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Iba con mis 5 hermanos en un Seat 600 que conducía mi madre

Iba con mis 5 hermanos en un Seat 600 que conducía mi madre
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  • Publishedenero 27, 2026



Antonio Resines (71 años) recuerda aquellos veranos dirigiéndose a Cantabria como una auténtica “locura sobre cuatro ruedas”, una escena tan exagerada que hoy parece casi ficticia, pero que cuenta entre risas.

La combinación de un asiento 600 pequeñocinco hermanos y una madre decidida a llegar a Torrelavega Se ha convertido en una de las postales más poderosas de su infancia.

Resines lo resume con una frase que cualquiera que haya viajado en un 600 reconoce al instante: «Lo que no entiendo es cómo llegamos todos allí, porque somos 5 hermanos y también vino con nosotros una señora.»

Calcula que sus padres tenían coche «a finales de los años 50», cuando él ya estaba en este mundo y el primer vehículo familiar Fue aquel mítico Seat 600 el que marcó a toda una generación.

Cada verano repetían el mismo ritual. «Todos los veranos íbamos a Torrelavega, en Cantabria.«, recuerda en una entrevista en La Vanguardiacomo si esa peregrinación al norte fuera tan parte del ADN familiar como los apellidos.

En aquella película de su infancia, la protagonista indiscutible es su madre. «Estaba conduciendo mi madrecual fue muy cortoasí que tuve que ir con unos cojines debajo poder ver algo», afirma el actor dibujando una escena tan tierna como surrealista.

Los viajes, admite Resines, «fueron loco«. «Madre mía, la pobre, Empujé el auto cuando hacía calor y había que parar constantemente», recuerda, como si cada subida fuera una prueba de resistencia para el motor y de paciencia.

Los recuerdos de Resines

Además de estos viajes familiares, el recuerdo del veterano actor está lleno de butacas y pantallas. «Mi padre y mis tíos nos llevaron al cine porque era la forma de entretenimiento», explica recordando la cantidad de salas que había en los años 60 y 70.

«Estábamos todo el dia viendo peliculasdos al día mínimo. Seguí la pista», dijo en una entrevista en el paiscomo si desde pequeño supiera que esto iba más allá de un simple hobby.

Hubo un momento en el que todo encajó: «Lo que estaba viendo lo estaba haciendo otra persona, el día que me di cuenta de eso quise ser una de las personas que Hicieron películas detrás de la cámara.«.

Su primera intención no era ser actor, sino estudiar cine para dedicarse a la dirección, a «trabajar detrás de la cámara«. A su padre, abogado, no le hacía gracia la idea: «A mi padre no le gustaba que yo quisiera ser actor», recuerda.

Resines también ha dicho que su vinculación con la lectura nació de una forma muy orgánica. «Nos gustaba leer, ver películas.. Leemos de todo, desde cómics hasta Tintínluego a Enid Blyton, Salgari…», enumera.

En una entrevista literaria se rió de sí mismo: «He tenido la suerte de leer Guillermo Brown. Lo lees ahora y dices: bueno, no es genial, pero… en mi casa tenían la colección completa de agatha cristian«.

En el fondo, cuando Resines repasa todo esto, no sólo utiliza la nostalgia, explica de dónde viene el chico que es hoy. Aquella infancia de familia numerosa, el humor para sobrevivir al malestar y el refugio constante en los cuentos acabaron siendo su mejor escuela.



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