Johan era un ‘genialoide’ que cambió la cultura derrotista del Barça
-¿Qué significa para usted la figura de Johan Cruyff ?
[–>[–>[–>Cruyff es, sin duda alguna, uno de los cinco grandes futbolistas de la historia del fútbol junto a Alfredo Di Stéfano, Pelé, Diego Armando Maradona y Lionel Messi.
[–> [–>[–>-Usted habla de Cruyff con la pelota en los pies, pero habría que sumar también su influencia desde el banquillo.
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-Si sumamos su relevancia como jugador a la de entrenador estamos hablando de la figura más importante de la historia del fútbol. Se trata de un jugador de súper élite y de un entrenador que cambió el fútbol desde el banquillo.
[–>[–>[–>-Dice que cambió el fútbol, pero ¿cambió también la cultura futbolística del fútbol español?
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-Cuando Johan desembarca en España a mediados de los años 70 su presencia tiene incidencia directa en dos culturas. Primero en la del Barcelona, porque cambió la, por entonces, cultura derrotista del club. Había cierto punto de resignación. Y luego también cambia la cultura del fútbol español. Hablamos de una persona extremadamente pragmática que, sin embargo, pone el foco en la belleza del fútbol. Lo cual es muy significativo. Además, Cruyff, que siempre fue extraordinariamente inteligente, aprovechó la complicidad de la Quinta del Buitre, una generación de futbolistas que alcanzó el éxito con una propuesta que priorizaba el talento. Johan los admiraba mucho, por más que fueran las estrellas de un Real Madrid que era su rival.
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[–>-Lo califica como «extraordinariamente inteligente»…
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-Cruyff fue un ‘genialoide’ que consiguió que la gente creyese en su propuesta porque además lo hizo ganando. Y el éxito es el único camino por el que se puede transitar en el fútbol cuando se quiere hacer creer a jugadores y a los aficionados en un modelo de juego. Cruyff era sinónimo de éxito.
[–>[–>[–>Johan Cruyff, en su debut con el Barça. / EPC
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-¿Recuerda la primera vez que coincidió con él en un terreno de juego?
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-Cómo no. Yo llegué a España siendo un pibe en el año 1975, vine desde Rosario a Vitoria fichado por el Alavés. Para entonces él brillaba en su máximo esplendor en el Barcelona. La primera vez que coincidimos en el campo fue en un partido de Copa entre el Alavés y el Barcelona. Johan era una figura singular en el césped. Gobernaba los partidos y los árbitros eran empleados suyos. Recuerdo que se produjo una falta y él tenía cogida la pelota bajo el brazo mientras atendían a un jugador en el césped. En ese momento me acerqué a Johan y le dije: ‘¿Por qué no te quedas con esa pelota y el resto jugamos con otra?’. Me miró y me dijo: ‘¿Cómo te llamas, chaval?’. Le dije: ‘Jorge Valdano’. Me preguntó la edad y le respondí: ‘Veinte años’. Y en ese momento, con el árbitro como testigo de la conversación, me dio una respuesta que nunca he olvidado: ‘Con 20 años para ti soy ‘don Johan’. Siempre guardé aquel momento en mi memoria como un instante divertido, pero años después descubrí una fotografía de ese momento en la que a él se le veía muy serio durante nuestra conversación. Era diferente, con una personalidad superlativa.
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-Entiendo que aquella relación fugaz se afianzó con los años…
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-Sí, por supuesto. Mi relación siempre fue de evidente admiración. Primero como futbolista, que fuimos los dos, y después como entrenadores, especialmente tras lo ocurrido en las Ligas de Tenerife.
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-¿Qué le hacía diferente como entrenador?
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-Hablamos de alguien que tenía una visión clarividente del fútbol. Recuerdo que mientras otros se peleaban por fichar al central más áspero de la temporada previa, Cruyff contrató a Koeman para el Barcelona. Un defensa que sabía jugar al fútbol, un atacante que actuaba como defensa para salir jugando desde atrás. Y además el hombre que marcó el gol del triunfo de la primera Copa de Europa del Barça. Después Johan apostó por otros futbolistas como Michael Laudrup o como Romario, jugadores de un talento indiscutible, pero por los que nadie se atrevía a apostar por miedo a que no estuviesen a la altura de la exigencia del fútbol de élite. Él predicaba con el ejemplo y además le daba resultado. Johan era el técnico más pragmático que había, pero a la vez nadie arriesgaba más que él cuando detectaba a un jugador de talento y apostaba por él.
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-No solo cambió la cultura derrotista del Barcelona y le puso a jugar, también muestra el camino al fútbol español…
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-En aquellos tiempos el fútbol español se identificaba con la ‘furia’, que no es más que un estado de excepción de la actitud. Y en ese fútbol español tan aguerrido y sacrificado aterriza una figura como Cruyff para enseñarnos que hay que entregar la pelota a quienes saben cuidarla. El final de esa historia la conocemos todos…
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-¿Cómo se veía la figura de Cruyff desde el Real Madrid?
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-El Real Madrid por entonces venía de ganar las Ligas con la Quinta de Buitre, aunque se nos resistía la Copa de Europa. Pero Johan logra algo muy importante en el Barcelona, algo que no había conseguido nadie antes al encadenar por primera vez cuatro Ligas. Desde Madrid le observábamos con admiración y con una rivalidad respetuosa, como no podía ser de otra forma.
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-Ahora que se cumplen diez años sin Cruyff, ¿se mantiene vivo el legado de Johan en el Barça?
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-Por supuesto que sí. Johan ha dejado un enorme legado en Barcelona que aún hoy se mantiene vigente. Como decía antes, Johan es un ‘genialoide’, y el Barcelona ha tenido la suerte de alumbrar a otro en la persona de Guardiola. Pep ha heredado ese legado de Johan y ha sido capar de normalizarlo, de armar un método a partir de las enseñanzas de Johan y todo eso desemboca en el mejor Barcelona de la historia. Pep es el cómplice necesario de Johan para convertir su legado en una herencia transversal que se sigue transmitiendo de generación en generación en La Masia. Cruyff está muy presente en el Barcelona de hoy en día.
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-Cruyff también se abrazó a Catalunya.
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-Johan se abraza a la catalanidad, pero lo hace para hacerla suya. Lo hace para desafiarla, no para acomodarse a ella.
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-¿Le echa de menos?
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-¿Y quién no?
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-Gracias, Jorge.
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-A vosotros, hablar de Johan siempre es un placer.
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