Hungría «entierra» la era Orbán con un parlamento a la medida de Magyar
El parlamento húngaro formalizó este sábado el «entierro» de la era del ultranacionalista Víktor Orbán, tras 16 años de azote euroescéptico y confrontación con Bruselas, a través de la constitución de la nueva cámara que da a su sucesor, Péter Magyar, plenos poderes para emprender la regeneración democrática. Con un «Dios bendiga a Hungría» ingresó Magyar en la histórica sede parlamentaria, un mes después de su aplastante victoria electoral. Su partido, Tisza, ocupa 141 de los 199 escaños de la cámara. Fidesz, el partido de Orbán, suma con su coaligado KDNP apenas 52, mientras que los seis restantes corresponden a la ultraderechista ‘Nuestra Patria’.
[–>[–>[–>El sistema electoral que Orbán remodeló a su conveniencia en sus cuatro mandatos consecutivos castigó a su partido en cuanto dejó de ser mayoritario. Tisza obtuvo un 53 %, frente al 38 % de los votos de Fidesz, pero el traslado de esos porcentajes a escaños dan ahora a Magyar las capacidades necesarias para impulsar las reformas que reclama Bruselas de Hungría. Su horizonte a corto plazo es lograr el desbloqueo de los casi 18.000 millones de euros europeos congelados por los ataques al estado de Derecho de la «era Orbán».
[–> [–>[–>El presidente Tamás Sulyok fue el encargado, de acuerdo a sus funciones constitucionales, de abrir la sesión parlamentaria. Pero la supermayoría de dos tercios de Tisza impedirá a este jefe del Estado, afín a Orbán, imponerle el bloqueo sistemático. Es decir, le libera de la tenaza que practica en Polonia su ultraconservador presidente, Karol Nawrocki, sobre el primer ministro, el liberal Donald Tusk.
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Magyar, al día siguiente de su victoria electoral, el 12 de abril, apremió a Sulyok a dimitir y le advirtió de que si no lo hacía se encargaría el nuevo Parlamento de echarle.
[–>[–>[–>Revés para el euroescepticismo ultra
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Orbán no tiene ni siquiera escaño parlamentario. El hasta ahora hombre fuerte de la política húngara, y líder de los llamados ‘Patriotas para Europa’, el eurogrupo al que pertenecen entre otros la francesa Marine Le Pen, el neerlandés Geert Wilders y el español Santiago Abascal, pasó a la retaguardia política tras reconocer su derrota.
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La sesión constitutiva del Parlamento húngaro incluirá la jura de Magyar como primer ministro, previsiblemente por la tarde. A los protocolos parlamentarios seguirá una fiesta ciudadana similar a la que tuvo lugar la noche electoral, en cuanto se consolidó la victoria a Tisza.
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[–>El hecho de que la sesión coincida con el aniversario del 9 de mayo de 1950, fecha fundacional de la Comunidad Europea del Carbón y el Acero, de la que luego nació la UE, realzan el rango de regreso al europeísmo de Hungría. La bandera de la UE que Orbán ordenó erradicar del Parlamento de Budapest ondea de nuevo sobre el edificio, a orillas del Danubio.
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Transición exprés
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Magyar demostró ya al día siguiente de su victoria que no iba a perder el tiempo. Emprendió una transición exprés no solo con el desafío lanzado al presidente «satélite» de Orbán, sino con una visita a Bruselas. Su propósito es combatir la telaraña de corrupción tejida por Orbán a través que amigos, parientes y aliados.
[–>[–>[–>A la victoria electoral de la conservadora Tisza contribuyó la renuncia de partidos del centro, la izquierda moderada o ecologistas a concurrir a las elecciones para no minar las opciones de Magyar. Ahora le corresponderá como primer ministro revertir la erosión democrática infligida bajo Orbán y, a la vez, reactivar una economía maltrecha, en parte por la corrupta gestión de fondos propios y europeos de su antecesor.
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Magyar, de 45 años y exmilitante de Fidesz, convirtió la lucha contra la corrupción en el sistema del que formó parte en su caballo de batalla electoral. Ya en esa transición de facto se activaron investigaciones contra el entorno de Orbán, mientras surgían informaciones acerca de la fuga de capitales al extranjero, vía Viena. Se supone que oligarcas y otros personajes afines a Orbán han sacado del país miles de millones de euros en cuestión de semanas.
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Un equipo de tecnócratas
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El gobierno de Magyar, con 16 ministros, incluirá un buen número de tecnócratas, explica El Periódico Zsolt Boda, director del Centro de Ciencias Sociales de Budapest. El propósito del líder de Tisza es responder así al «amplio espectro de electorado» que le dio la victoria y que no responde «precisamente a la división tradicional entre bloques de izquierdas o de derechas», añade este analista.
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Su capacidad de aglutinar el voto debe plasmarse ahora en un «uso correcto» de la mayoría de dos tercios sobre la cámara, lo que significa impulsar «el cambio y el regreso de Hungría a la democracia», según Boda. Su señal de identidad debe ser el «diálogo constructivo» hacia Europa, pero no se prevén del nuevo gobierno giros radicales en cuanto a Ucrania o la política migratoria.
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Orbán, quien ha ejercido de aliado europeo tanto de Donald Trump como de Vladímir Putin, bloqueó paquetes de sanciones contra Moscú y rechazó la ayuda a Kiev. De Magyar y ese diálogo constructivo con Bruselas cabe esperar que la «flexibilidad y el diálogo» sustituyan al bloqueo, especialmente en política exterior y de defensa, aunque no rupturismos.
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Tampoco se prevé que Hungría se abra a la llegada de refugiados o inmigración. «Hay entre la población húngara resentimientos históricos contra Ucrania y hostilidad, por nuestra propia debilidad económica, a recibir inmigración. Magyar se debe a sus electores», resume Boda.
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