Economia

John Müller: Maldición del petróleo

John Müller: Maldición del petróleo
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  • Publishedenero 6, 2026



Antes donald triunfo Reclamaría el petróleo Venezuelaquienes realmente lo consiguieron a precio de ganga fueron chinos y cubanos. No hay que olvidar que el petróleo siempre ha sido el gran factor de poder -y distorsión- de La política venezolana. De hecho, la primera persona que intentó seducir a Trump con petróleo fue Nicolás Maduro el verano pasado. Activó una estrategia explícita para excitar su conocida mentalidad transaccional: ofreció acuerdos petroleros, prometió facilidades regulatorias y dio la bienvenida a las inversiones de empresas estadounidenses. No fue un gesto ideológico ni una apertura democrática. Fue una maniobra de supervivencia. Maduro entendió -mejor que los políticos europeos- que a Trump no le mueven afinidades morales, sino intereses específicos. Y puso el aceite sobre la mesa.

En segundo lugar, Trump no necesita el petróleo venezolano. EE.UU Actualmente es el mayor productor mundial de petróleo crudo y gas. Tiene mucho petróleo, reservas estratégicas y acceso preferencial a proveedores mucho más cercanos y fiables como Canadá y México. Entonces, ¿qué busca Trump? Bueno, controlar, no saquear. El control estratégico de un recurso que el chavismo ha subestimado durante años, especialmente a Porcelanaen condiciones opacas y a precios de ganga, a cambio de financiación y oxígeno financiero. Desde la perspectiva estadounidense, permitir Pekín consolidar posiciones sobre las mayores reservas probadas de petróleo del mundo no es una anécdota comercial, sino una anomalía geopolítica de primer orden.

Muchos intelectuales venezolanos han señalado que el petróleo ha sido una maldición para su país. Durante décadas, Venezuela Fue el ejemplo clásico de un estado rentista. El petróleo crudo financió el presupuesto, apoyó el tipo de cambio, amortiguó las crisis sociales y permitió posponer las reformas. Mientras fluía el petróleo, la política evitó tomar decisiones difíciles: diversificar la economía, fortalecer las instituciones, limitar el clientelismo. El sistema funcionó… hasta que dejó de funcionar. Prestigiosos tecnócratas, como Moisés Naím cualquiera Ricardo HausmanIntentó reconducir la situación, pero se topó con la incomprensión social. El Caracazo de 1989 no fue un accidente: fue la expresión violenta de un contrato social roto.

En lugar de reformar el estado rentistaEl chavismo lo hipertrofió. La Venezuela anterior a Chávez era disfuncional, pero corregible. El chavismo cruzó una línea: destruyó los incentivos básicos de la economía y eliminó los contrapesos políticos.

También hay un objetivo adicional en la estrategia de Trump, menos mencionado pero clave: recortar el subsidio petrolero a Cuba, hogar del guardaespaldas de Maduro. El petróleo venezolano ha sido el sustento del régimen cubano durante años. La ironía final es evidente: quienes acusan a Trump de querer ‘robar’ el petróleo venezolano guardan un clamoroso silencio sobre quién lo despilfarró, hipotecó y entregó durante años. El verdadero saqueo no vino del exterior. Fue interno. Y sigue siendo así. jmüller@abc.es



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