Jubilaciones a la australiana, con base pública y ahorro obligatorio
Organismos, expertos y economistas nacionales e internacionales buscan una fórmula que permita recuperar la sostenibilidad del sistema de pensiones, acorralado por el envejecimiento y la falta de ingresos, pese a los casi 22 millones de afiliados. El modelo de cuentas nocionales sueco, la capitalización chilena… y … ahora también las reformas emprendidas por Australia, que se han consolidado como una referencia exitosa internacionalmente, por su capacidad para fortalecer los ahorros para la jubilación y, al mismo tiempo, apoyar el crecimiento económico. El mundo mira con atención lo que ha conseguido el país oceánico, que es lo que muchos otros buscan e intentan pero sin conseguir soluciones efectivas, como le está sucediendo a España, que, tras varias reformas paramétricas, no encuentra la clave para configurar un sistema resistente a la edad y a los vaivenes de las crisis.
En busca de esta estabilidad, Australia implementó hace décadas una fórmula que combina protección pública y ahorro individual obligatorio; el llamado ‘jubilación’ se convirtió en la pieza central de esa estrategia. Desde la década de 1990, las empresas están obligadas por ley a asignar un porcentaje del salario de cada trabajador a una cuenta de jubilación personal que se invierte a largo plazo. Este fondo pertenece al empleado, no al Estado, y se acumula a lo largo de su vida laboral.
El sistema en cuestión se basa en tres pilares. El primero es el ‘Pensión por edad’, una prestación pública básica, no contributiva, financiada mediante impuestos generales, que sólo pueden cobrar los residentes con un mínimo de 10 años, que no hayan interrumpido su residencia durante al menos cinco años y que pasen los duros controles de ingresos y patrimonio. La segunda, y principal, es la ya mencionada. ‘jubilación’Ahorro para el retiro obligatorio vinculado al empleo, capitalizado y administrado por entidades privadas. Y el tercero es el ahorro voluntario complementario.
A partir de julio de 2025, la cotización obligatoria del empleador asciende a 12% del salario ordinarioy la participación es obligatoria y prácticamente universal para los trabajadores ocupados entre 18 y 67 años, independientemente de su nivel de ingresos y del tipo de contrato. El modelo australiano, después de casi 35 años desde su implementación, ha generado aproximadamente 1 billón de dólares en ahorros adicionales para los hogares.
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Un futuro colchón para los hogares
Casi 35 años después de su implementación, la «jubilación» ha ayudado a generar aproximadamente 1 billón de dólares en ahorros adicionales para los hogares australianos. El país tiene el quinto mercado de pensiones de capitalización más grande del mundo después de Estados Unidos, Japón, Canadá y el Reino Unido.
Aunque Australia tiene sólo 27 millones de habitantes y 14,7 millones de trabajadores, el país tiene el quinto mercado de pensiones más grande de capitalización en el mundo -después de las de EE.UU., Japón, Canadá y Reino Unido-, con activos bajo gestión de 2,6 billones de dólares a finales de 2024, equivalente a más del 146% de su PIB. Los 67 fondos de pensiones (fondos de jubilación o superfondos) que operan en el país ofrecen más de 12.000 opciones diferentes de inversión para el retiro. Está formado por grandes inversores y financistas de empresas australianas, proyectos de infraestructura y construcción nacionales, así como compradores de deuda federal y estatal. Son, en definitiva, un motor de la economía nacional, del crecimiento y de la creación de empleo.
Garantizar ingresos suficientes
Pero el modelo también tiene sus lagunas. La OCDE ha propuesto nuevas reformas para fortalecer la productividad y volver al propósito original de lo ‘super’, que era garantizar ingresos suficientes para la jubilación, en lugar de proporcionar beneficios fiscales para la acumulación de riqueza. Según recomienda el organismo internacional, los incentivos fiscales deben calibrarse para no desviar capital hacia usos más productivos en la economía.
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