Israel trata de impedir la reproducción del pueblo palestino con ataques a las maternidades en Gaza
En la Franja de Gaza, las manos que traen la vida son objetivo de muerte. A su desaparición, le sigue la de todo un pueblo. Por eso, las matronas en Gaza esconden su nombre. Preservan su identidad en secreto. No gritan a los cuatro vientos que tienen ese poder ancestral de propiciar la llegada al mundo de cientos y cientos de bebés. Frente a un enemigo que mata a madres, niños y recién nacidos, saben que ellas, como responsables de facilitar la continuación de la especie con sus conocimientos para asistir en partos, están también en su diana. Los ataques contra hospitales, maternidades y bancos de semen siguen la misma estrategia. El Ejército israelí no sólo destruye la vida que ya existe en Gaza, sino también la que está por venir.
[–>[–>[–>Rida prefiere no compartir su nombre completo. Trabaja como matrona en una clínica de Project Hope en el centro del enclave palestino. «Me encanta cuidar a los demás», reconoce en llamada telefónica desde allí. Heredó esa pasión de su madre, que también era partera. Es una tradición familiar. «Desde niña, veía cómo trabajaba, cuáles eran los beneficios de su trabajo y cómo era capaz de ayudar a muchas parturientas; esto me hizo amar este trabajo», dice a EL PERIÓDICO. En ningún momento imaginó que esta profesión, que se moría por estudiar, podría ser el motivo que la llevara a perder la vida. Aparte de trabajar a contrarreloj y compensar la escasez con inventiva, Rida busca la manera de sobrevivir.
[–> [–>[–>Caída de la natalidad
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Sólo en los tres primeros meses de la ofensiva militar israelí contra Gaza en el otoño de 2023 se registraron 45 ataques contra maternidades o centros médicos neonatales en todo el enclave, según denuncia un informe reciente de Médicos por los Derechos Humanos (PHR, por sus siglas en inglés). Además, al menos 33 de los 36 hospitales de Gaza han sido destruidos por completo o sufrido daños considerables. No solo se anula el presente sino que se ahoga al futuro. El largo conflicto ha destrozado el sistema maternal y reproductivo, lo que ya está teniendo graves consecuencias para los embarazos actuales y los recién nacidos. Los temores aumentan al comprobar el impacto que podría tener en las próximas generaciones. De momento, ya se ha registrado una caída del 41% en los nacimientos durante la primera mitad del 2025 respecto a las últimas cifras disponibles del Ministerio de Salud palestino durante el mismo período en 2022.
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Durante ese medio año, también se registraron 2.600 abortos espontáneos, 220 muertes relacionadas con el embarazo, 1.460 nacimientos prematuros, más de 1.700 recién nacidos con bajo peso y más de 2.500 bebés requirieron cuidados intensivos neonatales. La tragedia de Gaza se explica, en parte, a través de cifras, porque Israel no permite la entrada de prensa extranjera en el enclave, a la vez que asesina de forma sistemática a los periodistas locales. «Todas las mujeres que dan a luz están muy preocupadas, incluso antes del embarazo», constata Rida, quien siente a diario esa inquietud sin fin. «Algunas recién casadas, como es habitual, desean un bebé, pero ahora están pensando en usar la planificación familiar aunque es muy difícil acceder al método adecuado», relata la matrona. Ella, casada hace poco más de un año, se incluye entre ellas.
[–>[–>[–>El cuerpo de la bebé palestina de tres meses Shatha Abu Jarad, que murió de frío según los médicos, es transportado por su tío al hospital Al-Shifa en la ciudad de Gaza el 20 de enero de 2026. Las condiciones de vida diaria de la gran mayoría de los residentes de Gaza siguen siendo extremadamente precarias, con más del 80% de la infraestructura destruida, según las Naciones Unidas. Varios trabajadores humanitarios y de la ONU dijeron a la AFP que, si bien la situación ha mejorado en algunas zonas desde el alto el fuego, la respuesta humanitaria sigue siendo insuficiente debido a las restricciones de acceso impuestas por las autoridades israelíes, que niegan estas afirmaciones. Las redes de agua y electricidad, así como la gestión de residuos, ya no funcionan. / Omar AL-QATTAA / AFP
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Aumento de los abortos espontáneos
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En un pueblo como el palestino, cuya existencia lleva décadas bajo amenaza, los bebés siempre han sido deseados. Para estas mujeres, expresar de forma abierta que no quieren quedarse embarazadas es romper un tabú en la sociedad palestina. La falta de métodos de prevención no evita, sin embargo, que haya embarazos no deseados. «Las mujeres embarazadas y lactantes se enfrentan a situaciones muy difíciles, como la mala nutrición, la ausencia de medicamentos y el cierre de las fronteras, además de las dificultades para ir a los controles médicos por la falta de transporte», constata el doctor Barbakh, ginecólogo y obstetra en una clínica de Project Hope en Jan Yunis, ubicada al sur de Gaza.
