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Irán convierte los funerales de Jamenei en un grito de venganza contra EE UU e Israel

Irán convierte los funerales de Jamenei en un grito de venganza contra EE UU e Israel
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  • Publishedjulio 5, 2026




Millones de iraníes se han sumado este fin de semana en Teherán a la despedida pública del ayatolá Ali Jamenei, fallecido a los 86 años en un bombardeo israelí contra su búnker el 28 de febrero, según estimaciones de los medios oficiales. Las calles de la capital, completamente blindadas, acogerán este lunes lo que se espera sea una multitudinaria procesión en el ecuador de una semana de actos con los que la República Islámica ha intentado presentarse como un régimen cohesionado, fuerte, con apoyo popular y conectado con el mundo.

Los restos mortales de Jamenei y su familia descansan desde el sábado en la Gran Mezquita Mosalla de Teherán. Afuera, un grito -en carteles y en la garganta- se repite una y otra vez entre la multitud armada con banderas iraníes y rojas: “Muerte a Estados Unidos” y “Muerte a Israel”. Incluso un poeta iraní, Mohammad Rasouli, pidió públicamente la muerte del presidente estadounidense Donald Trump en el funeral, micrófono en mano, ante cientos de miles de personas. Medios como la cadena qatarí Al Jazeera destacaron este domingo que la calle pide cada vez más «una respuesta seria» a EE.UU. e Israel y cómo la asistencia de público a los funerales fue mayor ayer que el sábado.

Por su parte, el presidente estadounidense evitó alterar el tono conciliador de los últimos días, y aseguró ayer que «ninguna parte disparará contra la otra durante los funerales» y anunció que las conversaciones con Irán, que entran en su fase técnica y decisiva, continuarán tras el funeral del que fue guía supremo del país centroasiático durante casi 37 años.

Tras la procesión en Teherán, los restos mortales de Jamenei serán trasladados a la ciudad santa de Qom, de allí a los lugares sagrados de Karbala y Nayaf, en Irak, y finalmente regresarán a suelo iraní, donde recibirán su sepultura definitiva el jueves en el santuario del Imam Reza en Mashhad, también ciudad natal de Jamenei.

Una de las imágenes más llamativas de este domingo fue la aparición pública de tres de los cuatro hijos del difunto líder supremo, Mostafa, Meysam y Masoudquien no había sido visto desde el inicio de la pelea. Es decir, todos los descendientes varones del ayatolá excepto su sucesor al frente del Estado, Mojtaba Jamenei, que se supone que está gravemente herido y que No ha sido visto ni oído desde antes de su nombramiento.

El veterano clérigo Jafar Sobhani, de 97 años, presidió este domingo los rezos fúnebres, a los que asistieron autoridades tan destacadas como el exsecretario del Consejo Superior de Seguridad Nacional de Irán y ahora miembro del Consejo de Discernimiento, el exnegociador nuclear Said Jalili. También ha sido visto en público tras cuatro meses escondido del jefe de la Guardia Revolucionaria Islámica, Ahmad Vahidi, y del presidente de la República Islámica, Masoud Pezeshkian, del presidente del Parlamento Mohammad Bagher Ghalibaf y del comandante de la Fuerza Quds, Esmail Qaani.

Por otro lado, mientras las negociaciones entre Teherán y Washington están suspendidas debido a los funerales, la diplomacia desplegada por el régimen estos días parece estar ya dando algunos frutos concretos, ya que el Ministerio de Transportes de Qatar ayer levantó las restricciones parciales a la navegación que impuso el lunes tras la muerte de uno de sus ciudadanos en el mar a causa de heridas de metralla durante “operaciones militares en la región” en el marco de la guerra de Irán.

El Ministerio «insta a todos a cumplir con las normas e instrucciones marítimas vigentes, para garantizar los más altos niveles de seguridad en todos los viajes», añade el comunicado. De esta forma, la decisión revierte el aviso del 29 de junio que recomendaba la suspensión temporal de la navegación y la pesca hasta nuevo aviso, aunque el transporte marítimo comercial había quedado exento. En otra aparente señal de vuelta a la normalidad, las autoridades iraníes anunciaron ayer el regreso de los vuelos comerciales al aeropuerto internacional de Bandar Abbas, en el sur del país, tras cuatro meses sin actividad.

«El funeral de Ali Jamenei es, ante todo, una batalla de imagen. La República Islámica ha buscado convertir la asistencia masiva en un indicador de cohesión nacional, consciente de que ello refuerza su narrativa de legitimidad tras la guerra», dice a LA RAZÓN el analista político iraní Ehsan Rahimi. «Pero la escena también reveló ausencias importantes: los presidentes y ex ministros Rouhani, Ahmadinejad, Khatami y Zarif no fueron visibles en el acto central. Al mismo tiempo, tres hijos del difunto líder supremo fueron vistos ante las cámaras, mientras que Mojtaba sigue desaparecido. Teherán ha demostrado fortaleza; pero también reveló una continuidad cautelosa, incompletos y selectivos”, concluye el especialista en Relaciones Internacionales vinculado a la Universidad de Alicante.



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