Inmaculada Fernández, alma de Treito, revela las claves de las lecturas veraniegas desde la librería más querida de Cangas
La librería más conocida de Cangas del Narcea, Treito, afronta el verano con la misma receta que la ha mantenido viva durante medio siglo: muchas horas de mostrador, cercanía con el cliente y una capacidad constante para renovarse sin perder sus raíces. Inmaculada Fernández, al frente de un negocio que forma parte de la vida cotidiana y cultural de la villa desde 1975, asegura que la temporada estival se ha convertido en uno de los momentos «más fuertes» del año.
[–>[–>[–>«Viene muchísima gente del pueblo que está fuera y vuelve a pasar aquí el verano», explica. Ese regreso de los cangueses que están lejos, unido al movimiento de visitantes, se nota también en la librería rural. «El verano es muy bueno, la verdad», resume.
[–> [–>[–>Quienes entran en Treito durante estos meses no buscan solo novedades editoriales. Buscan también una forma de reencontrarse con Cangas. Según Inmaculada, una de las principales demandas son los libros locales, las obras de autores de la zona o publicaciones vinculadas al concejo. «La gente de fuera, sobre todo, viene buscando cosas de aquí», señala.
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Entre esos títulos menciona libros de fotografía sobre Cangas, publicaciones impulsadas por asociaciones locales como Tous pa tous y obras recientes presentadas en la propia librería. También destaca trabajos de autores vinculados al territorio y libros de historias cortas que despiertan el interés de quienes quieren llevarse algo más que un recuerdo: una parte escrita o visual del concejo.
[–>[–>[–>Aun así, Treito no vive solo de la literatura local. La librería mantiene el pulso de las novedades nacionales y de las lecturas de temporada. Inmaculada reconoce que hoy se publica tanto que resulta difícil que un libro destaque claramente sobre los demás, pero hay nombres que funcionan especialmente bien. Cita, por ejemplo, la reciente presentación de Isabel San Sebastián, cuya obra está teniendo muy buena salida, y también el buen comportamiento de títulos de Manuel Jabois.
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El secreto: duro trabajo y muchas horas de apertura
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Cuando se le pregunta por el secreto de una librería rural que ha resistido desde 1975, Inmaculada no recurre a fórmulas grandilocuentes. La respuesta es directa: «Trabajar y tener abierto muchas horas». A eso añade otra clave imprescindible: adaptarse a los tiempos. «Tienes que ir renovándote, lógicamente; ir renovando mercancía, libros, trayendo siempre lo último».
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[–>Esa combinación de constancia y actualización explica que Treito siga siendo mucho más que un punto de venta. Es una librería, pero también un lugar de encuentro, de recomendaciones, de presentaciones y de memoria local. Un espacio donde el lector que vuelve a Cangas en verano encuentra novedades, pero también libros que hablan de su tierra, de sus paisajes, de sus autores y de sus historias.
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Para este verano, Inmaculada se atreve con algunas apuestas lectoras. Entre sus recomendaciones aparecen títulos de Sonsoles Ónega, que «se sigue vendiendo mucho», «La víspera», de Manuel Jabois, y una obra de Jesús Carrasco. Tres propuestas distintas para un público amplio, en una temporada en la que la librería se llena de lectores habituales, visitantes y vecinos que regresan a casa.
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