Iñaki Urdangarin profundiza en cómo la vida en la Familia Real transformó su carácter y sus decisiones
La entrevista de Iñaki Urdangarin en Lo de Évole ofrece su relato más profundo de cómo la vida en la Familia Real transformó su carácter y condicionó sus decisiones.
La Sexta emitió ayer, 1 de febrero, la esperada conversación entre Iñaki Urdangarin y Jordi Évole en ‘Lo de Évole’, una entrevista que llega apenas unos días antes de la publicación de sus memorias. ‘Todo lo que hemos vivido’, prevista para el 12 de febrero. El encuentro, registrado en un tono sobrio y contenido, representa una de las pocas veces que el El exduque de Palma se sienta a hablar largo y tendido en televisión sobre su paso por la Familia Real, el caso Nóos y el impacto personal de haber sido, durante años, una figura central en la imagen de la Corona. La entrevista construye una historia de fondo: la de un hombre que admite haberse desdibujado en un ambiente donde la institución siempre estuvo por encima de la persona.
Uno de los ejes de la conversación es el proceso de desnaturalización que Urdangarin dice haber vivido desde que entró en la Familia Real tras su matrimonio con la infanta Cristina. En sus memorias, y también antes de Évole, resume esa etapa con una frase contundente: » Nunca fue fácil ser parte de esta familia «. Urdangarin explica que, desde el principio, la vida cotidiana quedó subordinada al rol institucional.
Lo que en cualquier familia sería una conversación normal, en su caso quedó atravesada por la imagen pública y el peso del cargo: » Es una familia que nunca podrá olvidar el papel que tienen en la sociedad. «, señala. Esa rigidez, dice, se filtró en todo: en las comidas, en las reuniones, en la forma de hablar. La espontaneidad desapareció. » Lo extrañé con mi familia. «, admite, recordando la sencillez de las conversaciones anteriores, cuando no había protocolo ni visión externa.
Uno de los momentos más comentados de la entrevista llega cuando Évole le pregunta qué perdió exactamente al entrar en esa marcha. Urdangarin no se esconde: «Perdí en la humildad, en la sencillez, en valorar las cosas más simples. Construyes situaciones cada vez más sofisticadas. No me convenía». El ex Duque reconoce que se dejó contagiar por un estilo de vida que no formaba parte de su educación ni de sus valores iniciales: » Me contagiaron deseos y cosas que nunca había tenido, pero nunca terminé de aceptar. «, escribe en el libro y repite, con matices, en la entrevista.
No lo presenta como una excusa, sino como un proceso: el de quien pasa de ser un deportista de élite, acostumbrado a la disciplina y al vestuario, a mudarse a un entorno de privilegios, decisiones políticas y agendas oficiales. Con el tiempo, dice, se dio cuenta de que muchas de esas comodidades no eran necesarias y que, en ese camino, se había alejado de la persona que era.
Iñaki Urdangarin entrevistado en ‘Lo de Évole’ | Foto: LaSexta.comOtro punto clave de la conversación es su renuncia al balonmanoel deporte que marcó su vida y le dio identidad ante la Corona. Urdangarin recuerda que dejó la máxima competición con 32 años, cuando ya había nacido su primer hijo y el segundo estaba en camino. Aclara que nadie le pidió directamente que lo dejarapero admite que el peso de su nueva vida, las obligaciones familiares y el entorno en el que se movía lo empujaron a tomar esa decisión. Con la perspectiva del tiempo, se critica a sí mismo: » A veces he pensado que no analicé bien esta decisión porque no hay nada más genial que el deporte de alto rendimiento. «.
En la entrevista, ese lamento no aparece sólo como nostalgia deportiva, sino como símbolo de algo mayor: el momento en el que empezó a dejar de lado lo que lo definía para encajar en un molde que no era el suyo. A lo largo de la charla se repite una idea: la institución siempre primero. Urdangarin describe un ambiente en el que cualquier conversación, cualquier decisión, cualquier gesto, estaba atravesado por la cuestión de Cómo afectaría a la imagen de la Corona. «Lo primero fue la institución en todo tipo de conversación»él resume.
La presión institucional que transformó su forma de actuar
Esa prioridad constante, explica, estaba erosionando su forma de estar en el mundo. La naturalidad fue reemplazada por el cálculo.; vida privada, para la agenda pública. Él mismo reconoce que, en ese contexto, tomó decisiones que hoy no tomaría, y que La «distorsión» de sus valores fue el caldo de cultivo en el que surgieron graves errores. Sin entrar en detalles judiciales, que reserva en gran medida para el libro, deja claro que su paso como miembro activo de la Familia Real no sólo le dio privilegios, sino que también le situó en una dinámica en la que dejó de cuestionarse cosas que, vistas desde hoy, parecen inasumibles.
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