James Bond también puede ser Mario Casas
Los más célebres espías modernos, casi sin excepción, provienen de Hollywood. Lo más parecido a héroes como James Bond, Jason Bourne o Ethan Hunt que nuestro cine ha aportado es, probablemente, el patán protagonista de la adaptación del tebeo homónimo Anacleto, agente secreto. “Tradicionalmente, en España ese género de ficción ha estado vinculado a la parodia; diría que hasta ahora el espionaje no se usaba como asunto de películas de acción propiamente dichas”, confirma Dani de la Torre, director de la superproducción -según nuestros estándares, se entiende- que ahora, sirviéndose de la rotundidad del actor Mario Casas, derriba esa barrera. “Es importante que nos sacudamos de encima el complejo de inferioridad y el miedo a las comparaciones con el cine estadounidense”, añade De la Torre. “Debemos atrevernos a contar historias de todo tipo”.
[–>[–>[–>Producida por Amazon -mañana viernes se estrena en su plataforma de ‘streaming’-, ‘Zeta’ pone en movimiento su peripecia argumental con el asesinato simultáneo de cuatro exagentes de inteligencia españoles en otras tantas embajadas repartidas por el mundo. Tras descubrir que todos ellos habían participado 35 años atrás en una misma operación clandestina en Colombia, y que en ella también estuvo implicado un quinto oficial que al parecer ha escapado con vida, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) encarga la búsqueda del fugitivo a su mejor hombre.
[–> [–>[–>Mario Casas en ‘Zeta’. / EPC
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Lo que sucede después, decimos, está exhibe la influencia inconfundible de las convenciones narrativas consustanciales al cine de acción estadounidense, pero al mismo tiempo se distancia de sus referentes a través de su compromiso con la verosimilitud, o algo parecido. Para entendernos: aquí el agente Zeta no se enfrenta a un supervillano decidido a dominar el mundo sino a un criminal sediento de venganza, y entretanto da muestras de una vulnerabilidad que no tiene nada de hollywoodiense. “Los héroes como Bond o Hunt eliminan a sus enemigos sin despeinarse y luego se van a casa a relajarse viendo una serie”, bromea el cineasta gallego. “Pero, en el mundo real, un espía enfrentado a una misión que lo obliga a matar queda marcado de por vida”.
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A la hora de escribir ‘Zeta’ mano a mano con dos expertos en el ámbito de la intriga, Oriol Paulo -director de títulos como ‘El cuerpo’ (2012) y ‘Contratiempo’ (2016)- y Jordi Vallejo -coguionista de ‘El pacto’ (2018) y ‘No matarás’ (2020)-, De la Torre buscó esa credibilidad a través de los testimonios y el asesoramiento de auténticos agentes del CNI. “Ellos nos dejaron claro que el trabajo de un espía no es como las películas suelen retratarlo las películas”, recuerda. “Que los verdaderos agentes secretos a veces fallan, y toman decisiones equivocadas, y sienten mucho miedo al participar en operaciones que pueden acabar con vidas, incluida la suya propia”.
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El resultado es una película que, además, mantiene un pie clavado en la realidad sociopolítica española, y eso la emparenta con los otros thrillers que componen la filmografía de su director. Tras abordar la mala praxis de los bancos en ‘El desconocido’ (2015), retratar la violencia anarquista a principios del siglo pasado en ‘La sombra de la ley (2018), acompañar a un grupo antiterrorista de la Policía Nacional a lo largo de las tres temporadas de ‘La unidad’ y dedicar las dos de ‘Marbella’ a contemplar los tentáculos de la mafia que opera en la ciudad malagueña, ahora vincula la misión del agente Zeta a las conexiones que existieron en su día entre ETA, la guerrilla colombiana y el narcotráfico gallego.
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De ETA a las FARC
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“Esto también me lo contaron los oficiales del CNI”, explica. “Muchos etarras huidos a Latinoamérica instruyeron a las FARC en la fabricación de explosivos, y algunos de ellos trabajaron también para [el capo de la droga] Pablo Escobar«. ¿Hasta qué punto es necesaria especial delicadeza al manejar material tan sensible como la violencia de ETA en una película de aventuras? “Defiendo que las ficciones aborden el tema con total libertad”, responde De la Torre. “Eso me parece mucho más saludable que el uso partidista y confrontacional que los políticos hacen de ello”.
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[–>Se desconoce cuánto ha costado ‘Zeta’ pero, de nuevo, cabe poca duda de que su presupuesto supera sustancialmente lo habitual en el cine español. Su rodaje se prolongó a lo largo de 11 semanas repartidas entre Galicia, Madrid, Tallin (Estonia) y Río de Janeiro (Brasil), e implicó tanto elaboradas recreaciones de época como escenas repletas de figurantes y complicadas coreografías de persecuciones. De la Torre reconoce que disponer de más dinero que gastar aumenta el sentido de responsabilidad frente a esa inversión.
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“Al final, el éxito o el fracaso de una película acaba asociándose a la labor del director; nuestro valor como profesionales está supeditado a la acogida que tuvo nuestro trabajo más reciente”, comenta, aunque matiza. “También es cierto que, a causa del aumento de producción derivado de la eclosión de las plataformas de ‘streaming’, actualmente las películas y series que no logran conectar con el público pasan más desapercibidas, y marcan menos a sus responsables”.
[–>[–>[–>‘Zeta’ se incorpora mañana al catálogo de Amazon Prime sin pasar por las salas de cine, pero eso no impide que el director vea en ella el posible inicio de una saga como la de 007 o ‘Misión imposible’. “A decir verdad, la concebimos con esa idea en mente”, reconoce. “Nos encantaría involucrar a Zeta en nuevas aventuras alrededor del mundo, y creo que en nuestro panorama actual hace falta una mayor apuesta por un tipo de cine que invite al público a tirarse en el sofá con una bolsa de palomitas, y que le cuente cosas relevantes sin dejar de entretenerle”.
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