Holaluz, al borde de la desaparición, deja sin información a sus clientes
De la “revolución de los tejados” al silencio absoluto. La comercializadora eléctrica Holaluz ha pasado de ser una empresa que lo comunicaba todo y tenía una gran exposición pública a sufrir la mayor crisis reputacional que ha vivido jamás y no decir nada, ni siquiera a … sus clientes. La empresa cofundada por Carlota Pi está a punto de perder su licencia de funcionamiento, y por ahora no se sabe exactamente cuáles son sus planes de futuro.
El pasado sábado, un día antes de la final del Mundial, el Gobierno anunció que iniciaba los trámites para descalificar a la empresa y, por tanto, debía cesar su actividad comercial. Asimismo, en la publicación del BOE se explica que «se ha iniciado el procedimiento de traspaso de sus clientes a una comercializadora de referencia».
Ante esta situación, Holaluz, que tiene 10 días para presentar alegaciones, sólo ha explicado mediante un hecho relevante a BME, bolsa donde cotiza y que suspendió su negociación este lunes, que «está gestionando [la situación] según los procedimientos normales. «Esperamos tener un resultado en los próximos días, dentro de los plazos legales». Asimismo, señalan que «la actividad comercial de la empresa continúa desarrollándose con total normalidad. «El suministro eléctrico a todos los clientes está totalmente garantizado y no se ve afectado por este proceso».
Pero no han comunicado nada de esto a los clientes, y están dejando que los suscriptores de la compañía se enteren a través de los medios. Es decir, se amenaza con que los clientes tengan que abandonar la empresa y pasarse al mercado regulado (PVPC), pero no se dan explicaciones ni se transmite ningún mensaje tranquilizador.
Momento crítico en Holaluz
La compañía, en el informe financiero que adjuntó con las cuentas de 2025, explicó que tenía 221.000 contratos de energía. Pero el número real de clientes, abonados al suministro eléctrico, se sitúa en 139.111 usuarios, según datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) al tercer trimestre de 2025.
El procedimiento de inhabilitación suele sumarse al traslado de los consumidores –tal y como se detalla en el BOE– a las comercializadoras de último recurso (Endesa, Iberdrola, Naturgy, TotalEnergies o CHC –Repsol–), de modo que, en el caso de que los consumidores no hayan elegido un nuevo proveedor en la fecha efectiva del cese de la comercializadora inhabilitada, no se queden sin suministro.
El problema es que, por ahora, los clientes están en la incertidumbre de no saber qué pasó y cuál será la resolución. Básicamente, porque Holaluz no ha explicado por qué el Gobierno ha iniciado los trámites para su inhabilitación, que podría estar relacionado con el impago de cargos a la hora de facturar.
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