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infraestructuras, participación y compromiso social

infraestructuras, participación y compromiso social
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  • Publishedmayo 30, 2026



La energía forma parte de nuestro día a día de una forma tan natural que, muchas veces, sólo percibimos su importancia cuando falta, como en el apagón de 2025. Está presente en la industria generadora de empleo, en los hospitales, en el transporte, en las telecomunicaciones y también en nuestros hogares.

Garantizar que todos los ciudadanos y el tejido empresarial dispongan de energía suficiente, segura y asequible es uno de los grandes retos de nuestro tiempo.

La transición energética hacia un modelo más sostenible y descarbonizado pasa por instalar más energías renovables y transformar profundamente las infraestructuras que permiten transportar, gestionar y almacenar esta energía. También significa aprovechar los recursos disponibles a nuestra disposición para producir biogás o hidrógeno o transformar las emisiones gaseosas en oportunidades como combustibles sintéticos.

Para que Asturias y España aprovechen estas oportunidades es necesario contar con electricidad limpia y competitiva, es decir, nuevas líneas eléctricas, subestaciones, centros de transformación y sistemas de almacenamiento de energía capaces de equilibrar la producción y el consumo. Y para diversificar el modelo es, sin duda, necesario contar con redes de gas renovable.

Las energías renovables, como la solar o la eólica, producen energía sin emisiones directas de CO₂, pero para garantizar un buen suministro es necesario reforzar las redes: su generación depende del viento o del sol y, por tanto, no siempre puede cubrir la demanda en ese momento. Ahí es donde el almacenamiento de energía y las redes modernas adquieren un papel fundamental.

La bioenergía (biomasa sólida o biogás) también ayuda a este objetivo, facilitando también el uso de recursos y la generación de actividad en zonas donde el establecimiento de población depende en gran medida de la generación de oportunidades económicas para desarrollar proyectos de vida.

Esto es técnicamente complejo, pero hoy en día ningún proyecto energético puede construirse desde una perspectiva puramente técnica o administrativa. La experiencia demuestra que las infraestructuras energéticas necesitan algo tan importante como la financiación o la ingeniería: licencia social. Es decir, confianza, diálogo y participación real de la ciudadanía.

La sociedad quiere –y debe– participar en las decisiones que afectan a su territorio. Por lo tanto, los proyectos energéticos modernos deben incorporar procesos de participación ciudadana desde las fases iniciales de diseño hasta el final de su vida útil, incluyendo la construcción, operación y eventual desmantelamiento. Escuchar a los vecinos, explicar los impactos, compartir beneficios y garantizar la transparencia ya no es un elemento accesorio: es una condición imprescindible para avanzar.

En este nuevo escenario están surgiendo modelos de colaboración, como las comunidades energéticas, con la participación de la ciudadanía, las empresas y las administraciones locales y en beneficio del territorio. En Asturias, la Fundación Asturiana de la Energía (FAEN) está desarrollando una importante labor de promoción y apoyo con iniciativas de difusión, apoyo y asesoramiento técnico, jurídico y administrativo para contribuir a la creación de comunidades energéticas en numerosos municipios asturianos. Además, desarrolla sesiones informativas, cursos y casos prácticos abiertos a ciudadanos, ayuntamientos y empresas. Actualmente existen en Asturias 15 comunidades energéticas en diferentes grados de madurez, como las de Muros de Nalón, Teverga, Bimenes o Langreo.

Vale la pena destacar tres conclusiones:

1. La transición energética requiere de nuevas redes de electricidad, gas renovable y almacenamiento que garanticen una energía segura, competitiva y accesible para hogares e industrias.

2. La participación ciudadana y la licencia social son elementos esenciales para el éxito de cualquier proyecto energético, desde su diseño hasta su desmantelamiento.

3. Asturias cuenta con herramientas y entidades de apoyo como FAEN, donde ciudadanos, empresas y ayuntamientos pueden informarse, participar y colaborar en el desarrollo de comunidades energéticas y otros proyectos vinculados al nuevo modelo energético.



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