Irán parece no tener un objetivo estratégico más allá de su propia supervivencia
El Primer Ministro de Israel, Benjamín NetanyahuLlegó ayer a la Casa Blanca para reunirse con Donald Trump por séptima vez desde el inicio de su segundo mandato en 2025. Un encuentro que volvió a estar fuertemente marcado por las presiones regionales y con el que Netanyahu buscaba ejercer presión sobre las negociaciones nucleares que Estados Unidos mantiene con Irán en Omán. En este contexto, LA RAZÓN ha podido hablar con el analista político especializado en Oriente Medio e Irán, Daniel Bashandeh, analizar el alcance del encuentro y sus implicaciones estratégicas.
¿Qué busca Irán con la nueva ronda de negociaciones con Estados Unidos?
La República Islámica busca la supervivencia. La estrategia de Irán en estas negociaciones es buscar ganar tiempo para consolidar una dinámica de negociación que incremente los costos políticos y estratégicos de una eventual intervención militar estadounidense. Además, alejar el debate de la represión. La República Islámica intenta monopolizar la narrativa política para controlar el debate, justificar la represión interna y consolidar la cohesión del sistema frente a las presiones externas. Buscan regionalizar el tema promoviendo una solución diplomática a través de los países vecinos, de modo que actúen como elemento disuasivo contra Trump. Al insinuar el riesgo de una guerra regional, pretenden aumentar los costos de cualquier escalada y detener la intervención directa. La República Islámica hoy parece no tener ningún objetivo estratégico claro más allá de su propia supervivencia o de garantizar un resultado favorable para sus élites. Ante la falta de reconocimiento o concesiones, ha retrocedido y endurecido su posición. Hubo un acuerdo entre Irán y Estados Unidos, pero la Administración Trump lo abandonó y la Administración Biden no logró reactivarlo. Mientras tanto, las sanciones han afectado al país en su conjunto, y el régimen no ha encontrado otro medio de gestión interna que el aumento de la represión y la «bunkerización».
¿Qué intereses comparten Israel y Estados Unidos con respecto a Irán y cómo influyen en la dinámica de la rivalidad regional?
Netanyahu acude a Washington con la intención de mantener la amenaza de Trump a Irán ya que en caso de un ataque iraní, Israel sería uno de los principales objetivos. Estados Unidos e Israel comparten el objetivo de evitar que Irán se consolide como un rival estratégico en la región. Israel, que busca la hegemonía regional, necesita frenar las capacidades balísticas y el programa nuclear de Irán. Ambos actores buscan la desmilitarización iraní y que, más allá de la República Islámica, Irán no sea un rival directo en la región. Irán, por su parte, considera estas capacidades esenciales para su disuasión y seguridad interna, por lo que difícilmente aceptará concesiones que lo debiliten. En este marco, Israel e Irán son percibidos como rivales directos en una competencia por la primacía regional.
¿Se puede descartar por completo una intervención militar estadounidense en Irán?
Trump sigue aumentando la presión, pero hasta ahora esa amenaza no ha debilitado la cohesión interna del régimen. Si se produjera una intervención militar, ésta tendría que ser contundente y decisiva, con capacidad real de desestabilización. Un ataque limitado a las instalaciones nucleares podría ser contraproducente, ya que podría «proteger» al régimen. Este riesgo ya habría llevado a Trump a descartar esa opción en enero. Trump ha reiterado que busca un acuerdo con Irán, pero las condiciones planteadas –poner fin al enriquecimiento de uranio, desmantelar el programa balístico y poner fin al apoyo a los actores aliados en la región– afectan directamente a los pilares de la estrategia de disuasión iraní. En este contexto, es probable que las negociaciones conduzcan a un punto muerto. En esta situación, Estados Unidos podría optar por intervenciones limitadas o acciones de presión selectivas con el objetivo de incrementar los costos para Irán y obligarlo a reconsiderar su posición negociadora. No olvidemos que otro de los objetivos de Trump es intentar controlar el mercado del petróleo iraní para debilitar a China. Este tema podría entrar en las negociaciones con Irán, que actualmente se encuentra bajo sanciones internacionales de Estados Unidos. Sin embargo, esto también podría desgastar a Trump debido a la división en su gabinete y partido por las intervenciones extranjeras. También podría obligar a Irán a atacar posiciones estadounidenses e israelíes.
¿Existe margen para un acuerdo viable sobre el enriquecimiento de uranio de Irán en el contexto actual?
El último acuerdo nuclear fijó un límite de enriquecimiento del 3,67%. Sin embargo, uno de sus principales problemas fue su carácter temporal. Además, limitar estructuralmente la capacidad de enriquecimiento es complejo, dado que Irán ya domina la tecnología necesaria. Teherán ha establecido el derecho al enriquecimiento como una línea roja, por lo que difícilmente aceptará renunciar a él. Aunque se podría explorar algún tipo de entendimiento con Estados Unidos, Israel se ha opuesto firmemente a cualquier fórmula que no implique una restricción mucho más severa. En el contexto actual, marcado por la reciente guerra de doce días, resulta especialmente difícil para los intereses de seguridad de Irán e Israel encontrar un equilibrio, especialmente después del alineamiento de los intereses de Estados Unidos e Israel en la región.
¿Cuál es el futuro del llamado «eje de resistencia» liderado por Irán?
Estados Unidos e Israel también buscan impedir que Irán apoye a sus representantes regionales, aunque este punto actualmente genera menos conflicto, dado que la República Islámica está centrada en preservar su estabilidad interna. El llamado «eje de resistencia» se creó para mantener las amenazas alejadas de las fronteras de Irán, pero ha mostrado un efecto adverso: a medida que Teherán expandió su influencia regional, descuidó su fuerza interna y proporcionó pretextos para que Israel y Estados Unidos atacaran posiciones iraníes, debilitando en última instancia su posición dentro del propio país. Los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023 le dieron a Netanyahu la causa para lanzar una campaña contra Irán.
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