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«Han aumentado los abortos espontáneos por el miedo, el estrés emocional, la tensión y la vida difícil que viven las mujeres en Gaza», dice a este diario. Sólo tras el primer año de guerra, las posibilidades de que una palestina sufriera un aborto o muriera por una complicación durante el alumbramiento se multiplicaron por tres, según admitió la ONU el pasado diciembre. Muchos partos se realizan sin anestesia y la lactancia de las madres gazatíes viene marcada por el hambre extrema, agravada por la prohibición de entrada de leche de fórmula por parte de las autoridades israelíes durante meses.
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[–>«Genocidio reproductivo»
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Más allá de las dificultades individuales que sufren estas mujeres en un momento supuestamente vinculado a la felicidad y al deseo de expandir la familia, hay algo de sistemático en su sufrimiento. Los constantes ataques contra sitios clave para la reproducción del pueblo palestino, como maternidades, centros de reproducción asistida o bancos de semen, muestran que hay un intento deliberado de desmantelar la capacidad del pueblo palestino de reproducirse como comunidad. Expertos en justicia reproductiva y colectivos feministas denuncian que, en Gaza, Israel está llevando a cabo un «genocidio reproductivo» al eliminar todas aquellas infraestructuras que permiten la reproducción del pueblo palestino y, por lo tanto, su continuidad en el tiempo.
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En los informes de PHR de Estados Unidos e Israel, señalan el ataque del Ejército israelí en diciembre de 2023 contra la clínica de reproducción asistida al Basma, el centro de fertilidad más grande de Gaza, como prueba de ese macabro plan. El bombardeo contra este complejo en Ciudad de Gaza destruyó unos 5.000 especímenes reproductivos y detuvo entre 70 y 100 procedimientos de reproducción asistida mensuales. Además del desmantelamiento del sistema de salud materna, las madres y las matronas están siendo asesinadas de forma directa o indirecta. Sólo durante los seis primeros meses de la guerra más de 6.000 madres fueron asesinadas, según ONU Mujeres. Cada hora dos madres gazatíes desaparecían. Las que siguen con vida están desnutridas, dan a luz a bebés de bajo peso y las embarazadas son obligadas a compartir cama en el hospital.
[–>[–>[–>Parto entre bombardeos
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Hanaa Mansour dio a luz dos veces durante la ofensiva militar contra Gaza. Su primer hijo nació en octubre de 2023, y su pequeña en junio de 2025. «No me lo esperaba, y, de hecho, no estaba planeado tener dos bebés«, reconoce en mensajes de voz. «Al estar embarazada durante la guerra, te invade, ante todo, un miedo enorme, porque constantemente estás pensando en el bebé dentro de ti, en el momento en que darás a luz, si estará seguro o no», dice a EL PERIÓDICO. El trauma del primer parto de aquel bebé tan deseado aún la acompaña. «Cuando fui al hospital, fue muy aterrador porque había bombas alrededor y se oía el sonido de las bombas y de todo lo que se destruía mientras daba a luz», rememora. Hanaa se sabe afortunada por tener a sus hijos con ella, pero es un sufrimiento constante cada vez que enferman y no puede hacer nada por ellos.
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«Al estar embarazada durante la guerra, te invade, ante todo, un miedo enorme, porque constantemente estás pensando en el bebé dentro de ti, en el momento en que darás a luz, si estará seguro o no»
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«Es muy duro, odio cuando mis bebés enferman, me duele verlos así», lamenta por mensajes, después de lanzar una retahíla de preguntas con dudas médicas. Ella, en la escasez de Gaza, es incapaz de resolverlas. La angustia de las madres de Gaza no acaba al dar a luz, sino que se multiplica. Una comisión de Naciones Unidas ha señalado el impacto sobre el derecho a la salud reproductiva como una de las razones para declarar las acciones de Israel como un genocidio. «La violencia reproductiva constituye una violación del derecho internacional; cuando se lleva a cabo sistemáticamente y con la intención de destruir, se enmarca en la definición de genocidio; la destrucción de la atención materna en Gaza refleja la imposición deliberada de condiciones de vida destinadas a provocar la destrucción total o parcial del pueblo palestino», afirma el informe de Médicos por los Derechos Humanos.
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