iNTELIGENCIA ARTIFICIAL | La etiqueta ‘IA free’ se abre paso como certificado de autoría humana en plena revolución algorítmica
Este reportaje sobre el valor de los contenidos elaborados por un ser humano frente a los productos ‘made by IA’ empieza, irónicamente, con una pregunta a ChatGPT: «¿Me puedes decir qué etiquetas oficiales hay para certificar que un texto, una canción, un libro o cualquier creación está libre de inteligencia artificial y ha sido elaborado por una persona?». En cuestión de segundos, el chatbot responde que hay cuatro iniciativas internacionales en marcha y ofrece un resumen técnico de las mismas. Aquí termina el uso que la periodista que firma estas líneas hace de la IA. El texto que viene a continuación es un producto humano 100%. El sello ‘IA free’ añade valor y riqueza. No lo decimos nosotros sino los profesores universitarios entrevistados para elaborar el reportaje. Es la diferencia, aseguran, entre la comida ultraprocesada y la cocina de autor. Pero hay excepciones.
[–>[–>[–>El factor humano tiene un valor “indiscutible e insustituible” en determinados campos, como el periodismo y el mundo académico. “Se trata de áreas donde el compromiso ético, la autenticidad y la responsabilidad son fundamentales”, asegura Ferran Lalueza, profesor de los estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y miembro del UOC Skills Lab. El docente e investigador destaca también la importancia de la trazabilidad. Es decir, el hecho de poder saber quién ha participado en la elaboración del artículo periodístico o académico. “En los textos de IA la autoría está muy difuminada porque es una mezcla de muchas fuentes”, concluye.
[–> [–>[–>Aunque el 66% de la población mundial utiliza la IA habitualmente, ni siquiera la mitad confía realmente en ella, según un informe elaborado en 47 países por la Melbourne Business School y KPMG
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“El control humano hace falta, igual que la supervisión de un experto. La IA no te brinda eso. Lo que sí hace es buscarte información, traducir idiomas y ahorrarte trabajo burocrático. Pero las conclusiones de un artículo [académico o periodístico] «Son las del autor, que es el responsable de lo que aparece escrito», afirma Alexandre López Borrull, catedrático de Ciencias de la Información y la Comunicación de la UOC. Lalueza añade que, en otros campos, como el audiovisual y el entretenimiento, la autoría humana no marca tanta diferencia.
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«El factor humano tiene un valor indiscutible en el periodismo y el mundo académico, áreas donde el compromiso ético, la autenticidad y la responsabilidad son fundamentales»
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«El control humano hace falta, igual que la supervisión de un experto. La IA no te brinda eso. Lo que sí hace es buscarte información, traducir idiomas y ahorrarte trabajo burocrático. Pero las conclusiones de un artículo [académico o periodístico] son las del autor, quien es responsable de lo que aparece escrito»
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En el terreno de la educación, un informe de la OCDE de 2023 ya alertaba sobre riesgos sistémicos de la IA: sesgos algorítmicos y falta de transparencia en los modelos, erosión de habilidades socioemocionales, dependencia tecnológica, pérdida de control sobre los datos personales y desinformación. “Las respuestas generadas por la IA generativa, aunque bien redactadas, pueden ser erróneas, incompletas o sesgadas, lo que exige una alfabetización crítica del alumnado y una guía constante por parte del profesorado”, explica el investigador de Funcas y profesor de la Universidad Rey Juan Carlos (Madrid) Ismael Sanz, autor del artículo ‘Ventajas y desventajas de la IA en la educación’.
[–>[–>[–>La última encuesta de INE revela que, en España, el 38% de las personas de 16 a 74 años han utilizado alguna herramienta de IA generativa
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La última encuesta sobre equipamiento y uso de tecnologías de la información y comunicación en los hogares del INE revela que, en España, el 38% de las personas de 16 a 74 años han utilizado alguna herramienta de IA generativa, tecnología capaz de no solo responder preguntas sino crear nuevos y originales contenidos de texto o imágenes. A menor edad, mayor proporción de uso de IA. Un 85% de los adolescentes la usa al menos una vez a la semana, según la estadística de Empantallados.com y la consultora GAD3. El avance de la IA parece imparable y hasta los políticos y empresarios reunidos recientemente en el Foro Económico Mundial de Davos (Suiza) han mandado un mensaje de preocupación ante el varapalo que la IA puede dar al mundo laboral.
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Etiqueta ‘IA free’
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En mitad de toda la zozobra, ‘IA free’ es una bandera que comienza a enarbolarse. Con unas aplicaciones que cada día se sofistican más, resulta muy difícil diferenciar el contenido generado artificialmente del elaborado por seres humanos. “Acabaremos asumiendo que, por defecto, todos los contenidos que consumimos pueden haber sido elaborados utilizando herramientas de IA, salvo aquellos provenientes de fuentes que hagan bandera de la autoría humana», subraya Lalueza.
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[–>A falta de un sistema internacional único y obligatorio, ‘Human Authored’, ‘Not By AI’ y ‘Certified Human Content’ son algunas de las iniciativas puestas en marcha en diferentes países por determinados gremios de creadores para certificar que un contenido tiene valor ‘premium’ porque ha sido elaborado por un ser humano. “Son etiquetas proteccionistas que quieren poner en alza una ventaja competitiva y son perfectamente legítimas”, asegura Lalueza.
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Reglamento de la UE
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Dando un paso más allá, el próximo mes de agosto entrará en vigor el reglamento de la UE para que las empresas etiqueten obligatoriamente los contenidos generados por IA, ya sean textos, imágenes, vídeos o audios. En opinión de López Borrull, la normativa europea será beneficioso a corto plazo y responde a la prudencia habitual en el continente respecto a la tecnología. “Creo que ese reglamento no se podría dar en otros países más pioneros, como EEUU”, asegura. “El afán regulador de Europa no me parece mal, el problema radicará en cómo se lleva a cabo la normativa. ¿Quién va a vigilar que se cumpla? Y otro interrogante es si se podrá aplicar a empresas que estén fuera de nuestras fronteras y cuyos productos se consuman en Europa”, matiza Lalueza.
[–>[–>[–>Según un informe elaborado en 47 países por la Melbourne Business School en colaboración con la consultora KPMG, aunque el 66% de la población mundial utiliza la IA habitualmente, ni siquiera la mitad (46%) confía realmente en ella. Las personas confían en la capacidad técnica de la IA para procesar datos, pero son mucho más escépticas en lo que respecta a la seguridad y al impacto social. En esta línea, un estudio del Pew Research Center de finales de 2025 indica que el 50% de los entrevistados se muestran más preocupado que emocionados por el avance de la IA. El 53% teme especialmente la pérdida de la capacidad de pensamiento creativo humano.
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