Intentamos reflejar el paisaje de Asturias en nuestros platos
Se criaron los hermanos Manzano –Nacho, Esther, Olga y Sandra– a base de las sencillas comidas que les preparaba su madre en La Salgar (Parres), en un hogar que era, además, bar, tienda y fonda. «Eran platos con pocas cosas, con los productos que tenía a mano, pero eran platos con esencia, raíz…», describe Esther. Esa misma cocina de antaño es la «base fundamental» de la que ella y su hermano Nacho elaboran hoy en Casa Marcial, el restaurante ubicado en la misma casa familiar en la que se criaron y que desde hace un par de años hizo historia al ser el primero de la región en lograr las tres estrellas Michelin, la máxima distinción de la reputada guía gastronómica francesa.
[–>[–>[–>«Nuestra cocina es una extensión de Asturias, intentamos reflejar el paisaje en los platos, ser fieles a ese producto tan maravilloso que hay en esta tierra, que tiene de todo, de lo mejor de España, un gran mar, carnes, quesos… Como aquí no se come en ningún sitio», describe con orgullo Esther Manzano al recoger la distinción de «Asturiana del mes», en reconocimiento a su labor para encumbrar la cocina regional hasta niveles que nunca había alcanzado, como se encargó de recordar Ángeles Rivero, directora general de LA NUEVA ESPAÑA. Todo ello sin renunciar a su esencia y a esa base tradicional que aprendió de su madre y de su abuela, y que ella misma tiene presente hoy en día cada vez que se pone al frente de los fogones.
[–> [–>[–>«Es un orgullo para mí este reconocimiento», reseña la cocinera. «Soy ‘Asturiana del mes’ de un periódico, LA NUEVA ESPAÑA, con el que yo crecí y que siempre vimos por casa. Es un subidón además ser profeta en tu tierra, estamos muy contentos». Tienen a gala los Manzano celebrar en conjunto y hablar siempre en plural de sus méritos y logros, que no son pocos, en el exigente mundo de la alta cocina.
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Por eso arroparon todos como una piña a Esther al recoger la distinción en la redacción central del periódico en Oviedo. La entrega sirvió para recordar al entrañable y querido Marcial, fallecido en agosto. No faltaron los hermanos de Esther Nacho y Sandra, jefa de sala de Casa Marcial; además de sus hijos, Chus y Miguel Sánchez, el primero ya incorporado a la cocina junto a su tío y su madre, y el segundo, en las oficinas y el servicio de comida a domicilio.
[–>[–>[–>Una gran familia, «muy trabajadora, buena gente, próxima y sin artificios, como su cocina», que ejemplifica muy bien el espíritu de un premio concebido para distinguir a los que tienen «talento, tesón y logran hacer grandes cosas desde Asturias», dijo Rivero. «Desde una pequeña aldea de Parres los Manzano han llevado la cocina asturiana a lo más alto de la gastronomía española e internacional». De hecho, Esther es una de las pocas mujeres en el mundo, apenas una docena, que lucen tres estrellas Michelin.
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Junto a Rivero estuvieron el director del periódico, Eloy Méndez, y el gerente, Marcos Alonso, quienes se encargaron de entregar a Esther Manzano los atributos del premio: una portada del periódico con la noticia de la concesión del premio, una estela discoidea diseñada por el escultor José Manuel Legazpi y una caricatura de la cocinera, obra del dibujante Pablo García. «La colgaremos al lado de la de mi tío», comentó divertido Chus Sánchez Manzano, en referencia a la caricatura que se le entregó a Nacho Manzano en el año 2016, cuando fue reconocido también como «Asturiano del mes» después de que Casa Marcial lograse la segunda estrella.
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[–>«Viendo la evolución de la familia, quién sabe si no tendremos que ir encargando otra…», bromeó Ángeles Rivero. La quinta generación está ya incorporada al negocio familiar, que se completa con el hotel y restaurante Narbasu en Cereceda (Piloña), los Gloria en Oviedo y Gijón, y Nastura, en la capital asturiana, aunque el centro de todo es Casa Marcial. «Cuando la gente sube las escaleras para ir a la planta de arriba a comer, pasa al lado de la habitación donde nacimos Esther, Olga y yo», describe Nacho Manzano, orgulloso de esa conexión permanente con un pasado del que, como recalca su hermana Esther, su cocina es heredera y deudora.
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