Hipoteca fija o variable: cuál elegir en 2026
2026 ha comenzado con un cambio en el ciclo de precios de las hipotecas. A lo largo de 2025, estos préstamos fueron reduciendo su interés como consecuencia de la mejora económica en la Unión Europea, la bajada de los tipos de interés del Banco … Centro Europeo y la rebaja del Euribor. Ahora, sin embargo, la rebaja parece haber tocado fondo y hay varias entidades que empiezan a subirlas de nuevo.
En un contexto como este, es muy importante entender lo que implica cada tipo de hipoteca, porque aunque el precio de todas ellas está subiendo o subirá, hay algunas que convienen más que otras cuando aumentan los costes. Así, la típica pregunta que mucha gente se hace a la hora de comprar una vivienda, ¿hipoteca fija o variable?, cobra aún mayor importancia en esta situación.
A continuación vamos a analizar la situación actual y explicar qué aspectos hay que tener en cuenta a la hora de elegir entre hipoteca fija o variable en estos momentos.
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Hipotecas en 2026: una suave subida, de momento
La subida de los precios de las hipotecas a principios de 2026 sigue siendo leve. Tanto es así que muchas entidades aún mantienen sus productos a los tipos de interés con los que cerraron 2025. Sin embargo, los indicadores apuntan a un mayor incremento en el corto y medio plazo, y todos los expertos financieros coinciden en que se inicia un ciclo de subida de precios que, aunque todavía no se siente con fuerza, será importante a lo largo de este año.
La principal señal que apunta a esta subida es el Euribor, índice que los bancos toman como referencia para fijar el precio de sus hipotecas. El año pasado, el Euribor cayó hasta el 2,079% en el mes de julio tras situarse por encima del 4% en 2023, caída que provocó una progresiva reducción de los precios de las hipotecas a lo largo de 2024 y, en particular, en 2025. Sin embargo, a partir del pasado agosto el índice experimentó varios rebotes para acabar cerrando el año en el 2,251%.
Cinco meses de subidas que, según los expertos, indican el inicio de una escalada de los precios de las hipotecas que todavía es tímida. Algunos bancos ya se han adelantado y los han incrementado, aunque el mercado de momento se mantiene en valores similares a los de los últimos meses de 2025.
Otro factor que apunta a un aumento de las hipotecas en 2026 es el estado actual del mercado inmobiliario, en pleno apogeo y con cada vez más ventas. La compra de viviendas ha aumentado tanto en los últimos meses que los bancos tienen más demanda de financiación de la que pueden cubrir, por lo que no ven necesario competir para captar clientes y eso se traduce en menos ofertas y precios más altos.
A esta alta demanda de vivienda, que parece seguir creciendo en 2026, se suma el importante aumento de los precios inmobiliarios, lo que hace que cada vez haya que pedir más dinero para una sola operación. Al prestar cantidades mayores, la capacidad crediticia de los bancos se reduce y pueden aceptar menos clientes.
Hipoteca fija o variable
Así, nos encontramos en un momento en el que los precios de las hipotecas se mantienen relativamente bajos, pero con varios signos bastante claros de que empezarán a subir en breve. En un contexto como este, lo que le interesa al usuario es conocer los tipos de interés que se están produciendo actualmente antes de que aumenten, y fijarlos para toda la vida del préstamo. Es decir, solicitar una hipoteca fija.
Con las hipotecas fijas, el cliente se asegura que pagará los mismos tipos de interés que firmó en el momento de contratarla. Así que conseguirlo en un momento en el que siguen siendo baratos te asegura un precio reducido para siempre. Cabe señalar que, inicialmente, las hipotecas fijas suelen ser algo más caras que las variables, pero a cambio las primeras ofrecen una enorme estabilidad y la posibilidad de obtener cuotas bajas que no subirán en ciclos adversos.
En una situación como la actual, las hipotecas variables no son recomendables porque sus intereses cambian en función del Euribor. La comisión de estos productos se calcula con la siguiente fórmula: diferencial (fijo que fija el banco, normalmente bajo) + Euribor. Según el banco, la tarifa se revisa cada seis meses o una vez al año, y se ajusta al nivel que marca el Euribor en ese momento.
Como es previsible que el Euribor siga aumentando, aunque de momento puedes conseguir una hipoteca variable barata, en la próxima revisión de la cuota lo más probable es que tus intereses aumenten. Por eso conviene no dejarse llevar por el precio actual y analizar la situación en el medio plazo.
Una opción intermedia son las hipotecas mixtas. Con ellos el usuario puede asegurarse una cuota fija en este momento para aprovechar los precios actuales antes de que suban, y pasar a una variable en unos años. Estos préstamos suelen ser más baratos inicialmente que los préstamos fijos y brindan más estabilidad durante un período de tiempo que los préstamos variables. Su desventaja es la incertidumbre a largo plazo, porque nadie puede prever el contexto económico del momento en que se convierten en variables, lo que podría ser muy desfavorable y aumentar significativamente la cuota.
En este escenario de cambio de ciclo, analizar detenidamente el contexto y las previsiones es clave para elegir el tipo de hipoteca más adecuado. Tomar la decisión con información actual puede marcar una diferencia significativa en el costo del préstamo a largo plazo.
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