iglesia del siglo XVI y patrimonio minero
leo harlem Tiene una agenda que asustaría a cualquiera. estrenos de cine, giras teatrales con el cartel de ‘agotado’, televisores y campañas publicitarias.
Su vida es un auténtico frenesí. Sin embargo, cuando le llega el cansancio y necesita desaparecer del mapa, el cómico no toma un vuelo a las Maldivas ni se encierra en un villa de lujo en Ibiza.
El verdadero paraíso del comediante no tiene vistas al mar ni zonas VIP. Tu refugio más personal es Matarrosa del Silun pequeño pueblo en la provincia de León que apenas tiene 850 habitantes registrado.
Un rincón en el corazón de la región. El Bierzo donde el tiempo pasa a otra velocidad y donde el humorista deja de ser una estrella mediática y vuelve a ser, simplemente, el vecino de toda la vida.
Lejos del asfalto y el estrés de ciudades como Madrid o Valladolid (donde ha residido gran parte de su vida), este municipio ofrece el anonimato y la paz que tanto anhelan sus vecinos. 63 años.
es tu particular spa mental. Allí nadie le pide que cuente un chiste ni se acerca a él en la calle para pedirle la foto requerida. Los lugareños lo respetan, lo cuidan y lo integran en la rutina más absoluta y maravillosa, la tranquilidad del pueblo.
Pero este enclave no es sólo un lugar de descanso o un simple retiro. Es un rincón con un peso histórico abrumador. El municipio es un verdadero homenaje a pasado industrial de la región, preservando un rico patrimonio minero que configura su paisaje e identidad.
Antigua estación de tren de Matarrosa del Sil
Restos de antiguas granjas y una memoria de trabajo que el propio Leo siempre ha defendido con uñas y dientes. Sabe bien lo que es la cultura del esfuerzo y este entorno de cuencas mineras Se recuerda en cada esquina.
Más allá de la nostalgia del carbón, el pueblo esconde una tesoro arquitectónico que estructura sus tradicionales calles, un imponente iglesia del siglo XVI. Sus muros de piedra y su sobriedad son testigos mudos de los paseos matinales del actor.
Iglesia de San Miguel Arcangal en Matarrosa del Sil
Un templo que ha sobrevivido al paso de los siglos, que se alza estoicamente ante el desafío de despoblación y eso dota al complejo de un innegable encanto rural.
los dias de leo harlem en este escondite leonés con un canto a la sencillez. Paseos por el senderos naturales que rodean el valle, aire puro a raudales y, por supuesto, paradas obligadas para disfrutar de la gastronomía local. Porque si hay algo que predica con el ejemplo el humorista es el amor por la buena comida.
En un momento en el que el turismo posturista parece dominar las redes sociales, el refugio de este genio del humor reivindica la España rural, la belleza de la piedra antigua y el valor incalculable del silencio. A ciudad de 850 almasorgullosa de su pasado, que recarga las pilas de uno de los rostros más queridos del país.
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