Irán sale de la guerra con EEUU victoriosa pero con una población al límite
Entre la victoria y la derrota. Entre decenas de líderes políticos y militares asesinados, e infraestructuras vitales destruidas por completo y una victoria política casi aplastante, con un rescate financiero en camino.
[–>[–>[–>El régimen iraní ha claramente ganado la parte diplomática el conflicto con Estados Unidos e Israel, que ya desde el principio marcaron como su objetivo en la guerra una caída de la República Islámica que no ha ocurrido, ni se espera que lo haga. El preacuerdo con Washington, de hecho, marca una ruta relativamente esperanzadora para Teherán, que si acaba firmando la paz definitiva será regada con una lluvia de millones.
[–> [–>[–>Ya hay algunos en camino. EEUU ha levantado las restricciones al crudo y gas iraní hasta el 21 de agosto. Las negociaciones siguen para la entrega a Irán de varias decenas de miles de millones de dólares congelados en el extranjero, además de un rescate —aunque EEUU lo catalogó un «plan de desarrollo económico» en el preacuerdo por valor de un mínimo de 300.000 millones de dólares.
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Irán necesita desesperadamente el dinero. Las estimaciones aseguran que la guerra contra EEUU e Israel —empezada el 28 febrero y parada el 7 de abril gracias a un frágil alto el fuego que fue violado constantemente— ha costado al país persa en torno a 230.000 millones de dólares en daños.
[–>[–>[–>«El gobierno ya se ha visto obligado a endeudarse con el banco central para poder cubrir el coste de la guerra. Esto hará que la inflación suba en los próximos meses. Un acuerdo definitivo con EEUU no normalizará del todo la economía de nuestro país», ha declarado esta semana el ministro de Economía y Finanzas persa, Seyed Alí Madanizedah.
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Presión social
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Esto pondrá aún más presión a una población iraní que recibe presión por todos lados. Oficialmente, la inflación en el país se sitúa en el 77% interanual, pero la cifra real podría ser mucho más elevada. Esto no es nuevo, ni a causa de la guerra: en diciembre del año pasado y enero, esta inflación desbocada propició el estallido de la ola de protestas en Irán más violenta desde la instauración de la República Islámica, en 1979.
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[–>La respuesta del gobierno fue brutal: sobre todo en dos días de enero, el 6 y el 7, en dos grandes manifestaciones en todo el país, las autoridades mataron a al menos 10.000 personas, muchas de ellas por disparos a la cabeza, con escopetas y a bocajarro, según testigos.
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Los expertos consideran que la entrada de dinero del exterior —y una posible entrada de Irán a los mercados internacionales, tras décadas de aislamiento casi total— podrán resultar positivos en el largo término; pero en el corto, todo esto no hará más que aumentar la inflación, y soterrar aún más el poder adquisitivo de los iraníes.
[–>[–>[–>«Durante 50 días [a causa del doble bloqueo estadounidense de Ormuz] No pudimos exportar ni un solo barril de petróleo. Han destruido nuestra economía.y muchos jóvenes han perdido sus empleos y sus esperanzas para el futuro. Debemos pagar pensiones, pero no podemos recaudar impuestos. Siento que si no somos capaces de satisfacer las necesidades de la gente, entonces el descontento puede volver a salir a las calles«, declaró este miércoles el presidente moderado iraní, Mesud Pezeshkianmuy criticado y cuestionado por los sectores más conservadores y radicales dentro del poder en Teherán.
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Miedo en las calles
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Durante la guerra —y después de ella— la presión contra los iraníes no solo ha sido económica. El gobierno ha acelerado sus condenas a muerte y las ejecuciones de los condenados, con varios cada semana, tanto acusados de «colaborar con el enemigo» como de haber «cometido crímenes contra Dios» en las protestas de enero.
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Con la situación económica límite, no se espera que este ritmo de condenas y ejecuciones vaya a bajar pronto. «La cuestión central es si la sociedad civil iraní puede reorganizarse después de haber sufrido tantas derrotas, represión y trauma colectivo —escribe la socióloga Mahrdad Darvishpur, profesora de la Universidad de Mälardalen, en Suecia—. Yo creo que sí. La resiliencia de la sociedad iraní no debe ser subestimada. El régimen muchas veces ha sido incapaz de volver atrás cuando han ocurrido cambios sociales. Y las protestas de principios de año, sumadas a la guerra, pueden suponer un gran cambio social dentro de Irán».
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