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Japón reabre la mayor central nuclear del mundo

Japón reabre la mayor central nuclear del mundo
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  • Publishedenero 22, 2026




Quince años después accidente de fukushimaLo que provocó una revisión de la seguridad de las plantas en todo el mundo y llevó a Japón a considerar abandonar la energía nuclear, el país ha comenzado a reabrir La central nuclear más grande del mundo, Kashiwazaki-Kariwa.. La planta, situada en Niigata, al noroeste de Tokio, junto al mar, cuenta con siete reactores del tipo BWR que suman 8.200 MW. Su construcción se inició en los años setenta y finalizó en 1997.

Según anunció la compañía eléctrica japonesa Tokyo Electric Power Company (TEPCO), ha puesto en servicio el reactor seis, uno de los dos que ya cuentan con la aprobación de las autoridades para volver a funcionar después de que toda la planta se paralizara en 2011. Tanto el reactor 6 como el 7 consiguieron todos los permisos en 2023.

Se trata del primer encendido de una planta operada por TEPCO, que gestionaba la central de Fukushima antes del accidente de 2011 provocado por el terremoto y el tsunami. Por su tamaño, la central es clave tanto para la energética como para el Gobierno japonés y sus nuevos planes, corregidos después de que hace quince años se planteara reducir el papel de la energía nuclear en su mix energético, lo que supuso aumentar drásticamente su dependencia de la energía extranjera y de la factura eléctrica.

En 2011, Japón generó El 30 por ciento de su electricidad con energía nuclear y planeaba aumentar ese porcentaje al 40% en cinco años. Ahora, el Gobierno japonés está trabajando en la puesta en servicio de los reactores que cerraron para ser inspeccionados y adaptados a los nuevos requisitos de seguridad, también con vistas a aumentar el porcentaje de energía nuclear en la red del 8 por ciento actual al 20% en 2030. Hasta ahora, Japón ha reabierto 15 reactores y 10 están en proceso de lograrlo de un total de 33. En paralelo, el país ha dado autorización para que plantas que cumplan con requisitos de seguridad puedan operar más allá de los 60 años.

La decisión contrasta con la de Españael único país con plantas en funcionamiento que tiene previsto su cierre (a la espera de lo que ocurra con Almaraz y su petición de seguir operando más allá de la fecha prevista) y el de Alemaniaque precisamente por culpa de Fukushima decidió cerrar paulatinamente todas sus plantas, proceso que concluyó en 2023 y que hace unos días lamentó el canciller Friedrich Merz.

En un foro, Merz dijo que era «un grave error estratégico» cerrarlos y que al menos deberían haber retrasado la medida unos años.



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