, la relación de Diego con la educación formal se rompió antes. Con solo 12 años fue expulsado del colegio tras un episodio que él mismo describe como un malentendido: «Realmente fue como una confusión, porque la maestra se pensó que había dicho una cosa, y no era así». Su padre no lo vivió como un castigo, sino como una oportunidad: «Ahora te vas a venir conmigo a saber lo que es trabajar«.
[–>[–>[–>Aunque tuvo la suerte de empezar a trabajar en la empresa de su padre, con los años ha ido teniendo muchos jefes. Esto, según el albañil, es muy positivo, ya que le ha permitido fijarse en cómo trabajaba cada uno de ellos y ha tenido la oportunidad de aprender bastante sobre varios sectores dentro de la construcción.
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Apretarlo para que volviera a estudiar
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Aunque su padre lo obligó a trabajar, no lo hizo para que se quedara en el sector: «La primera semana me apretaron tanto que la siguiente semana no podía ni atarme los zapatos. Un chavalín de 15 años que no ha trabajado nunca y me querían apretar para hacérmelo aburrir, que es la intención que tenía mi padre para que volviera a estudiar«.
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[–>Sin embargo, hoy Diego gestiona obras completas, desde reformas hasta reparaciones de mayor envergadura. Pero no esconde su malestar con los salarios del sector: «La media creo que son 1.700 o 1.800 euros. Me parece ridículo, pero la realidad es que son los precios que se manejan, porque tampoco puedes cobrar más al cliente«.
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Peligros de incorporar personal nuevo
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Tampoco disimula el temor a la hora de incorporar personal nuevo, un riesgo que puede hundir a un trabajador autónomo: «Es raro que la primera persona que cojas te salga bien. Normalmente, te toca probar y probar. Conozco casos de coger, tirar a la persona a la calle, pagarle el despido que haga falta y decir: ‘Es que ahora estoy ganando el doble o el triple, trabajando la mitad'».
[–>[–>[–>La faceta más conocida de Diego, sin embargo, no es la de albañil, sino la de creador de contenido. Con más de un millón de reproducciones en sus vídeos virales, asegura haber encontrado un hueco propio: «Yo pienso que localicé un nicho que no está explotado en España, que es el ser polémico en la construcción«.
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Faceta en las redes sociales
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Todo surgió cuando vio que la gente critica sin saber en las redes: «Te están enseñando un trabajo bonito y perfecto, y piensas: ‘¿Cómo puede ser que estéis criticándolo? Si el trabajo está bien’. Siempre son los mismos y yo ahí pensé: ‘¿Cómo me puedo aprovechar de esta gente?’. Porque además lo hacen de malas formas.Y ya fue cuando salió el tema de ingenieros de sofá«.
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Su fórmula en redes combina reparaciones reales con algunas críticas humorísticas al trabajo de los electricistas o fontaneros. Muchas veces sube contenido dejando «detallitos» en las construcciones, a modo de crítica hacia la manera de trabajar de ciertos trabajadores del sector de la construcción. Y esto le ha llevado a recibir incluso amenazas de muerte.
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