José Elías entra en una pelea quijotesca con un gigante energético finlandés para conquistar Escandinavia
Guerra de opas a temperaturas bajo cero y con un empresario ‘influencer’ español de por medio. Mientras Europa sufre una de las olas de calor más severas de los últimos años, en el norte dos empresas -de tamaños muy diferentes- luchan por convertirse en … con control de una empresa noruega. Una pelea desigual, pero jugada con astucia puede desequilibrar la balanza.
El 25 de junio Audax Renovablesuna compañía energética española controlada y presidida por José Elíasanunció su intención de presentar una oferta voluntaria en efectivo por el 100% de las acciones en circulación de Grupo Elmera. La intención era poner 400 millones sobre la mesa.
Desde Audax justifican esta operación corporativa en «una clara lógica industrial encaminada a ganar escala» y consolidar a la energética española como un actor relevante en Europa. En este sentido, la entrada en Elmera permitiría reforzar la diversificación geográfica del grupo, reducir su exposición a riesgos específicos de mercado, precio o regulación y acelerar su presencia en los países nórdicos, una región estratégica por su alto nivel de electrificación y menor dependencia del gas, explicó la compañía de José Elías.
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Repsol, Moeve, Mercadona…
Pero todo esto estalló unas horas después. El gigante energético finlandés fuertecon un valor de mercado de 17.800 millones (Audax vale 560 millones), sólo ligeramente inferior al de Telefónica, ha pactado los términos para la adquisición de Elmera en una operación valorada en 5.100 millones de coronas noruegas (452 millones de euros).
Como si el golpe sufrido por Audax no hubiera dolido lo suficiente, el consejo de administración de Elmera recomendó por unanimidad que los accionistas aceptaran la propuesta, y el 37% del capital ya se ha comprometido a respaldar la oferta. Pero José Elías no ha dicho su última palabra, y después de muchos años explicando cómo ganar terreno en el segmento empresarial, ahora es el momento de demostrarlo.
ve por todo
Tras esta situación, Audax no quiere retirarse de la pelea, y la compañía ha manifestado públicamente que sigue considerando a Elmera como una empresa muy atractiva y que «una combinación entre ambas tendría sentido industrial y estratégico».
En Audax insisten en que su propuesta destaca por varios factores «muy atractivos» que conviene tener en cuenta, como el pago íntegramente en efectivo, la financiación comprometida, el bajo riesgo regulatorio y un umbral mínimo de aceptación del 66%.
En la energética española, y apuntando a una cuestión muy delicada en este tipo de operaciones, consideran que «la combinación de dos de los principales operadores de comercialización de electricidad en Noruega podría plantear problemas de competencia que afecten al calendario y a la probabilidad de cerrar esta operación alternativa».
Pese a todo, y aunque Audax estaría dispuesta a mejorar la oferta, siempre y cuando se les permita acceder previamente a la información necesaria (‘due diligence’ confirmatoria) para analizar en detalle el Elmera, «las oportunidades estratégicas y las decisiones de asignación de capital no pueden mantenerse abiertas indefinidamente». Y lanzan otro dardo: «Audax tiene otras múltiples oportunidades estratégicas identificadas».
Un plan trazado
El crecimiento inorgánico no era una prioridad para Audax cuando reveló su plan estratégico 2026-2030 a finales del año pasado. El plan refuerza también el negocio de marketing, que la compañía identifica como su principal motor de crecimiento, y apuesta por diversificar su actividad con la entrada en las telecomunicaciones y el desarrollo de nuevos servicios de valor añadido.
De hecho, la tecnología, especialmente la inteligencia artificial y el Internet de las Cosas (IoT), será un pilar más para mejorar la experiencia del cliente y aumentar la eficiencia operativa. Pero tampoco se descarta abrirse a nuevas oportunidades de negocio y Elmera puede representar ese salto.
Sin embargo, en esta guerra de opas habrá que tener cuidado porque Audax se comprometió a mantener un ratio de deuda financiera neta sobre EBITDA inferior al triple y una conversión media de EBITDA en flujo de caja operativo superior al 70%. Es decir, la disciplina financiera era parte del plan y la conquista de Escandinavia no puede acabar con todo.
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