Julio Iglesias expone a sus víctimas en el marco de una defensa que busca restarles credibilidad y con posibles consecuencias legales contra él
Julio Iglesias ha optado por defenderse exponiendo a sus víctimas publicando sus mensajes y, lo que es más grave, su identidad. Conversaciones que no prueban nada para anular las acusaciones de abuso sexual y cuya publicación podría tener repercusiones legales en su contra.
En concreto, son capturas de pantalla de mensajes que no prueban nada, no aportan nada y que exponen los denunciantes sin disminuir su credibilidad. «Si lo que se revela es de carácter íntimo o se trata de datos sensibles, podríamos estar ante un delito de revelación de secretos», explica Vicente Boluda, abogado penalista.
En estas conversaciones de WhatsApp que ha publicado, más allá de lo dichoaverigua quién lo hizo con nombres, apellidos y hasta la voz de uno de los denunciantes.
«Son derechos fundamentales reconocidos por la Constitución en el artículo 18. Protección del honor, de la intimidad personal y familiar y de la imagen», afirma Santiago Alenza, abogado experto en derechos fundamentales y sociedad digital de Gabeiras.
Hay quienes sostienen que detrás de este feo gesto hay un Julio que, lejos de ser un despistado, está bien asesorado y tiene una estrategia jurídica. «Hay una estrategia que es desmontar la versión de los denunciantes. Consigue un efecto importante»Destaca Vicente Boluda.
Por su parte, el penalista Vicente Tovar aclara que esto se podrá hacer para Dale «exageración mediática». «Como no le han permitido comparecer en el proceso, demuestra lo mejor que puede que la relación con esas chicas es normal», explica.
Dice que no tiene acceso a la denuncia y por eso se defiende haciendo que todos tengamos acceso a la identidad de las víctimas que siempre han querido permanecer en el anonimato.
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