La Armada encabeza la vigilancia del Mediterráneo en pleno incremento de la amenaza rusa sobre cables submarinos europeos
Unos barcos hostiles han soltado minas en una zona de paso para mercantes españoles, o se ha perdido un aviador en el mar de Alborán y hay que rescatarlo, o se ha resquebrajado un tanquero cargado de chapapote que está vertiendo al Atlántico, o han sido detectados piratas robando patrimonio arqueológico marino, o se ha declarado una emergencia por una infección vírica en un buque mercante cerca de la costa, o han hecho reventar un gasoducto que procede Argelia, o se ha hecho incontrolable un incendio en un buque, o algo ha cortado un cable de datos que une con América, o un pesquero está esquilmando con sus redes una zona natural protegida, o se ha desatado un menudeo de alijos de droga…
[–>[–>[–>Hasta 15 escenarios en aguas de Málaga, Murcia, Asturias, Alicante… ensayan fuerzas de la Armada con la Guardia Civil, Salvamento Marítimo, Policía Nacional, bomberos, Marina Mercante, Transición Ecológica, Vigilancia Aduanera y otras entidades con competencias náuticas cuando, este martes, además, la fuerza naval española asume la presidencia del Foro de Funciones de Guardacostas del Mediterráneo.
[–> [–>[–>Le toca a la Armada asumir el liderazgo en pleno desarrollo de los ejercicios MARSEC 26, con el que se ponen cada año a prueba las capacidades de respuesta española a crisis marítimas que exigen medios, preparación y coordinación entre departamentos muy diferentes.
[–>[–>[–>
Ensayo de evacuación de un herido en el ejercicio Marsec 26 de la Armada / Armada
[–>[–>[–>[–>[–>[–>
Pero MARSEC no es el único elemento en el paisaje; ni tampoco el principal motivo de estrés. La Armada pasa a presidir ese punto de encuentro de la seguridad europea en el momento de tensión internacional con la mayor activación aeronaval de la historia reciente. Y todo ello con la vista muy puesta en el fondo del mar, área de muy creciente preocupación para los militares.
[–>[–>[–>Cables vitales
[–>[–>[–>
El pasado 31 de marzo la Unión Europa cerró el plazo para la presentación de candidaturas para Centros Regionales de Protección de Cables. España es candidata para un programa cuyo despliegue inicial está apoyados con 10 millones de la UE en el marco del Plan Europeo de Seguridad de Cables.
[–>[–>[–>
Por esos cables, que descansan en el fondo del mar, pasa más del 90% del tráfico de datos de internet de los países europeos a o desde América y África, incluidos flujos estratégicos de información militar, interconexiones de grandes corporaciones y billones de bytes de datos bancarios. Cortarlos es dejar aislado a un país.
[–>[–>
[–>La Armada tiene aún inconcluso una reflexión sobre crear o no un mando del lecho marino, pero ha incluido un ejercicio de protección de cables contra acciones asimétricas hostiles en sus maniobras MARSEC 26. Y hará hincapié en el valor estratégico de cables y tuberías sumergidas en el Foro de Misiones de Guardacostas, según una nota recientemente difundida por esta rama de los ejércitos.
[–>[–>[–>
Creciente actividad rusa
[–>[–>[–>
Hacía años que no se conocía un periodo de tanta inquietud naval europea como el de ahora, con dos guerras en dos puntos tan distantes del globo como Ucrania e Irán, que impactan directamente en la estabilidad y prosperidad de Europa y con la OTAN sumida en la perplejidad a la que la somete Donald Trump.
[–>[–>[–>En ese marco ha venido a sumar inquietud la advertencia británica sobre detección de movimientos de buques de superficie y submarinos rusos en torno a infraestructuras críticas de energía y comunicaciones en el Mar del Norte. Tres meses de actividad hostil que ha trascendido recientemente.
[–>[–>[–>
El asunto viene a sumarse a la avería grave del B-261 Novorossiysk, submarino ruso de la clase Kilo, en las proximidades del Estrecho de Gibraltar en agosto de 2025, con pérdida de combustible en el océano. El incidente, quizá el más ruidoso de cuantos han compuesto la labor de vigilancia y disuasión en aguas de interés españolas, sucedía tras un año, 2024, lleno de intercepciones y escoltas en el área española de responsabilidad marítima: 65, más de cinco casos por mes.
[–>[–>[–>

El buque polivalente A61 Carnota participa en los ejercicios MARSEC en aguas asturianas / Armada
[–>[–>[–>[–>[–>[–>
Además, los avistamientos casi continuos de la marina de guerra sueca de submarinos rusos en puntos de interés estratégico en el Báltico. De ahí el lanzamiento por parte de la OTAN de la operación Baltic Sentry en 2025, para protección y disuasión en aquellas aguas.
[–>[–>[–>
Amenaza
[–>[–>[–>
Pero el caso británico puede ser el más destacado, por la constatación de la persistencia en navegar sobre infraestructuras críticas y la vinculación con un departamento del Kremlin de especial interés para la Alianza Atlántica. Se llama GUGI, o Dirección de Investigación en Aguas Profundas. Esa investigación marítima, según ha dejado trascender públicamente la Royal Navy británica, tiene mucho menos de científica de que militar, pues la GUGI es la rama naval rusa que proporciona a Moscú el mapeo de los cables sumergidos occidentales, con remarcada incidencia en el Atlántico Norte y el Ártico.
[–>[–>[–>
Confirman fuentes militares españolas que expertos navales de la OTAN han barajado la posibilidad de que tanto movimiento sobre cables y otros activos críticos sumergidos no solo ha servido a Rusia para mapear puntos marítimos sensibles de los países europeos. Hay precedentes de sensores dejados a distintas profundidades, o anclados en el suelo, dispositivos de captura de señales que podrían ser combinados con explosivos que poder activar si un enfrentamiento con Occidente se lo hace preciso al Kremlin.
[–>[–>[–>
La Marina Real del Reino Unido ha difundido en medios públicos de aquel país que Rusia tiene ya desarrollada una «doctrina de guerra en el lecho marino», en la que también tienen su espacio las operaciones híbridas y de difícil atribución. Según esas informaciones -algunas recogidas por la cadena pública BBC en ese mes de abril, la GUGI cuenta con un número no determinado de submarinos de profundidad extrema, de la clase Loshárik, en acción combinada con la de buques sumergibles nodrizas de drones, como el Belgorod.
[–>[–>[–>
Esos medios son hasta ahora detectables por la vigilancia aérea y marítima de la OTAN. Relata a este diario un oficial de la Armada que la preocupación por la actividad de los submarinos y barcos espía rusos en aguas de interés para la OTAN, con la excusa de ser espacios internacionales de obligado paso inocente, “no es un asunto de ahora: es de atención permanente desde hace cuatro años porque esa presencia y esa actividad no disminuye, sino al contrario”.
[–>[–>[–>
Este oficial trata de explicarlo con un inquietante símil: “Eso, en términos navales, es como pasear carros de combate junto a tu frontera”.
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí